Bula Dum Intra Nostrae Mentis Arcana

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BULA “DUM INTRA NOSTRAE MENTIS ARCANA”

Por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

BULA “DUM INTRA NOSTRAE MENTIS ARCANA

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Fig. 1. Escudo del Real Consejo de las Órdenes Militares.

La Bula Dum Intra Nostrae Mentis Arcana es un documento otorgado por el pontífice Adriano VI al emperador Carlos V en el año 1523. En este documento el papado reconoce que las órdenes militares castellanas actuaron activamente en la lucha contra el turco, recuperando durante el periodo de la reconquista los territorios peninsulares ocupados por los sarracenos. Adriano VI, había sido mentor de Carlos I durante su infancia, y afirma que su católica majestad es un buen creyente y devoto de la fe de Cristo. Se produce un ejercicio de reminiscencia de las buenas obras realizadas por sus padres, los reyes don Fernando y doña Isabel, y que por ello obtuvieron el título de reyes católicos. De él mismo, se agradece la actuación firme contra la herejía protagonizada por Martín Lutero, a la lucha contra el turco, y la evangelización del Nuevo Mundo.

 

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Fig. 2. Papa Adriano VI. 

Como recompensa, Roma premia a la Corona de Castilla, y a su cabeza, Carlos V, con la incorporación perpetua de las órdenes militares castellanas. Las razones que expone el papado para realizar la incorporación es que con este proceso el emperador podrá agrandar sus designios y los intentos de cristianización y lucha contra el turco aumentarán, además de que admite que las órdenes militares fueron uno de los grandes problemas de los monarcas castellanos durante la Edad Media. El poder de los Maestres era realmente grande, siendo en muchos casos auténticos rivales para los monarcas de Castilla. Ante estas disputas de poder entre las órdenes y la Corona, Adriano VI, que dice haber visto estas disputas en primera persona, piensa que la mejor solución es que las órdenes pasen a la persona del monarca. Así, a su criterio, el gobierno de las órdenes será mejor, y por ende, la disciplina de su soldadesca. Los conflicto entre reyes y maestres fueron uno de los motivos fundamentales para la incorporación “vendría a servir su fundación de grandes escándalos”. El fin de las ordenes era el mantenimiento de la paz en los reinos y la lucha contra el infiel, y en el caso castellano se habían configurado como líneas paralelas de poder. A partir de ahora los reyes de Castilla serían los administradores perpetuos de las tres ilustres ordenes militares castellanas, pero a cambio el rey deberá proveer a las órdenes de hombres de milicia que tengan el honor suficiente y sean verdaderos devotos de la fe católica, además de poseer la absoluta confianza del monarca.

 

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Fig.3. El Emperador Carlos V, quien recibió en 1523 la Bula Dum Intra

Estos caballeros de las órdenes serán el perfecto ideal del caballero de Dios, es decir, la representación de los Miles Dei, y tendrán que tener como último objetivo la recuperación de la tierra santa, la derrota del turco y de los enemigos de la fe católica, tanto por tierra como por mar. Los sucesores del rey Carlos tendrán que preocuparse por siempre de esta cuestión. Así, uniendo los maestrazgos en las manos regias se evitarán, según dice el propio Adriano VI, los escándalos que las órdenes protagonizaban en otro tiempo y que eran, en cierta medida, una verguenza para la Santa Sede. El rey católico se compromete a hacer la guerra contra los infieles siempre que le sea posible, y se dice algo que es totalmente interesante, pues al papado afirma que cuantas más gracias obtenga el rey de España tanto más recibirá Roma. Estamos ante una muestra de que la economía de la merced estaba presente en las relaciones entre España y el Vaticano. Con todo esto dicho, Adriano VI, reunido con el colegio cardenalicio, aprobó la incorporación perpetua de los maestrazgos en la figura del Rey de Castilla y León por siempre, y para sus sucesores, aunque estos fueran mujeres en algún periodo concreto.

 

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Fig. 4. Don Pedro de Barberana luciendo el hábito de la Orden de Calatrava

Hemos de decir que los poderes que recibe el rey de España no son ilimitados. Las órdenes se administran en España mediante la figura del monarca, pero en última instancia obedecen a Roma, que es la madre de las órdenes, y la que le deben devoción, respeto y obediencia. Las principales obligaciones que tiene un caballero de órdenes es con Dios, con el rey, y consigo mismos. Así, entre los poderes que se le dieron a los reyes de Castilla estaban: la jurisdicción, facultades, rentas, derechos, y pertenencias y bienes de las ilustres y católicas ordenes de caballería castellanas. Los reyes de Castilla ahora podrían disfrutar de los frutos y beneficios de los maestrazgos y la administración de los mismos. Los monarcas eran ahora administradores perpetuos de las órdenes, pero en lo terrenal, y jamás en lo espiritual, pues de ello se encargaban los propios caballeros y la Santa Madre Iglesia. De hecho, la creación de la figura de “administrador perpetuo” fue una de las cuestiones más complicadas en la incorporación de las órdenes a la Corona dado que el rey jamás podría ser Maestre y tener todas sus atribuciones, dado que el Maestre de una orden era un religioso, una persona que se había entregado en espíritu a la misión de la Iglesia de Roma, y el rey, como tal, no podría alcanzar jamás esa condición espiritual, es por ello que se creó esta figura ex novo. Sin contar con las atribuciones religiosas y espirituales, y su correspondiente gobierno, que sería ejercitado por los religiosos de las órdenes, el rey podía ejercitar todas las cosas que los antiguos Maestres de las órdenes hiciesen como proveer de encomiendas, rentas, y demás beneficios y obligaciones a las personas que el monarca quisiese, siempre y cuando fueran rectas, idóneas y correctas a los ojos de Dios y la Iglesia de Roma. Los caballeros de las órdenes deberían pasar una serie de probanzas  que no solo certificasen la nobleza de la sangre de los mismos, sino su verdadera vocación espiritual para poder servir en las órdenes de caballería. Los caballeros, religiosos,  y priores representaban la parte mística de los institutos armados. Éstos debían, según la orden a la que accediesen, cumplir fielmente las obligaciones y normas de la Orden de San Benito de Nursia  y de la Orden del Cister -Calatrava y Alcántara-, además de no ser hombres casados, pues la primera obligación del caballero es la fe y la orden.

Por último, se advierte al rey que bajo ningún concepto puede ceder la administración de los maestrazgos  a personas que no fueran sus legítimos sucesores en la Corona de Castilla. Además, no podrían enajenar los bienes de las órdenes, y tendrían que pedir permiso, bajo la fórmula de las bulas y breves, si en cualquiera caso quisieran obrar de otra forma distinta a la establecida en dicho documento. De no cumplirse estas exigencias, Roma podría eliminar la incorporación, y con ello, los reyes dejarían de tener la administración perpetua de las órdenes y religiosas caballerías.

Con la expedición de la bula de Adriano VI en 1523 se crea en el Reino de Castilla un nuevo consejo de la Monarquía Católica, y es el Real Conejo de las Órdenes Militares. Esta institución debe entenderse como un organismos de naturaleza eclesiástica y no política de la Monarquía Hispánica.  El Consejo no tiene unos orígenes claros, pero sabemos que a partir de esta fecha está totalmente consolidado, y sustituiría, entre algunas de sus facultades, ciertas competencias que poseían los medievales Consejos de los Maestres.

Como hemos dicho anteriormente, el Real Consejo de las órdenes militares y religiosas caballerías del Rey Católico era uno de los consejos de la Monarquía Católica. Este consejo trataba todos los asuntos concernientes a las tres ilustres órdenes de caballería castellanas, a saber: Orden de Santiago de la espada, Calatrava y Alcántara. A partir del gobierno de Felipe II, con la muerte del último maestre de Montesa, ésta se introdujo al Consejo de las órdenes. Durante el siglo XVI y XVII el Consejo de las órdenes poseía grandes atribuciones sobre todo en materia fiscal y de justicia para los caballeros de hábito y sus comendadores, que eran juzgados por el Consejo de las órdenes y no por la justicia real. Además, el Consejo de las órdenes poseía su propia tesorería y contaduría general en la que se administraban las rentas de las encomiendas y los distintos gravámenes que se aplicaban a sus caballeros como era el impuesto de “lanzas” o el “pan y agua de los caballeros”. Los orígenes del Consejo de las órdenes provienen del Consejo de los Maestres, como indica el profesor Carlos de Ayala Martínez. Es con la bula “Dun Intra Nostrae mentis Arcana” de 1523 cuando se institucionalizan y “los maestres se hacen reyes y los reyes maestres”. Se produce la administración perpetua de los maestrazgos por parte de la Corona española. A partir del siglo XVI, y a palabras de la profesora Postigo Castellanos, en el siglo XVI, con el fin de la reconquista de Granada, el Consejo de las órdenes se desnaturaliza y pierde su razón de ser, las órdenes militares empiezan a verse como un anacronismo medieval y el Consejo de las órdenes se constituye como un tribunal de honor y privilegios, siendo las órdenes militares un puro elemento de distinción y discriminación social en la España moderna. Es interesante ver el enorme cambio que se produce en el Consejo de las órdenes durante el siglo XVIII dado que pierde aún más autonomía y poder sobre todo cuando pasa a ser controlado por el Consejo de Castilla con las reformas de Felipe V, sus dos salas una para Santiago y otra para el resto de las órdenes se reducen a una tan siquiera, y las órdenes y su consejo empiezan a ser un mero artilugio de la monarquía borbónica, como fuentes de mercedes y gracias. Estaríamos hablando, en el siglo XVIII, del cambio de un Consejo de las órdenes a un consejo de gracia y mérito.

BIBLIOGRAFÍA

 

  • POSTIGO CASTELLANOS, E: “Y los Maestres se hicieron Reyes, y los Reyes Maestres”, en Militarium Ordinum Analecta, Nº 3, (1998). Págs. 291-320.
  • POSTIGO CASTELLANOS, E. Honor y Privilegio en la Corona de Castilla: Los caballeros de hábito y el Consejo de las órdenes en el siglo XVII, Junta de Castilla y León, Valladolid, 1988.
  • GUILLADAS, M: Reseña histórica del origen y fundación de las Órdenes Militares y Bula de incorporación, Madrid, 1852.

 

INFORMACIÓN DEL AUTOR

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Héctor Linares González. Director del Blog.

 

Héctor Linares González. Graduado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid,  y con un Máster en Historia Moderna por la misma universidad. Becario de investigación en el Departamento de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Madrid, y anteriormente becario de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

 

Correo: hector.linares@estudiante.uam.es

 

Economía y Sociedad en la América Colonial Española.

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Economía y Sociedad en la América Colonial Española

Por

Héctor Linares González

Héctor.Linares@estudiante.uam.es

  1. La Administración Colonial Española:
Casa de la contratación (Sevilla).

Casa de la contratación (Sevilla).

Después de la llegada de los conquistadores, llegaron los burócratas que quitaron atribuciones a los conquistadores, fueron enviados por la península y trataron de controlar el gobierno de América. Hasta mediados del XVII no aparecerán personajes de América que entrarán en conflicto con personajes burocráticos. Para entonces, ya están en marcha varias universidades que permitirán que élites criollas (americanos) se pongan al frente y consigan cierto grado de autonomía. Es importante tener en cuenta que la organización del poder en indias estará condicionada por un proceso de acomodación, es decir hay que realizar adaptaciones para incorporar estos territorios y todo depende de la corona.

El centro de toda esta maquinaria burocrática va a ser el rey estos territorios se van a conformar siguiendo el principio de preeminencia de la jurisdicción real sobre cualquier otra. Es decir, el rey va a tratar de evitar poderes señoriales o estamentales que se interpongan entre la corona y los colonos. Esto refuerza la figura del rey en toda la lógica de la América colonial, y cuando la figura del rey entra en crisis también supondrá una crisis y un gran problema que alterará la lógica administrativa. Existe una estructura vertical desde América hasta el monarca.

Otra de las cuestiones es la idea de que no se puede pensar como en la actualidad que el poder político está delimitado del poder judicial. Es decir, los poderes territorialmente la jurisdición y el poder político en ocasiones se solapan. En un lugar pueden coincidir instituciones de tipo militar, político, hacendístico… o una persona que tenga cargos de distinta naturaleza. Esto ha planteado el problema de saber cuales son las atribuciones y límites de cada institución. En ocasiones, está la necesidad de ahorrar esfuerzos sobre todo en los primeros momentos que consideran que no hay personas con estas capacidades. En otras ocasiones hubo especial interés por evitar que los poderosos hicieran un acopio de cargos para evitar que fueran un problema para la corona. En las zonas más densamente pobladas, serían zonas con mayor complejidad administrativa en las que había gran delimitación de funciones mientras que en otras zonas había más concentración de funciones.

América Colonial Española

América Colonial Española

A menudo existe una relación de subordinación pero en otras ocasiones se reconocen amplios espacio de autonomía. Esta especie de indefinición, en el fondo, fue muy útil para que funcionase la maquinaria administrativa y útil para la toma de decisiones. Parece ser que los virreyes estaban supeditados a la figura del rey pero a menudo seguían las directrices del consejo de Indias. Lo que estaba un poco más delimitado era el gobierno eclesiástico y el temporal o político en asuntos referidos con la fe. Las unidades administrativas surgen de forma paralela a la conquista.

En ocasiones resultó difícil hacer coincidir los distintos tipos de jurisdicciones, es decir, delimitar los territorios de poder. Las dos primeras unidades que surgieron fueron los virreinatos de Nueva España y el de Perú.

-El de Nueva España incorporaba esto, Guatemala, Antillas y Venezuela.

-El segundo era sur América excepto Venezuela y Brasil

Algunas gobernaciones tenían grandes autonomía con respecto a los virreyes, como fue el nuevo reino de Granada o Chile.

Desde el punto de vista jurídico América estaba dividida en audiencias en el XVI se crearon las de Santo Domingo, Méjico, Guadalajara, Guatemala, Quito, Panamá, Lima… En el XVII se crearon las audiencias de Santiago y Buenos Aires.

Desde el punto de vista militar, las circunscripciones territoriales reprodujeron las de las audiencias y la presidencia recaerá en la autoridad virreinal. En ocasiones esto genera conflictos, por ejemplo Chile funcionaba como una autoridad independiente pero en ocasiones pedía la ayuda del virreinato del Perú

2.  Las Instituciones en la América Española.

2.1. Las instituciones de gobierno metropolitanas:

Casi todos los gobiernos peninsulares se crearon en la primera mitad del XVI cuando la corona decidió separ la gestión de los asuntos de Indias de los de Castilla, por muchos motivos, entre otros para evitar que las cortes interviniesen en asuntos referidos a América. Se distinguen dos:

-Casa de Contratación (1503) siguió la imagen de la Casa de India Portuguesa, primero se instaló en Sevilla y luego se pasó a Cádiz. Está regulada por una serie de ordenanzas fijadas en 1503 pero que sufrirán grandes reformas. Su función principal, era gestionar los asuntos económicos entre la península y las indias, así como el tránsito de individuos, gestiona los documentos para saber quien viaja y viene de América.

Se ocupará de todos los temas de Indias hasta la existencia del consejo de Indias (1524) se especializará en asuntos económicos, náuticos y en el control de la emigración. A partir de entonces dependerá del consejo de Indias. Hay una discusión historiográfica sobre si su objetivo era controlar por parte de la corona todo el intercambio (garantizar el monopolio) o si la idea era abaratar los costes de los intercambios y traslado de personas. Las atribuciones varían cuando aparece el consejo de indias y también tendrá funciones jurídicas en asuntos relativos a conflictos de tipo civil comercial y científico.

En 1543 se produce el Consulado de Comerciantes de Sevilla que limita el poder y atribuciones de la casa de contratación porque será el que se encargue de temas judiciales, a partir de entonces la casa de contratación se utiliza como aduana, instituto geográfico.

La casa de contratación administra un derecho que es el impuesto de avería, cobrado por la corona a comerciantes y navegantes para que pudieran hacer frente a los daños que sufrían los buques o mercancía. Según Céspedes debía ser una especie de seguro marítimo.

La casa de contratación hace un registro de las personas que pueden viajar y van a emitir licencias. La finalidad era velar por la integridad de la fe cristiana. Los cargos de la casa de contratación se fueron haciendo vitalicios y hereditarios. Para 1687 la casa de contratación ya tiene 110 empleados, a este tipo de prácticas se achaca que pudo deteriorar el funcionamiento de la casa de contratación.

Consejo de Indias. se creó en 1524, se rige por ordenanzas emitidas por el 42 que serán modificadas a lo largo del tiempo. Su función era ayudar al rey a decidir sobre asuntos de indias, en un contexto complicado donde encontraban dificultades para poder legislar debido a la novedad. La creación de este consejo supone un cambio trascendental en el tratamiento con el nuevo mundo. Va a implicar la consideración de este como un reino que se incorpora a la corona de Castilla. Hasta entonces, las cuestiones de América se habían resuelto en el consejo de Castilla. Progresivamente, va a convertirse en la institución central de los asuntos relacionados con América salvo los asuntos comerciales que dependen de la casa de contratación.

Este consejo no estaba supeditado a ninguno de los otros consejos si no que había sido incorporado directamente a la corona, fue copiado del consejo de Castilla. Los miembros del consejo estaban nombrados directamente por el rey e inicialmente era gente con formación jurídica pero a partir del XVII no era obligatorio que tuvieran esa formación, algunos no conocían las Indias. El consejo proponía al rey líneas de acción y actuaciones que hacia el rey a través de la figura del virrey. Proponía candidatos para virreyes, fiscales, gobernadores… y cuando había asuntos específicos formaban juntas. También proponían candidatos para los obispados, ejercían un control directo sobre los libros que podían viajar a América además tenía una atribución jurídica en última instancia en pleitos civiles, apelaciones de la casa de contratación o de los consulados, intervenía en los juicios de residencia, de virreyes, presidentes y gobernadores. También revisaban las visitas generales y las causas de fuero eclesiástico.

2.2. Las instituciones de gobierno en indias:

A menudo la historiografía ha planteado una secuencia lineal según la cual los virreinatos se dividirían en audiencias, las audiencias en corregimientos, estos en alcaldías, y estas en municipalidades. Según algunos autores estas instituciones fueron creadas en distintos momentos y con distintos propósitos por lo que no puede pensarse que hubiera una demarcación tan directa de las correlaciones. Puede ocurrir que en los casos en los que la ciudad fuera de audiencia, esta fuera sede de gobernación o virreinato. Entonces lo que solía ocurrir es que una misma persona tenía diferentes cargos a la vez. También es importante saber que en ocasiones para evitar problemas, el rey concentró en una persona de confianza distintos cargos, esto implica que una misma persona pudo ser virrey, capitán general… pero esto no significaba que la estuvieran correlacionadas o que tuvieran las mismas atribuciones la institución. Lo que solía hacer el rey cuando una misma persona tenía varios cargos era nombrar los cargos en momentos distintos.

  1. a) Virreyes
El Virrey Mendoza. Virrey del Perú

El Virrey Mendoza. Virrey del Perú

Representantes del rey en territorios americanos, ya existían en Aragón, Cataluña, Italia… no fue una creación para América. Tenía funciones de gobierno, justicia, defensa, hacienda y era el vicepatrono. Era la máxima autoridad en Indias, podía vetar o adaptar según las circunstancias órdenes del consejo de Indias. Era una especie de rey, sólo que su cargo era temporal (en general en torno a 3-6 años), al final del cual debía de someterse a un juicio de residencia en el que tenía que explicar el cómo y por qué había actuado, de esta forma quedaba claro que aunque actuara en nombre del rey no era como un rey. Además sus poderes podían quedar suspendidos si llegaba un visitador general que era un hombre de confianza del rey al que el rey había enviado para hacer averiguaciones.

El consejo de Indias proponía un candidato y el rey lo elegía directamente. Generalmente eran personas cercanas al monarca, gente de su confianza con un título nobiliario. En general, sin embargo, las grandes familias, preferían ocupar las sedes de los virreinatos italianos porque eran más cercanos, menos peligrosos… Sólo hubo 4 nacidos en Indias, el resto fueron todos próximos al monarca.

Al terminar el mandato, normalmente, regresaban a la metrópoli para evitar que tuvieran relaciones clientelares de forma permanente en América. Aunque no estaba regulado el virrey de nueva España al terminar solía ir a Perú. Esto se ha explicado de varias maneras: por un lado, que suponía un ascenso o que era más complicado y requería de experiencia de un cargo similar. Recibían un salario aunque no era uniforme para cada lugar y nada más ser nombrado se le hacían llegar las instrucciones (resumen donde se detallaban los asuntos más importantes y un esquema en el que se apuntaban las principales directrices de gobierno que permitían establecer un marco general de cómo actuar). El virrey saliente tenía que entregar una memoria de sus acciones que eran presentados en los juicios de residencia.

Hay mucha literatura sobre cómo debía comportarse el nuevo virrey. Este saludaba, por quién era recibido, cofradías e incluso representantes indios. De este modo se reproducían el acto de vasallaje, cada una de ellas tenía su lugar reconocido. Desde el momento que llegan los virreyes se empiezan a delimitar las funciones entre las corporaciones y la figura del virrey.

En el siglo XVI y XVII sólo existirían dos virreinatos el de Nueva España (1535) y el de Perú (1542). Los virreinatos no eran espacios cerrados con fronteras claras si no que se adaptaban a las circunstancias de la conquista. El virrey al mismo tiempo era presidente de la audiencia, capitán general, gobernador… también sobre territorios distintos. A partir de 1537 el virrey de Méjico fue nombrado presidente de la audiencia de Méjico y también responsable de la de Guadalajara. El virrey de Perú fue nombrado presidente de distintas audiencias (Quito, Chile, Panamá…) aunque cada uno tenía su presidente el virrey de Perú presidía como presidente general. Posteriormente Carlos II aumentará las audiencias. Aunque ellos fueron la misma persona, cada audiencia tenía su propia jurisdicción, lo único que los unía es que el virrey tenía distintos nombramientos.

Se plantearon otros virreinatos que no llegaron a cuajar como el de Nueva Vizcaya o el de Guatemala, sin embargo en el XVIII nacieron el virreinato de Nueva Granada y el de la Plata. La actuación de los virreyes no fue uniforme, algunos fueron más afines a un buen gobiernos, el rey podía deponerlos y en ocasiones tenían enfrentamientos con los grupos locales. Cuando los grupos locales conspiraban contra los virreyes el rey intentaban eliminar estas tensiones.

  1. b) Audiencias;

Eran los altos tribunales, si aplicáramos una terminología actual podríamos decir que tendrían jurisdicción civil y criminal. Además era el tribunal en segunda y en tercera instancia de los fallos simpatizadores de justicia por debajo de esta, que serán desde gobernadores, cabildos, alcaldes mayores y corregidores. Contra las decisiones de la audiencia sólo se podía recurrir al Consejo de Indias. Las audiencias estaban formadas por un presidente, por lo menos 4 oidores, un fiscal y otra serie de funcionarios. Los oidores, en principio, no podían tener ninguna relación familiar, negocios ni propiedades, con el fin de impedir que influyera en sus decisiones. Pero paulatinamente se fueron arraigando a estos lugares. Tanto el presidente de la audiencia como los oidores eran nombrados por el rey o por el consejo de Indias pero con el visto bueno del rey. Al principio eran hombres de las penínsulas con formación en leyes pero luego se sustituyeron por la región. Los oidores, en el XVII, también serán personajes de allí pero no de la misma región.

Las audiencias, sin embargo, terminarán siendo controladas por las familias notables del lugar. Aunque inicialmente se estableció que los puestos de las audiencias no podían venderse ni enajenarse, posteriormente 1680 en ante las necesidades de la corona comenzaron a venderse los cargos lo que favorece el ascenso de criollos. En los momentos en los que el puesto del virrey estuviera vacante la audiencia se hacía cargo del gobierno. En ocasiones el oidor más antiguo de la audiencia, que coincidiera con la capital del virreinato era el que ejercía como virrey.

La audiencia también funcionó como un consejo consultivo del virrey y en ocasiones tomaba decisiones conjuntas con él, cuando esto ocurría así se llamaba “Real Acuerdo”. Podía ocurrir también, que cuando el titular de la gobernación estuviera vacante la audiencia se convirtiera en audiencia gobernadora. Según las leyes de Indias se podían establecer tres tipos de Audiencia:

-Audiencia virreinal coincidía con la sede del virreinato.

-Existían otras que dependían en temas de gobernación del virreinato pero en justicia no.

-En ocasiones también había audiencias que coincidían con el territorio de una gobernación.

Los oidores tenían atribuciones de justicia siempre, a veces podían tener atribuciones de gobierno y de defensa. Debían revisar la documentación proveniente del Vaticano y también revisaban las cuentas de la real Hacienda. También estaban presentes cuando se arrendaban las rentas y monopolios reales.

Las audiencias se van creando conforme se expande la conquista desde la de 1511 en Santo Domingo hasta la de Caracas en 1786. Y los límites territoriales de cada audiencia no estaban claros, en parte, debido a la dificultad de conocer la geografía americana.

Inicialmente todas se rigen por las ordenanzas de la de Santo Domingo que copiaba las de las audiencias de Valladolid y Granada. Posteriormente, serán las ordenanzas de Méjico las que van a establecer las copias para las demás con sucesivas revisiones.

  1. c) Gobernadores:
Gobernador de provincia

Gobernador de provincia

Fue la primera estructura que se implantó en el momento de la conquista. Se basaba en la figura del gobernador usada durante la reconquista en el siglo XV. Era un cargo nombrado por el virrey con atribuciones específicas, regido por las instrucciones. Desde mediados del XVI se fue diversificando entre gobernaciones mayores y gobernaciones menores, generalmente las últimas estaban situadas en lugares alejados, en estos lugares los gobernadores tenían acciones de gobierno, justicia y defensa. La elección del gobernador fue variando, algunos elegidos por el rey, otros por el cabildo, y otros por otras autoridades.

d) Adelantados.

Figura que procede de la Edad Media, puesto que el rey en la propia península confió los territorios que se fueran conquistando a una persona de confianza. Inicialmente las atribuciones de los adelantados no estaban gobernadas, aunque en la época de Alfonso X se hizo una clasificación de estos, al final de la conquista musulmana estos tenían una función meramente honorífica.

En América, inicialmente, tendrán funciones diversas. Fueron cargos vitalicios y los conquistadores más emblemáticos (Cortés, Almagro, Pizarro…) desempeñaron este cargo. Cuando terminó la conquista los adelantados sólo tuvieron atribuciones en lugares fronterizos o alejados.

  1. e) Alcaldes mayores y corregidores.

Fueron las unidades político administrativas menores, parece ser que las alcaldías mayores se dieron en Nueva España y los Corregidores en el virreinato de Perú. Una vez que bajamos de la “alta administración” nos incluimos en instituciones menores y es ahí donde llegan las dificultades. No está claro porque en unos lugares se implantaron las alcaldías y en otros los corregidores, algunos alegan a esto que el virreinato de Perú era más conflictivo.

Las ciudades americanas eran de realengo, dependían directamente del monarca. Tanto los alcaldes mayores y corregidores ya existían en época medieval. Al igual que en otros cargos, eran elegidos por los virreyes o gobernadores y en principios no podían ser gentes sujetos al lugar, ni que tuvieran propiedades…para mayor imparcialidad.

Las funciones de los alcaldes mayores y corregidores eran: ser protectores de indios, debían defender los intereses e integridad de las comunidades indígenas. Sobre la idea defensa se legitimaba la autoridad del rey. Esto no evitó que en ocasiones alcaldes mayores y corregidores se apropiaran de las cajas de comunidad, cometían excesos en la captación de mano de obra forzosa en el trabajo de minas, abusaban como mediadores en los comerciantes que exportaban los productos…

Debían velar por la justicia en primera instancia, garantizar la ley, recoger tributos, vigilar el cumplimiento de las órdenes del rey. Y aunque tenían el carácter de protector, desde pronto desarrollan hábitos que no son apropiados por la naturaleza del cargo como abusos de poder, comercio y parciales en la impartición de justicia. En muchas ocasiones repartían mercancías a crédito entre las poblaciones indígenas y obligaban a estas a pagar con productos de la tierra. Esta práctica de fomentar este intercambio se generaliza a mediados del XVII. Fomentan mercancías inútiles a precios abusivos a cambio de productos como el cacao tasados por debajo del precio real. Esto era muy importante para las élites indígenas.

  1. f) Cabildos:

Los cabildos tenían cierta autonomía tanto por sus atribuciones de gobierno (capacidad para establecer ordenanzas propias) como por cierta autonomía financiera puesto que tenían acceso a dos tipos de impuestos que serán fundamentales: propios (propiedades del municipio que pueden dar beneficios) y arbitrios (impuestos locales que pueden ser coyunturales o permanentes).

La gestión de los bienes comunales daba a los cabildos una importante capacidad para mediar en los asuntos entre los vecinos. En los casos en los que las ciudades eran sedes de los virreinatos, cabecera de la audiencia… los cabildos tendrían graves conflictos por intentar de implantar sus normas frente al resto.

Los municipios tenían atribuciones de toda naturaleza, el alcalde era un juez de primera instancia aunque no tendría capacidad para penas graves ni criminales. En los consejos de los cabildos se atendían aquellas causas en las cuales los acusados habían sido acusados a penas de más de 100 pesos. En los consejos también se redactaban las amenazas. Se elegían ciertos cargos, se vigilaban los monopolios, controlaban la acción de los gremios, como debían cobrarse los impuestos, los mecanismos de defensa de la ciudad y sobre todo se reglamentaba la vida urbana (fiesta, precios, urbanización…)

En 1573 se establecen unas ordenanzas que tratan de ordenar las características de las ciudades. A medida que hubo menos tierras, solares que poder repartir, cada vez fue decreciendo el interés por formar parte del cabildo. A lo largo del XVII se produce una progresiva criollización de los puestos.

Los alcaldes ordinarios van a ser los encargados de ejercer la justicia y el alguacil va a ser el encargado de hacer cumplir las sentencias y mantener el orden y moralidad dentro de la ciudad. El monarca va a tener una representación en cada corporación municipal que será a través del corregidor, por lo que los cabildos lo consideraron un intruso. Va a ser la figura que firma las sesiones del cabildo. Estas sesiones podían ser abiertas (todos los vecinos), cerradas, ordinarias o extraordinarias.

Los vecinos serán los cabezas de familia y vive en un sitio y reconocido por los demás como procedente de este sitio.

2.3. Otras instituciones o instrumentos:

Juicios de residencia y visita: son mecanismos de los que se vale la corona para controlar la fidelidad de distintas personalidades con cargos en América.

Juicios de residencia: mecanismo según el cual todo aquel individuo que hubiera tenido un cargo en América debía someterse a una investigación al final de su mandato para saber como había actuado. Se hacía una investigación secreta y otra pública. Teóricamente cualquier vasallo podía poner una querella por el que estaba siendo investigado, este podía defenderse aclarando o justificando su actuación y existían distintas instancias de apelación. La última palabra la tenía el rey. Lo importante de esta institución, es que por un lado controlaba ciertos cargos pero también servía al rey para mostrar que en última instancia el poder era de él y todos debían rendirle cuentas.

-Junto con estos encontramos las visitas, mecanismos que permiten al rey conocer la situación en una región concreta, saber que estaba ocurriendo en una institución o informarse de manera directa de algo que estaba ocurriendo en América. El visitador era nombrado por el rey y se desplazaba a América para informarse. Tenía poderes especiales y podía moverse por cualquier territorio o institución con facilidad. Esta figura también tenía instrucciones.

Otro de los instrumentos fundamentales son las Leyes de Indias, el derecho indiano se va a caracterizar por la casuística y la diversidad de sus fuentes. La sentencia de cada caso puede dar lugar a derecho que puede ser utilizada en ocasiones posteriores. El derecho procede de distintas fuentes: capitulaciones, derecho común, creado en América, disposiciones del Vaticano, disposiciones del derecho castellano… El derecho no emanaba sólo del rey si no que también podía ser producido por cabildos, virreyes, audiencias… Las decisiones afectaban a la ciudad donde se tomaban pero también podían influir posteriormente en otras. Se intentó conservar el derecho originario. Todo ello dará lugar a un entramado complejo y en ocasiones no se sepa qué derecho aplicar. Por eso habrá un interés por parte de la corona que trate de sintetizar todo esto en las Leyes de Indias.

-Real Hacienda: en los primeros años los principales beneficios de la monarquía provienen de tributos indígenas y serán sustituidos por los metales preciosos. No es que la corona produjera estos metales si no que agravará dicho sector, de manera que los productores tenían que pagar un quinto y los comerciales otros impuestos. La real hacienda regula los donativos y las recaudaciones de momentos especiales. En el siglo XVII la corona incrementa sus ingresos con nuevas estrategias y hay una discusión en la actualidad acerca del volumen de las remesas que llegaban a la península.

La Organización de las Comunidades Indígenas

Sociedad Americana

Sociedad Americana

Se ha interesado por tratar de dar respuesta a ¿Quién tiene derecho a gobernar a los naturales del lugar de América, y Qué derechos se derivan de dicha jurisdicción?. Lo que se dice es que durante la primera mitad del siglo XVI, Carlos V apoya a aquellos que defienden el derecho de los señores naturales en gobernar a los indios como vasallos. Sin embargo, a partir de Felipe II, esa idea empieza a entrar en crisis. La idea de que estamos hablando de regiones muy heterogéneas y muy diversas que para ver un poco como perduraron estas organizaciones indígenas tenemos que pensar en las propias estructuras indígenas existentes. Pero también aquellos que intervinieron, españoles, sobre las regiones. La idea es indagar si hubo un cierto mestizaje en la forma de gobierno indígena, y si existió, qué es lo que cambió y que es lo que permaneció, y dónde?. Esas son las preguntas al respecto. Tradicionalmente hay 3 interpretaciones en esta causa,   sobre cómo se pueden interpretan:

  • Charles Gibson: Nueva España, sus trabajos se interesan en saber cuales fueron los cambios que se introdujeron en el gobierno indígena con la llegada de los españoles. Según este autor cuando llegaron, si guió la estructura de un gobierno indígena centrado en la figura de un señor, el Tlatoani, y de carácter personalista.
  • Hildeberto Martínez.: Propone es el concepto de Casa Señorial. Dice que la mayor parte de la población estaría compuesta por terrazgueros   sujetos a señores y estos serían quienes gobernarían de forma concertada.
  • Consejo de Ancianos: Región Maya, dice que el gobierno estaría formado por un Consejo presidido por un Señor.

La figura que se ha aceptado es la de C. Gibson, en la idea de que había una figura, la del Tlatoani, y que esa sería la central del gobierno indígenas, pero el Consejo de Ancianos también se ve una opción muy atractiva, eran gobiernos no tan centralizados, serían más complejos y donde se gobernaría de forma rotativa, y habría varios linajes. Se atiende siempre a la diversidad regional. Muy estratificada la población, no lo olvidemos.

Las principales atribuciones del poder de los señores en sus propias comunidades.

  1. La Justicia
  2. Gobernar u ordenar las partes de su señorío.

En las instrucciones de Carlos V a Cortés se prohibió la Encomienda. En ese texto, el Rey argumenta que Dios había creado a los indios libres y no sujetos, y que por tanto no se les podía encomendar ni hacer repartimientos, en 1523. En esa misma instrucción si dice que tiene derecho a recibir tributos de los indígenas. Porque los considera vasallos de la Monarquía hispánica. El tributo viene ligado a la noción de Vasallaje. Esa noción irá a América, por lo que se impondrá al común de los naturales la obligación de tributar, mientras que a la nobleza indígena se le exime de esa carga fiscal.

LA SOCIEDAD EN LA AMÉRICA COLONIAL ESPAÑOLA

EL CRISOL CULTURAL

Esquema del mestizaje en América Latina

Esquema del mestizaje en América Latina

Eran sociedades muy heterogéneas y que habían dado lugar a muchas formas expansionistas, había muchos estadios de configuración social. Sin embargo, todos ellos estaban agrupados bajo el nombre de Indios. Eso fue uno de los primeros resultados de la colonización, dado que ni ellos conocían sus diferencias. Entre ellos se denominaban de distinta manera en sus idiomas, pero eran distinciones de tipo étnico y mítico. Tampoco el grupo de los colonizadores era algo uniforme, pero el hecho de tener una religión interna monoteísta si les unía, porque eran cristianos. Además ante esto se unía el grupo de los esclavos sobre todo procedentes de África. Eran poblaciones desplazadas. El hecho de que fueran desplazados estos esclavos, y sus asentamientos, también contribuyó a crear un sistema de relaciones muy complejas. En un contexto de tanta heterogeneidad, es que se produjo una mezcla, con contradicción propias de Europa pero también del mundo africano. Las formas se mezclaron, se extinguieron, o no se dio nada. Fueron las propias elites indígenas las que usaran medios de distinción para presentarse como diferentes a sus grupos y para presentarse ante los europeos para tener un papel privilegiado ante los españoles. Eran los caciques.

Entonces, la literatura durante mucho tiempo ha trabajado que estas formas se han ido imponiendo, pero en la actualidad se trabaja desde otra perspectiva, sin negar que este proceso se dio, la forma de exterminar esas formas que los europeos miraron muy mal, es cierto también, que algunos de ellos trataron de incorporar   de manera propia y porque quisieron esas prácticas europeas. Pero también los europeos se contagiaron de practicas de los nativos, eso también se está tratando: por interés o para tener ellos mismos tener cierto poder social. Frente a esa idea de imposición social, se está negociando la idea de síntesis.

  • Hispanización: Durante mucho tiempo, y desde la historiografía eurocéntrica e imperialista. Prevaleció la idea de que la cultura hispánica había sido un proceso civilizatorio para las poblaciones autóctonas que habían ideo de la mano de ideas de progreso y razón. Frente a esas culturas, que en ese momento, se pensaban atrasadas, los indígenas. En ese sentido se hablaba de hispanización. Francisco Esteve Barba habla de ese término, y vinculado al progreso.
  • Aculturación: Es una noción que procede de la antropología. Y de lo que habla es la idea de que la población nativa fue obligada a renunciar a sus antiguos dioses, a sustituir y renunciar a sus costumbres, y su visión del mundo. Por las propias de una nueva minoría castellana. La idea de que el espíritu de evangelizar, y una serie de trastornos, los causantes de esta renuncia de la población indígenas de los principios culturales. Destaca otra imagen de aculturación. Destaca sobre todo un proceso menos traumático. Alude a la idea de que los dos sujetos utilizaron las técnicas que a ambos le resultaban útiles. Los dos grupos, de manera voluntaria, para mejorar sus condiciones de vida. Esta remite a una idea a que la población utiliza nuevos elementos culturales para adquirir una nueva autonomía en beneficio propio. Un ejemplo, es la idea de los Indios mapuche, que adoptan en caballo o las armas europeas pero sin estar bajo el poder de los españoles, y las usaban para defenderse de ellos mismos.
  • Hibridación: Es un concepto desarrollado por Nésstor García Canllini.
  • Mestizaje: Inicialmente viene de la idea del mestizo, que eran hijos de indias y españoles. Indias y españoles, porque los primeros que llegaron eran españoles varones y se juntaron con indias. Luego la Corona quiere traer españolas para crear familias de estilo castellano. La denominación de mestizo acabará agrupando a todas las mezclas de todas las razas. A medida que se consolida el orden colonial, se denomina a todas las mezclas. Esa noción fue adquiriendo un carácter despectivo. En el mundo colonial lo despectivo no era por la mezcla de razas, sino porque eran hijos de uniones no legítimas, entonces eso hacía que la noción de mestizo era algo terrible. El mestizo no paga impuestos, y no puede ir a la Universidad. Habrá una lucha para conseguir derechos por parte del mestizo. Pero estaban en un limbo jurídico puesto que la Corona solo reconoce la existencia de repúblicas de Indios y de españoles. Como ejes a partir de los cuales crea la sociedad colonial. los criollos son los descendientes de españoles nacidos en América, sin mezcla, y serán los que ocupen los Cabildos. En el siglo XX lo mestizo se convierte en mestizaje, y se incorpora a unos discursos intelectuales y políticos concretos. La raza cósmica es un ejemplo que se da en México, el hombre americano como fruto de una mezcla racial intensa, es el fruto de todas las razas anteriores, y superadora de todas las razas del pasado. Es una súper raza. El mestizaje entonces aparece como un sistema de integración social y cultural, es una construcción del imaginario. Reivindica diferentes herencias, y en especial reivindica la existencia indígena. Lo que es interesante es que retoma esa herencia indígena y da a los indios un lugar simbólico, a la idea de los indios. Es la noción de los indios pre-hispánicos, y se da una visión imaginaria y se le da una visión de ancestros como pasados de los nacionales. Es una mirada idealizada. Mónica Quijada habla del Inca ario, como raza perfecta y pura. Tiene una fuerte carga política e ideológica.
  • Otredad: Esta teoría plantea, su autor es Todorov,   que los indígenas eran el “otro” cultural de los europeos. Esto presenta el enfrentamiento entre dos culturas, la occidental y la no occidental. Desarrolla un antagonismo entre los aztecas y los españoles, sobre todo estudiando las formas de conocer y los discursos, pero no ha mirado demasiado como convivían los unos con los otros. Es una interpretación que ha sido muy fructífera, y que ha recogido muy bien el asombro recíproco de las dos culturas. Pero que ha explicado muy poco los desarrollos completos de las sociedades coloniales. Porque en general ha presentado las dos culturas de una forma muy estática, y ha mirado poco las comunicaciones e intercambios que hubieran entre ambas. Es el resultado de las teorías de la semiótica en los estudios de Historia. Las formas cotidianas de resistencia de esos pueblos es otra forma de análisis. Es una forma en la que estos pueblos dominados usaban elementos del sistema para preservar sus intereses. A partir de esta perspectiva se ha visto la supervivencia de ciertos rituales paganos la practica de idolatría y supersticiones de cómo consiguieron sobrevivir y lo que nos trae la imagen de cómo los pueblos indígenas habían conseguido estrategias para guardar cosas de sus antiguas culturas y religiones. En la sociedad colonial hay una estratificación fuerte. Lo que va a afectar sobre todo de manera negativa a la población autóctona y a los esclavos. A ambos grupos se le daban características peyorativas. Además no podemos olvidar la condición de explotación económica que estaban siendo sometidos estos sujetos. Los grupos dominantes establecen los parámetros de los socialmente aceptable, y ejercen el monopolio del poder. El orden de clases en la sociedad colonial tiene un importante componente étnico. Lo cual, no tiene que ver mucho con lo racial, pueden ser razones de parentesco, de vinculación. La idea del racismo se fragua en el siglo XIX. En este orden, había una gran convivencia inter-étnica. Al mismo tiempo que se daba esa convivencia. En aquella época la noción de raza, sobre todo, servía para destacar las diferencias sociales, se habla de la condición de calidad. No era por su condición fenotípica, sino porque analizaba el nicho social que ocupaba. No tiene un componente en término propios del racialismo científico. Por eso algunos autores hablan de la idea de pigmentocracia. Idea que dice que había una jerarquía social en la que se puede identificar que la referencia mas alta era la piel blanca y la mas baja la piel negra. Algunos autores han usado esa noción para dejar de lado el racismo. Magdalena Chocona dice que eso puede omitir la mentalidad corporativa propia del mundo colonial. las sociedades coloniales americanas siempre estuvieron fuertemente estratificadas: primero por conquistados y conquistadores, los europeos frente a los indígenas, donde tenían el poder y donde merecían los trabajos y servicios de la población autóctona, que se vio como una población villana. Que era adquirida de forma hereditaria. Eso cambiará cuando tengan que negociar con ellos. Los propios indios estaban organizados en sociedades diversas con características peculiares.
  • Criollización:

 

  • Mestizaje: la noción de mestizaje proviene de la idea de mestizo que daba lugar a los hijos entre Indias y españoles, esto se debe a que los primeros en llegar fueron hombres españoles. Por extensión la noción de mestizo acabará denominando a todas las mezclas de distintas razas. A medida que se consolida el orden colonial, se va a denominar a todas las mezclas. Y además conforme se avance alcanza un carácter despectivo. Este carácter despectivo era porque muchos de estos hijos eran productos de uniones mixtas que no eran legítimos (bastardo). Los mestizos estaban en un vacío jurídico porque la corona sólo va a reconocer las repúblicas de Indios y las repúblicas de españoles. Los criollos son los descendientes de españoles en América sin mezcla, que terminarán ocupando los altos cargos.

En el XX lo mestizo de se convierte en mestizaje y forma parte de discursos intelectuales y políticos concretos. José Vasconcelos considera que el hombre americano es el resultado de una mezcla racial intensa, el fruto de todas las razas anteriores y superadora de la raza del pasado, por eso lo denomina la raza cósmica. El mestizaje aparece una idea como una mezcla de razas, aunque sea una construcción irreal. Por eso, aparece como una integración social que indica distintas procedencias y reivindica la presencia indígena. Lo que es interesante es que retoma esta referencia indígena, da a la idea de los indios un lugar simbólico y se los convierte en ancestros de la identidad nacional. Se crea una distancia entre el indio real y el indio prehispánico.

Otra de las teorías es la otredad que su autor es Teodorov, la cual plantea que los indígenas eran el otro cultural de los europeos. Esta presenta el enfrentamiento entre dos culturas la nativa americana y la occidental. Desarrolla este antagonismo entre los aztecas y europeos, sobre todo, estudiando el discurso y las formas de conocer de ambas culturas. El problema es que ha mirado muy poco en las formas cotidianas de la vida, como convivían. En general, ha presentado las culturas, de una manera bastante estática y ha mirado muy poco las comunicaciones y relaciones que hubo entre ambas. Es la base de la semiótica en los estudios de historia.

Otro de los aspectos que han interesado a los españoles ha sido analizar las formas de resistencia, la manera en la que estos pueblos dominados usaban o manipulaban elementos del sistema para preservar sus intereses, ya fueran intereses individuales o colectivos. A partir de esta perspectiva se ha visto la supervivencia de ciertos rituales paganos, la práctica de idolatría y supersticiones que consiguieron sobrevivir, lo que nos trae la imagen de que siguieron manteniendo sus prácticas. Otros trabajos muestran una integración del cristianismo en estas costumbres.

En la sociedad colonial encontramos una fuerte estratificación que va a afectar de forma negativa a la población nativa y esclavos africanos. A ambos grupos se les señalan muestras peyorativas que afectarán al papel que formen en la sociedad. Además no hay que olvidar la presión económica a la que estaban sumida estos objetos. Los grupos dominantes van a establecer los parámetros de lo socialmente aceptable y el monopolio del poder. El orden de clases tenía un importante componente étnico. Lo étnico, remite a relaciones de parentesco, no sólo a términos de raza. En este orden colonial tan jerarquizado existía una intensa convivencia interétnica. Al mismo tiempo, había mucho desprecio social entre distintos componentes étnicos, pero no se puede hablar de racismo porque es un término anacrónico para esta época. En aquella época la noción de raza no remitía a cuestiones biológicas, si no que destacaba condiciones sociales y calidad. Por eso también se podía hablar de la raza de villanos o de hijosdalgo. Algunos autores para tratar de evitar este anacronismo hablan de pigmentocracía, idea que hace referencia a la existencia de una jerarquía social donde la piel blanca era la más alta y la piel negra la más baja. Chocano considera que esto puede omitir la mentalidad corporativa propia del mundo colonial.

Eran sociedades fuertemente diversificadas que partían de una diferenciación básica los conquistadores y los conquistados, al hilo de esta división se fue construyendo un imaginario colectivo mediante el cual los europeos se consideraban los legítimos de poder y de recaudar tributos. Este imaginario atribuía a los pueblos originarios una condición villana. Esta primera estratificación en seguida se va a trastocar por varias cuestiones:

-Porque se van mezclando con las familias de los nobles.

-Porque hay cierto grupos que van a apoyar a los conquistadores para evitar pagos.

Dentro de cada grupo, además, siempre habrá una élite. Existen distintos tipos de poblaciones autóctonas, no es lo mismo la sociedad caribeña con poblaciones negras y fuertemente exterminadas o las poblaciones de los grandes imperios.

Familia Criolla de América

Familia Criolla de América

Una vez que se empezó a organizar la colonización se pensaba que los indios vivieran en sus casas de forma organizada, con un sistema relativamente autónomo y siempre vinculado a la Iglesia. El grupo mestizo que inicialmente había sido sometido por el grupo conquistador fue adquiriendo una identidad propia. El mestizaje dará lugar a la aparición de las castas que será generalizadora que engloba a la mezcla español e india como aquellos descendientes africanos que se habían unido a otras razas, siempre y cuando fueran libres. Las castas y mestizos en principio no pagan tributos a diferencia de lo que ocurre con los indios.

En la población esclava se distinguía entre negros y mulatos nacidos en el continente a los que venían de África. De la misma manera en el grupo blanco se podía distinguir a los peninsulares de los criollos. Los criollos eran hijos de españoles nacidos en América. Esta diferencia hace que quien ostenten los cargos sean peninsulares pero progresivamente esto irá cambiando. Por eso, en algunas ocasiones los criollos se aliarán con otros sujetos frente a los peninsulares.

El estatus o condición del individuo dependía más que de su condición étnica, de su procedencia o de su extracción social si no de su calidad. La calidad de la persona se ligaba a la noción de honor, se suponía que una persona de calidad tenía riqueza para mantener su estatus una dignidad evidente y especial preocupación por defender su honor. Pero en la práctica nos encontramos personas de “calidad” con una situación económica difícil. Todo esto se va a reflejar en las prácticas sociales cotidianas (consumo de productos, vestimenta…) todo esto estará clasificado para que la ubicación de las personas fuera claramente reconocible por los demás.

Grupo de los mestizos:

Es una noción que va adquiriendo un significado muy amplio, también va a remitir a todos los sujetos de origen mezclado y a finales del XVI será un grupo social muy importante, sobre todo en el ámbito urbano. Esta mezcla entre españoles, indios y negros van a poder tener ciertos cargos pero poco a poco quedarán relegados. Esta mezcla adquiere proporciones inesperadas a principios del XVI ya el 53% de la población es mezclada. A medida que van terminando las guerras de conquista y se pacifican las distintas regiones, progresivamente los españoles se asientan en centros urbanos ya sean de nueva creación o existentes, se organizan en función de los recursos y se rodean de sirvientes de distintos estratos sociales y origen étnico. Estos españoles establecen relaciones extraconyugales, principalmente, con las indias. Las españolas que llevan son amantes o sirvientas, o esclavas negras. Curiosamente las uniones normalmente eran monogámicas.

Esta situación comienza a cambiar cuando la corona presiona a los hombres principales (los que les ha dado la encomienda) para que contrajeran matrimonio y a los casados para que llevaran a sus esposas a vivir con ellos, los amenazaba con que pudieran perder sus encomiendas, entonces las amantes de indígenas pasaron a ser desplazadas. Algunos encomenderos decidieron casarse con indias. Por supuesto, hubo quienes optaron por estrategias de familia (matrimonio por interés).

Poco se sabe de las relaciones de los esclavos africanos con las indias porque desde el momento de la conquista el negro aparece vinculado con los españoles frente al indio. Primero porque participan en la conquista junto a sus amos, en ocasiones siendo los ejecutores de las órdenes de sus amos frente a los indios. Hasta el punto que en algunas ocasiones la confianza de los amos respecto a los indios es que si legalmente no tenía tantos derechos en la realidad sí, los abusos con la población autóctona por parte de los esclavos también se dieron, sobre todo en las mujeres indias. Algo que la corono no permitía. Esto irá cambiando con el paso del tiempo.

La corona dicta una serie de normas y leyes para restringir las relaciones entre africanos e indios, llegando incluso a proponer la castración de aquellos negros amancebados por indias. La corona trata de proteger a la población autóctona de aquellos abusos y propone distinguir a la población de la que reside en la República de Españoles de la de República de Indios, tratando de regular la relación entre ambas. Los españoles y esclavos viven en las ciudades y los indios en el medio rural, regidos por autoridades indígenas y en las que estaba totalmente prohibido vivir a los no indios. Para empezar, en la propia ciudad en las casas de españoles vivían negros e indios (de servicio). En el ámbito rural indios y esclavos trabajaban las tierras y guardaban el ganado de sus señores. A menudo las propias autoridades incumplían dichos requisitos, porque los sacerdotes podían vivir en pueblos indios con servicios negros, mulatos y mestizos. A pesar de esta normativa, la realidad es que progresivamente se incrementan las relaciones y uniones sobre todo en el ámbito urbano. Por ello se vuelve a la pregunta de dónde quedaba el hijo de un negro esclavo y una india libre o el de un español con una india.

La proliferación de nombres para designar al mezclado en sucesivas generaciones refleja las dificultades para considerar al mezclado como un ser aparte. La casta en el contexto indio hace referencia a que los miembros no pueden salir de ella, pero en España la noción de casta refleja todo lo contrario, es la mezcla pura y dura. Es difícil saber cuándo empezó a utilizarse esta terminología. En ocasiones provenían del mundo animal, otras fueron palabras viejas y otras nuevas con cierto humor. Expresiones como el “notentiendo”. Donde mejor se refleja esto es en los cuadros de castas de la II mitad del XVIII. Incluso el propio término mulato presenta gran elasticidad incluso podía hacer referencia a la de africano con indio o europeo con africano. En general, para referirse a la población mezclada se hablaba de mestizo mulato y demás castas.

Hay una proliferación importante de normas por parte de la corona que en general son bastante discriminatorias. Quizá donde más se vinculó fue en las leyes en torno al tributo donde se aprecia la necesidad de pertenecer a un grupo u otro y si estaba obligado a pagar tributo o no en función de quiénes fueran sus antecesores. El pago del tributo sólo afectaba a los indios hasta que a finales del XVI se amplió a otros sectores. No hubo una mención específica, por ejemplo, de determinadas mezclas de africanos, hubo casos como el de los cuarterones (español y mulata) que tratarían por todos los medios de no pagar, alegando que tres cuartas partes de ellos eran españoles. Parece ser que cuando extendían una demanda para que se los extinguiera este pago casi siempre pagaban. Entre indio y negro no queda claro si tienen que pagar o no. Lo que va a crear un espacio de indefinición que permite que estos sujetos argumenten de que no están obligados a pagarlo y en función del caso ganan o no. En el caso de los mestizos no se los obligó a pagar, se dice que la parte española pudo primar, por lo que muchos indios quieren que se los consideren cruzados para no pagar.

La legislación fiscal no era la única que los catalogaba por grupos sociales, había otras que en función de su derecho los imponía obligaciones o les daba derechos. También la iglesia tiene elementos de clasificación social. La mayor parte de los sujetos fueron conocedores de esta división y muchos tratarán de cambiar su condición social a veces con vestirse de otra manera y cambiar de región era suficiente.

El desempeño de determinados trabajos también van a generar distintos estratos. La política de venta de oficios que inicia la corona a finales del XVI abre la puerta a que ciertos individuos que contaban con recursos económicos y la preparación correspondiente opten por tratar de conseguirlo, es entonces cuando encontramos muchos conflictos. Por tanto, nos encontramos en varios casos en los que los sujetos tratan de mostrar que pertenecen a cierta categoría y no a otra, tanto para sortear algún obstáculo como para eludir algún deber o conseguir algo apetecible. Quiere decir, que un mismo individuo era capaz de manipular su identidad en función de sus intereses. El paso de una categoría a otra no era fácil pero tampoco era imposible (vestimenta, aspecto, corte de pelo…). Hablar una lengua o no permitía ser reconocido como miembro de una comunidad, tener unos amigos u otros…

Podemos encontrar también que dentro de categoría aparecen diferencias importantes, por ejemplo, dentro de la categoría de mestizo no es lo mismo la primera generación que las demás. Los primeros fueron incorporados en las capas más altas de la sociedad hispano criolla. También incluía aquellas mestizas casadas con españoles encomenderos, podían ser mestizas ilegítimas y estos podían haber combatido mano a mano con el propio indio. A menudo no se mezclaba su origen mezclado y eran considerados como españoles. Podemos encontrarnos con otro grupo más mayoritario respecto al anterior, que podían haber sido parte de la élite en su infancia pero en el transcurso de su vida por x motivos pudo ser desprestigiado. Algunos podían tener recursos para vivir, otros se hacían un hueco en la Iglesia… Por último, la mayoría de mestizos habían sido relegados a los puestos inferiores de la escala social y convivían con españoles pobres, mulatos, negros libres o incluso con indios desarraigados de sus comunidades. Entonces, estos mestizos constituían los sectores más populares de la sociedad, desempeñaban diversas tareas. La mayoría de las veces vivían en ciudades pero otras vivían en pueblos de indios.

Por lo que se refiere a los mulatos, la mayor parte de ellos nacían como esclavos, muchas veces eran el resultado entre esclavos y libres y al no ser que el padre les diera la libertad estos seguían siendo esclavos. Por tanto, no había diferencia grande entre un mulato esclavo y un esclavo africano.

Encontramos casos como uno que aparece a mediados del XVII en el que se muestra muy claro conflictos que aparecen en el sistema en función de la ubicación de los sujetos. Por ejemplo, un sujeto que es un cuarterón (Español y mulata) trata de conseguir una célula real en la que constaba que debía ser considerado como español hijodalgo y pertenecer al gremio de los plateros.

REGÍMENES FISCALES Y DISCRIMINACIÓN EN AMERICA COLONIAL

Hay una proliferación importante de normas, que trata de fijar normas de conductas, que trata de establecer deberes y derechos de los mezclados, casi todas discriminatorias. Había leyes de distinta naturaleza que a veces eran contradictorias, la forma es refleja esa mezcla social. Quizás la que más se vinculo, o donde más se vio ese deseo fue en las leyes entorno al tributo, ahí fue donde mejor se vio esa necesidad o idea de mantener la importancia de estar en un grupo u otro. Ahí un sujeto debía estar obligado o no a pagar un tributo según sus antecesores. El pago del tributo solo afectaba a los indios hasta que a fines del siglo XVI se abrió la posibilidad de ampliar esa obligación a otros sectores: negros libres, y a sujetos de origen mezclado. Sobre todo negros y negras, mulatas y mulatos que no fueran esclavos. No hubo mención específica, de determinadas mezclas de africanas, hubo casos como los cuarterones que tratarían por todos los medios de no pagar, alegando que tres cuartas partes de ellos eran españoles. Cuando extendían una demanda para no pagar el tributo, casi siempre ganaban el caso. Había duda sobre el zambaibo, que era la mezcla de indio y negro, si tenía que pagar tributo o no. Lo que vemos es que no queda claro si tienen que pagar o no tienen que pagar. Lo que va a crear un espacio de indefinición que hará que algunos no tengan que pagar, y otros que si, dependerá de las regiones.

En el caso de los mestizos, parece ser que nunca se les obligó tributar, aunque hubo intentos. En esa caso, su parte española pudo primar. Muchos indios querrán que se les considere cruzados para no pagar impuestos a la Corona. Había otras disposiciones de carácter legal que imponía obligaciones o primaba de derechos según su nacimiento y antecesores. La mayor parte de los sujetos eran conscientes de esa indefinición, y   Muchos individuos van a querer jugar con ese contexto, y poder mejorar su estatus. Algunos mestizos y españoles, se visten como indios, y se van a una republica de Indios, y ahí ya no se sabe quienes son, había mucha indefinición. Además ciertos trabajos también les da un estatus social distinto, como los trabajadores de la plata. La venta de oficios abrirá la puerta a que ciertos individuos con dinero y preparación puedan competir por conseguir un empleo de la administración colonial, ahí se crean conflictos. Por ejemplo. Había leyes donde se excluía a los mulatos de los empleos públicos, pero.. que pasaba entonces de los cuarterones?. Todo dependía luego de la justicia. Algunos sujetos son capaces de jugar con esa información para poder cambiar de estatus… todo juega también del reconocimiento de la sociedad. Puede que por pertenecer a un grupo social, o por estar desempeñando X cargo se le considere distinto. Nos encontramos en casos donde sujetos tratan de mostrar que pertenecen a cierta categoría y no a otra. Para sortear tanto un obstáculo como para eludir algún deber o para adquirir algo que resulte deseable. Quiere decir que un mismo individuo era capaz de manipular su identidad según la circunstancia. El paso de una categoría a otra no era fácil pero no era imposible, a veces con cambiar la apariencia física era suficiente.   Hablar una lengua o no permitía ser reconocido por una comunidad. Podemos encontrar que dentro de cada categoría había diferencias importantes, dentro de los mestizos, no es lo mismo la primera generación de mestizos que los demás, los primeros fueron incorporados en las capas mas altas de la sociedad hispano criolla. Eran hijos de españoles con nobleza indígena. También incluía a aquellas mestizas que se habían casado con españoles encomenderos. Podrían ser ilegitimas, a menudo no se mencionaba su origen esclavos y a veces eran reconocidos como españolas. Podemos encontrarnos con otros mestizos, mas mayoritario, que podían haber sido parte de la elite durante su infancia, pero cuya situación social podría haber desmejorado por el matrimonio de su padre de forma legítima, entonces los hijos legítimos ocupan el mejor lugar, otros optaban por la vida religiosa, y otros se ubicaban en ciertos espacios secundarios de la administración local. Por ultimo la mayoría de estos mestizos habían sido relegados a la puestos inferiores de la escala social, y convivirían con españoles pobres, con negros de libertad, o mulatos, zambos, o incluso con indios que estuvieran desarraigadas de sus comunidades. Estos mestizos, junto con esos sectores, eran la parte mas popular de las villas y ciudades, y desempeñaran todo tipo de tareas, desde criados a transportistas. Básicamente viven en ciudades, pero a veces se van a pueblos de indios. Cuando se van a pueblos de indios acaban siendo indios. Por lo que se refiere a los mulatos, tenemos que decir que la mayor parte de ellos nacían como esclavos, muchas veces eran resultado de una relación entre esclavas negras y blancos libres, y a menos que el padre les diera la libertad, seguirían siendo esclavos. No podemos ver la diferencia entre un negro eslavos y un mulato esclavo. Muchas veces ocurrían que esos mulatos eran criados por una madre negra pero tenían contacto con el mundo urbano español, pero en el caso de los mulatos libres. Algunos pudieron incorporarse o mejorar su situación. En ocasiones se llego a plantear la tensión entre los mulatos naturales o criollos, y los mulatos extranjeros o venidos de fuera. Ante cierta legislación dela Corona, algunos mulatos trataron de argumentar que eso era para los que venían de fuera pero no para los que eran de América.

Encontramos casos, como uno que aparece a mediados del siglo XVII, en el que se muestra muy claro conflictos que pueden surgir en un sistema que quita, y da derechos en función de la ubicación de los sujetos. Un ejemplo, un cuarterón, va a tratar reiteradamente de conseguir una cédula real en la que constara que era hijo de miembro de platero, y de hijo de español. Esta documentación se compilar , y a partir de ella, la envía al propio Consejo de Indias, donde se le de la condición de español. El caso es esa posibilidad, de movilidad social y de cambio de estatus social, y categoría jurídica.

BIBLIOGRAFÍA

  • DE LA GUARDIA, Carmen. Historia de Estados Unidos, Sílex ediciones, Madrid, 2012.
  • ZARAGOZA, Gonzalo. América Latina: época colonial,  Anaya, Madrid, 2005.
  • GLADE, William., THORP, Rosemary., HALPERIN, Tulio. Historia Económica de América Latina, Ediciones Crítica, Barcelona, 2002.
  • SERRELLA, Ramón María. La América de los Habsburgo,  Universidad de Sevilla, 2013.

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Sociedad y Economía en la América Inglesa: 

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CONTACTO:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

Héctor Linares González, Graduado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, especialidad de Historia Moderna de España. Master Universitaria en Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid. Becario en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas – Instituto de Historia-.

Para cualquier consulta o si desean recibir más información acerca del tema pueden contactar conmigo a través de mi correo institucional universitario: hector.linares@estudiante.uam.es

Las Órdenes Militares castellanas: Origen y naturaleza.

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 Las Órdenes Militares castellanas: Origen y naturaleza

Por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

Caballeros de Montesa, Santiago, Calatrava, y Alcántara.

Caballeros de Montesa, Santiago, Calatrava, y Alcántara.

Las ordenes militares fueron instituciones monástico-militares creadas durante las cruzadas para realizar la guerra santa contra los herejes. Eran sociedades de caballeros[1] cristianos armados que velaban por la seguridad y protección de los santos lugares. Su máxima era recuperar lugares sagrados como Jerusalén. Eran el brazo armado de la Iglesia. La primera orden en ser creada fue la Orden del Santo Sepulcro, creada en el año 1099 por uno de los líderes de la primera cruzada, Godofredo de Bouillón[2]. Tomando su modelo rápidamente surgieron otras órdenes para la defensa de la fe cristiana como fueron: San Juan del Hospital, San Esteban de Hungría, Avís de Portugal, o las castellanas Santiago, Calatrava, y Alcántara, así como la aragonesa orden de Montesa[3].

Castillo Sacro Convento de Calatrava.

Castillo Sacro Convento de Calatrava.

La Orden de Santiago[4] tenía su sede en el Monasterio de Uclés, la Orden de Calatrava en el Castillo de Calatrava la Vieja, y la Orden de Alcántara en la población de Alcántara. Se creó una indumentaria, una ceremonia, y un protocolo para las distintas órdenes: un uniforme, un escudo, venera[5], cruces, y hábitos (Véase Anexo. Imagen 2). Todo ello relacionado con el instituto y fin de estas órdenes. En el siglo XIX perdieron su poder económico y político, siendo relegadas a tener un papel meramente honorífico, salvo la Orden de San Juan de Malta que posee aún atribuciones políticas.

ORDEN DE CABALLERÍA[6] AÑO DE FUNDACIÓN
ORDEN DE CALATRAVA AÑO 1158
ORDEN DE SANTIAGO AÑO 1170
ORDEN DE ALCÁNTARA AÑO 1175
  • La orden de Calatrava[7]: Fue fundada en el año 1158, siendo la primera que imitaba el espíritu de la Orden del Santo Sepulcro. El castillo de Calatrava había estado controlado por los caballeros de la Orden del Temple durante el reinado de Alfonso VII – quien se lo había cedido a la orden-. A la muerte del Rey los caballeros del Temple abandonaron el castillo de Calatrava. Tras el abandono, el castillo fue asediado por las hordas almohades, pero en su rescate acudió el abad Raimundo del monasterio de Fitero[8] quien organizó un pequeño batallón para defender la fortificación. En gratificación por este acto heroico Sancho III le otorgó el territorio de Calatrava al hermano Raimundo. El abad estableció una guarnición permanente de caballeros con votos monásticos para la defensa de esta plaza. El nombre que recibió este grupo de caballeros armados fue el de orden militar de los caballeros de Calatrava[9].

 

  • La Orden de Santiago[10]: La aprobación de la orden se remonta a Fernando II de León, durante la reconquista. Cuando Fernando II conquistó la ciudad de Cáceres, éste se la cedió para su defensa a los ya existentes caballeros encabezados por Pedro Fernández de Córdoba[11] –en su origen fueron 12 caballeros que quisieron crear una congregación de caballeros cristianos al servicio de la fe cristiana con el fin último de defender a los peregrinos en su trayecto al sepulcro de Santiago-. Estos caballeros debían prometer y asegurarse de la defensa de Cáceres. Encontramos aquí los inicios de la orden, en el año 1170. Siempre con autorización del Pontífice – quien es la máxima auctoritas de las órdenes militares-. Fue Alejandro III en 1175 quien aprobó la constitución de la Orden de Santiago durante el reinado de Alfonso VIII.
  • La Orden de Alcántara[12]: Al igual que la anterior, encontramos su aprobación real en la figura del Rey Fernando II de León en el año 1175 cuando este Rey cedió el convento de Pereiro a una cofradía de nobles que pronto cristalizó en una orden militar más que como las otras se encontraba bajo el hospicio del papado.

 

Don Pedro de Barberana luciendo el hábito de la Orden de Calatrava

Don Pedro de Barberana luciendo el hábito de la Orden de Calatrava

Las órdenes estaban formadas en su origen por una mitad de miembros monjes[13] y otra mitad formada por soldados, pero todos ellos sometidos a votos canónicos establecidos por las diferentes órdenes – en el momento de la aprobación pontificia[14] cada una de las milicias tuvo que adoptar la regla de una de las ordenes monásticas. La orden de Calatrava y la de Alcántara siguieron la norma de San Benito, por el contrario, la orden de Santiago siguió la regla de San Agustín. Con ello, el papa Alejandro III otorgó las correspondientes bulas confirmatorias en los años 1164, 1177, y 1175 respectivamente-. Durante la alta Edad Media su expansión fue bastante notable por el fenómeno de las cruzadas. En España, sobre todo, por el proceso de reconquista iniciado en el siglo XII-XIII.

[1] RUÍZ RODRIGUEZ, José Ignacio. Las órdenes militares castellanas en la edad moderna. Cuadernos de historia, Madrid, 1991.

[2] Otras de las primeras órdenes en fundarse fue la Orden de Santa María de los alemanes o también llamada Orden Teutónica, en el año 1198.

[3] ANDRÉS ROBRES, Fernando. “Dos siglos de historiografía sobre la Orden de Montesa en la Edad Moderna (1801-2000)”, en Studia historica. Historia Moderna. Nº 24. (2002). Págs. 97-140.

[4] AYALA MARTÍNEZ, Carlos de. Las órdenes militares hispánicas en la edad media. Latorre Literaria, Madrid, 2007.

[5] Insignia protocolar de un caballero de hábito de una determinada orden militar. Se llevaba sobre el pecho y era un símbolo de ostentación social. Representaba la pertenencia a una orden militar. Estaban elaboradas en ricos materiales y se pasaban de generación en generación.

[6] RUÍZ RODRIGUEZ, José Ignacio. Op. Cit. 1991.

[7] POSTIGO CASTELLANOS, Elena. “Las tres ilustres ordenes y religiosas cavallerias” instituidas por los Reyes de Castilla y León: Santiago , Calatrava, y Alcántara”, en Studia histórica. Historia Moderna. Nº 24. 2002. Págs. 55-72.

[8] AYALA MARTÍNEZ, Carlos de. Op. Cit. Págs. 15-60.

[9] Aprobada por el papa Alejandro III.

[10] POSTIGO CASTELLANOS, Elena. “Las tres ilustres ordenes y religiosas cavallerias instituidas por los Reyes de Castilla y León: Santiago , Calatrava, y Alcántara”, en Studia histórica. Historia Moderna. Nº 24. (2002). Págs. 55-72.

[11] MARTÍN, José Luis. Orígenes de la orden militar de Santiago. 1170-1195. Barcelona. 1974.

[12] AYALA MARTÍNEZ, Carlos de. Op. Cit.

[13] Los miembros de la orden de Calatrava y Alcántara poseían la distinción de “Frey”. Sin embargo, los miembros de la orden de Santiago no lo recibían. Esto se debe al origen cisterciense de estas dos órdenes militares castellanas.

[14] POSTIGO CASTELLANOS, Elena. “Las tres ilustres ordenes y religiosas cavallerias instituidas por los Reyes de Castilla y León: Santiago , Calatrava, y Alcántara”, en Studia histórica. Historia Moderna. Nº 24. (2002). Págs. 55-72.

Familia. Sociedad y Cultura popular en la España Moderna.

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Familia. Sociedad y Cultura Popular en la España Moderna

Por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid. 

La familia de la España del Quijote tenía de 4 a 6 miembros por término medio ( tras haberse reducido su número por la mortalidad del antiguo régimen). La mortalidad infantil iba reduciendo mucho el tamaño de las familias. Eran familias grandes porque los hijos eran vistos como mano de obra para el campo. La familia era el conjunto de personas que vivían en una casa y no solo los familiares. El padre de familia podía asignar los trabajos en el seno de la casa: en función de la edad y las posibilidades un trabajo dentro de la economía doméstica.  En las familias protestantes había como término medio unos 4 miembros.

FAMILIA MURILLO

La Sagrada Familia del Pajarito. Ejemplo fundamental para la familia cristiana española.

La familia era la unidad fundamental de la producción del antiguo régimen. En el marco de la familia se da una acumulación del capital que fue tan importante como el comercio internacional. En el ámbito de la familia se da la proto-industria. La familia significaba parentesco y domesticidad. El “Domus” era la casa como concepto. “Ecología” del griego Oikos también era un concepto de la casa. Los muertos dentro de la casa tenían un papel también fundamental.  Las uñas y el pelo del “pater familias” se guardaba en algunos casos para honrar su recuerdo. Se da sobre todo en el medio rural. e

En el reparto de las tareas de la casa doméstica. El Pater familias era el encargado de la salud espiritual de los inquilinos de la casa. Era el representante de una familia: del apellido. Con ello podía castigar a los subordinados y podía elegir los cónyuges de sus respectivos hijos. Por dos cosas: el autoritarismo del padre y también para mantener el buen nombre de la familia y poder conseguir lo mejor para la unidad familiar. La mujer y su papel era la del ama de la casa y la administración interna de la casa. Ella dirigía la vida doméstica y se encargaba de la educación de los hijos. En caso de fallecimiento el Pater familias tendría que contraer de nuevo sagrado matrimonio. Esos matrimonios en segundas o terceras nupcias eran elemento de burlas por parte de la sociedad.  Lo que vemos es una división sexual del trabajo donde las tareas femeninas son desconsideradas frente a las masculinas. Las femeninas se quedan en el ámbito de la casa y la del hombre tienen una proyección hacía el exterior. Pero hay una excepción: en las zonas portuarias la mujer tiene un gran papel porque el marido pasa mucho tiempo en la mar y se crean sociedades matriarcales.

familia protestante

Pintura que representa una típica familia protestante.

Los hijos eran considerados como mano de obra que daban ganancias suplementarias a la casa. Solo el primogénito obtenía un trato especial porque era quien recibiría la herencia y la casa. Los segundones y segundones tenían dificultad para contraer matrimonio porque no tenían dote. La salida natural era la milicia o la iglesia.  Solían quedar solteros. La herencia se trasmitía mediante testamento escrito firmado ante el escribano – funcionarios de la Corona real-. Los testamentos son escritos muy interesantes – un ejemplo es el testamento de Calderón de la Barca o de Diego Velázquez-.  En los testamentos de los campesinos quizás debatan unas sabanas o una silla. Existía una natalidad ilegítima muy elevada. Esa natalidad ilegítima es recogida por los hospicios y detrás de ello hay los denominados patronos -nobles o eclesiásticos- que por forma “gratuita” ponen dinero para mantener esos hospicios. Los patronos eran los nobles y la Iglesia. Eran las llamadas obras pías. En el siglo XVI cambian los valores de la familia.  Esa obra de transición vemos que los criados engañan a sus dueños y se pierde el respeto por las jerarquías – lo vemos claramente en La Celestina-.

duelos

Representación de un típico duelo por honor en las calles de Madrid.

Hay dos conceptos que son el del honor y el de la honra. eran valores fundamentales en la sociedad española del barroco. El honor era la fama de la familia hacia el exterior – recaía en el hombre- y la honra era el elemento de prestigio de la familia de cara al interior  y recaía en la mujer.  El Concilio de Trento sacralizó el matrimonio como el sacramento que aseguraba la reproducción del sistema y era la célula fundamental  de la sociedad cristiana.  El honor en el hombre se relacionada con la negativa a trabajar en oficios viles y mecánicos. El modo de vida noble aspiraba a la holganza – la aspiración del hidalgo- tampoco ejercía oficios mecánicos porque manchaba la limpieza de sangre de los viejos castellanos.  Hay una excepción y es la nobleza sevillana pues le da igual ser noble y ser armados de barco o trabajar con sus manos en cualquier trabajo.  Esta defensa del honor generó una sociedad violenta. A los extranjeros les sorprendía que en España todo el mundo iba armado por la calle y cada dos por tres se daban duelos en la calle en defensa del honor. En el siglo de oro se oída el refrán: “En Madrid se mata de noche y de día en nombre de Dios y en el de la Virgen María“.

tapada

Pintura que representa a una “tapada” madrileña.

La forma de llevar los bigotes y los ropajes  irán evolucionando según la moda de la Corte. Esto diferenciaba a los hombres más hombres que los afeminados o llamados hombres “lindos”. Se dio también la moda de llevar gafas que eran denominadas “Quevedos”.  Se llegó al extremo de llevar gafas colgadas de la faltriquera para demostrar sapiencia. “He notado que se llevan gafas por honor” dice un viajero de la época. En cuanto a la mujer su estética se deriva del Cantar de los cantares.   Es el principio petrarquista ” un bello manto una veldaz adorno“.  Una crítica que se le hace a las mujeres nobles es su enorme gasto en vestuario o en maquillaje. Tenían brocados con hilo de oro y plata. Importaban paños de Flanes y esa pañería fina se compraba de nuevo por las mujeres en España. El mejor ejemplo son las leyes anti-lujo que quiso poner en marcha el Conde-Duque de Olivares. Los hombres gastaban en carruajes y las mujeres en vestidos.   En cuanto a los aceites y el maquillaje se empleaba la pasa para tener un rostro blanquecino y sobre ello se pintaban  coloretes rojos llamados solimán.  Se comía barro para estar también limpia por dentro. En el siglo XVII se dio la figura del tapado. Eran mujeres que se cubren el rostro como acicate erótico. Era un velo fino de manera que desde dentro ellas podían ver con quien hablaban pero ellos no.  Eso daba pie a muchos equívocos y por ello se incorporó rápido a las comedias de capa y espada.

Las edades en el siglo XVII venían de una descripción de San Isidoro de Sevilla: La primera edad es la infancia ( desde el nacimiento hasta los 7 años). La segunda edad es la pueritia ( donde el niño dura hasta los 14 años. Es la edad de la discreción y es cuando tenían la confirmación). La tercera edad es la adolescencia ( termina a los 21 años). La cuarta edad y luego seguida la juventud ( que dura hasta los 45 años).  Sigue después la senectud o seriedad. Tras ella sigue la vejez ( que dura según unos hasta los 70 años y según otros hasta la muerte).

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

DOMÍNGUEZ ORTIZ. A. Las Clases privilegiadas en el antiguo régimen. Akal ediciones. Madrid. 2004.

MARTÍNEZ RUIZ. E. Iglesia y Sociedad en el Antiguo régimen en Asociación española de Historia Moderna. VOL I. N 23-25. Universidad de las Palmas de Gran Canaria. 1995.

Se recomienda utilizar las obras del Dr. Pedro García Martín – Catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid-

ARTÍCULO REALIZADO POR:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

IGLESIA Y RELIGIOSIDAD EN LA ESPAÑA DE CARLOS III

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UNA REFORMA DESDE ARRIBA: IGLESIA Y RELIGIOSIDAD 

por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

 

OBJETIVO Y TEMA A TRATAR

En la obra del Dr. Pinto Crespo se nos narra las reformas que el gobierno carolino quiso acometer en referencia a la institución eclesiástica y a la religiosidad. Unas reformas insuficientes, tímidas y lentas que no cambiaron demasiado el panorama de la época. Una reforma desde arriba que quiso controlar a la iglesia mediante las ideas ilustradas y reformarla para que se ajustase bien al nuevo pensamiento de la ilustración. Además de todo esto, el doctor Pinto analiza la estructura de la Iglesia, recursos, riqueza, composición del clero, influencia social, configuración en el territorio, y sus problemas estructurales.

 IGLESIA Y RELIGIOSIDAD EN LA ESPAÑA DE CARLOS III 

Cuando hablamos de estos conceptos hay que tener en cuenta dos grandes hipótesis acerca del reformismo eclesiástico por el gobierno de Carlos III. Según la gran cantidad de autores consultado se dice que pudo ser por dos cuestiones:

  1. la primera era la ambición del estado por controlar a la Iglesia, una institución que ejercía el control efectivo de la ideología del pueblo, y una ansia utilización de la Iglesia por parte de una élite de ministros volterianos[1], que se aprovechaban de la buena voluntad del Rey.
  1. La segunda teoría es que el estado quería reformas a la Iglesia con el fin de acabar con los desequilibrios que poseía y sus corrupciones.

Pero se llega a la conclusión de que algo de razón tenían ambos planteamientos. Fue un intento de controlar a la Iglesia en coherencia con el nuevo pensamiento ilustrado, pero las reformas, a menudo, eran insuficientes. El poder político necesitaba a la Iglesia pues tenía el control social, por eso querían tener a la Iglesia bajo un control mayor, la reforma también quería modernizar la Iglesia, y ajustarla a los nuevos tiempos y pensamientos de la ilustración. La iglesia del siglo XVIII tenía una serie de problemas estructurales muy grandes. El modelo de actuación, la religiosidad barroca y su escénica, la acumulación de bienes en esas manos muertas, la deficiente formación intelectual de los párrocos, el excesivo número de clérigos, y sus prácticas como cristianas hacían evidente una reforma de la institución eclesiástica. La que más molestaba a los ministros ilustrados, como es lógico, era la acumulación de bienes y el gran número de clérigos, pues decían que era una de las razones del estancamiento demográfico y del crecimiento económico de España.

Carlos III de España. Rey de España.  ( 1759-1788)

Carlos III de España. Rey de España. ( 1759-1788)

La Iglesia española presentaba problemas internos bastante notables. Fue una de las Iglesias que más rápido adoptaron las premisas establecidas en el concilio de Trento. Uno de los principales problemas era el gran aumento del clero durante la edad moderna, pero sobre todo del clero regular, aunque en el siglo XVIII el número se estancó. Pero como dice el doctor Pinto, era un clero numeroso y mal repartido. Primeramente por reinos vemos ya una desigualdad notable, en 1747 de los 165.663 eclesiásticos de España, casi 130.000 estaban en Castilla, y solo 38.234 en Aragón. Sabemos estas cifras gracias a los catastros y estudios demográficos como el del marqués de la Ensenada, o el del Conde de Aranda. A finales del siglo XVIII, el número era de 182.564 eclesiásticos, pero había descendido en comparación con el año 1768, pues había 191.101 eclesiásticos. En 1797 el clero representaba el 1,6% de la población, en frente al 2,2% que era en 1768. El siglo XVIII supuso un estancamiento, e incluso, un retroceso para el clero español. Aún así había enormes desigualdades en su distribución. Durante el siglo XVII el clero regular había sufrido un enorme auge, pero ahora en el XVIII el que estaba en pleno apogeo era el secular, con un crecimiento del 60%, en 1757 representaban el 55% de todo el clero español. Esto contribuyó a los desequilibrios de las estructuras eclesiásticas. Este clero secular creció enormemente en las zonas urbanas. Los desequilibrios también eran espaciales, por ejemplo, la comarca de la tierra llana del reino de Sevilla concentraba el 21% de todo el clero del reino en el año 1752. Además el mayor porcentaje del clero secular no se dedicaba a las tareas normales de salvación de almas, sino a otras varias. Solo el 30% o el 40% del clero secular se dedicaba a la cura de almas, lo cual no deja de ser curioso, pero en casos como el arzobispado de Sevilla solo el 8,6% del clero secular se dedicaba a estas funciones tradicionales de la Iglesia. La cuestión de la organización parroquial era otro asunto con grandes desequilibrios, había parroquias que no poseían un párroco titular. En 1787 había en España 18.922 parroquias, y solo 16.689 párrocos, lo que nos deja una cifra de 2.233 parroquias sin párroco. Además no se aumentó el número de parroquias, vemos como a principios del siglo XIX el número de parroquias era casi el mismo que a mediados del siglo XVIII, y se había producido un aumento demográfico, lo que hacía aún más notoria los desequilibrios de la organización parroquial. Además esto iba ligado a una diferenciación territorial, dado que en la mitad norte peninsular había un número mayor de parroquias que en la mitad sur peninsular. En el norte las parroquias eran mas, pero más pequeñas y de feligresía más pequeñas, la situación se invierte en el sur. Además vemos como el clero regular sentía mayor llamada en las zonas urbanas. Los desequilibrios se ven en como en el arzobispado de Sevilla, en 1768, se contabilizaban unas 500.000 personas, y había 245 parroquias, sin embargo, en Córdoba, con casi 250.000 almas, solo había 92 parroquias. De otro lado vemos como el arzobispado de Santiago de Compostela, con una población de 450.000 almas, poseía casi 1000 parroquias, unas 975. Los desequilibrios eran enormes.

Dr. Virgilio Pinto Crespo. Profesor Titular de Historia Moderna en la UAM.

Dr. Virgilio Pinto Crespo. Profesor Titular de Historia Moderna en la UAM.

La riqueza era otro asunto que suscitaba interés por parte de los ilustrados, y vieron como también era una cuestión de desequilibrio. La iglesia tenía una gran cantidad de rentas, beneficios y propiedades. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, la Iglesia era propietaria de casi el 15% de las tierras de toda España, y además eran las más ricas del reino. La producción agrícola de las tierras de la Iglesia representaban casi el 25% de toda la producción española. Pero además eran propietarias de ganado ( el 10% de toda Castilla), y poseían el 55% de las rentas de alquileres y derechos señoriales. Los censos y rentas hipotecarias les daba casi 30 millones de reales, o que significaba que poseían el 73% del total. En las ciudades la Iglesia podía ser la propietaria del 50% de las casas, en Segovia era dueña del 53% de las casas, y recibía el 34% de los alquileres, en Madrid era dueña del 20% de los inmuebles. Tenemos una Iglesia inmensamente rica que para los ilustrados suponía un obstáculo para el crecimiento económico del país, pues el excedente de los beneficios no se invertía en actividades productivas, además, que la iglesia fuera tan rica no implicaba que todos los eclesiásticos viviesen dignamente, pues había clérigos que realmente lo pasaban mal. Había muchos desequilibrios dentro de la organización del clero español. Otro enorme error de organización de la Iglesia eran los distritos parroquiales. En el siglo XVI ya se había formado una estructura parroquial en Madrid, ciudad que vamos a estudiar como ejemplo de este caso. El crecimiento demográfico de Madrid sirvió para evidenciar aún más los desequilibrios de esta organización. En el siglo XVIII vemos como las parroquias más antiguas se habían visto estranguladas por el circulo formado por las nuevas que se habían construido en los distritos más modernos. Para contrarrestarlo, en las parroquias mayores se crearon anexos, San Martín construyó dos, al igual que San Marcos o San Ildefonso, pero pronto se vio que no solucionaba gran cosa. Eso hacía que la misión de controlar la vida moral y religiosa de los fieles fuera un auténtico problema. La desigualdad territorial se plasmaba en la situación de las parroquias, las cuatro más grandes: S. Martín, S. Ginés, S. Sebastián, y S. Justo, comprendían el 80% de la población en 1792, eso dio lugar también a desigualdades económicas por las donaciones y los recursos de las fábricas que daban a las parroquias. Esto daba situaciones muy dispares. En el informe Lorenzana se ve como las cuatro grandes parroquias obtenían el 70% de los recursos, se daba una curiosa situación si comparamos la cantidad de feligreses y los recursos económicos. Se veía como las más grandes, que debían ser las más ricas, eran las menos favorecidas, pues no disponían de los recursos que teóricamente le correspondían por su población. Estas parroquias tenían recursos escasos y con ello su funcionamiento se veía entorpecido. Frente a ello veíamos parroquias muy ricas, pero que por su situación no podían atender adecuadamente a sus feligreses. El primer intento de remediar esta situación lo encontramos en el año 1790. Hay un factor que se ve determinante para esta situación, y es la proliferación de los conventos, que se situaban en las áreas de expansión urbana, iban rellenando así la amplia malla de los distritos parroquiales, dando así servicio religioso y adquiriendo, pues, unos importantes recursos económicos que deberían ir para las parroquias. Los conventos se convirtieron en competencia para las parroquias, algo que incluso fue tratado en los Concilios bajo-medievales, hablamos entonces de una “pugna parroquias-conventos”. En 1759 en Madrid había 42 conventos masculinos, y 29 femeninos, pero fueron en aumento vertiginoso ocupando los amplios espacios libres de los distritos parroquiales, siguieron los ejes de la expansión urbana. La gran mayoría en los distritos de las parroquias mayores, las cuatro antes citadas, solo en San Martín había 20 conventos. Los conventos atraían los donativos, y eran recursos que no tomaban las parroquias, esto incluso podía ser una competencia de los derechos parroquiales, sobre todo por las sepulturas, dado que era muy atractivo obtener sepultura en un convento, era algo bien visto por las altas élites sociales. Las parroquias pronto vieron la competencia y empezó la queja. El cardenal-Infante en 1647 dispuso un arancel de 46 reales por cada persona que no se enterrase en su correspondiente parroquia, era un intento de paliar la situación.

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Pintura que representa a un grupo de sacerdotes jesuitas en el siglo XVIII.

Para seguir hablando de los problemas estructurales de la Iglesia tenemos que tratar al propio clero, y como ejemplo, el madrileño. Era muy abundante en el siglo XVIII, según el Catastro había unos 4.657 clérigos, de los cuales el clero regular era de 3.333 clérigos. El clero parroquial estaba compuesto por el 16% de los clérigos, masculinos solo el 5%. El resto del clero se dedicaba a funciones en colegios, hospitales, capellanías… a estas labores se ocupaba el 65% del clero secular. Las órdenes mendicantes estaban formadas por el 63% de los frailes, y el 80% de las monjas. Vemos como el clero parroquial era el menos visible, en 1767 sólo el 4% del clero era parroquial, lo que creaba una situación de desequilibrio en la organización del clero. Esta tendencia de los regulares fue normal durante todo el siglo. En 1802 se ve como este clero se ha diezmado bastante. En cuanto a la distribución espacial, según el Catastro de Floridablanca, el clero regular solía encontrarse en la periferia urbana, sin embargo, la presencia del secular era la más importante en el centro urbano. Los cuarteles de Plaza Mayor y Palacio Real conformaban el 34% de todo el clero secular madrileño. Hemos de hablar también del denominado clero flotante es decir, ese que venía a la capital buscando el anonimato o prebendas. Era un clero que era objeto de muchas críticas Era también el clero más bajo, y muchas veces tenían que acudir a la asistencia social del Hospital de San Pedro. En 1764 se contabilizaron unos 602 clérigos en este hospital.

Los recursos de la Iglesia madrileña son un asunto muy importante, pues obtenían el 8% de todas las rentas de Madrid. El 80% netas, sobre todo por censos, derechos señoriales y alquileres, el diezmo era un tributo de segunda clase. El crédito era su ganancia principal. Era importante también el número de memorias y fundaciones piadosas que la Iglesia administraba en el siglo XVIII, pues eran fundamentales para la relación que tenía la institución con las clases populares. El origen de la mayoría de las propiedades de la Iglesia estaban vinculadas a estas instituciones religiosas. Pero el gran negocio del siglo XVIII era sin duda el negocio de la muerte, pues de ahí sacaba la Iglesia unos ingresos enormes. En 1779 el 56,4% de los ingresos de la parroquia de San Martín procedía de entierros y lutos, y otro 5,5% provenía de las memorias, es decir, más del 60% de los ingresos procedían del negocio de la muerte. La economía de la Iglesia madrileña sustentaba sus ingresos sobre los comportamientos religiosos, no sobre la gran propiedad. Además, los ingresos parroquiales directos no llegaban al 10% de los ingresos de la Iglesia, aunque eran importantes dado que los parroquias intervenían de una forma fundamental en los alquileres generados por alquileres, sisas, memorias o capellanías. La Iglesia madrileña era especialmente rica, es por ello que los ilustrados la tuvieran siempre en el punto de mira.

La política carolina buscaba el reforzamiento del poder de la corona frente al resto de los poderes, entre ellos, la Iglesia. Aunque se tomaron muchas medidas se puede ver como no remediaban el mal a combatir, sino que parece que el objetivo real del estado era el del control e instrumentalización de la Iglesia, que el querer transformarla y modernizarla. Los tres tipos de males que se querían combatir eran los siguientes: la defensa de las atribuciones regias, la reforma de los eclesiásticos, y la reforma de las manifestaciones de la piedad barroca. El primero de ellos fue el querer demostrar que la Corona era la que verdaderamente poseía el poder en España, y que la Iglesia era solo una institución bajo su mandato, en esta línea situamos los problemas con la inquisición y el “estado dentro del estado” que formaban los jesuitas, y con ello se produjo la expulsión de los jesuitas de los territorios de la corona hispánica, “dicen que no son mis vasallos, sino de su general y el Papa, pues allá se los mando”[2].   La inquisición salió debilitada de los enfrentamientos con la Corona, y se le recortó las atribuciones jurídicas. Además Carlos III logró tener al episcopado bastante sumiso a sus exigencias, es lo que llaman el “episcopalismo ilustrado”. Aunque se tomaron muchas medidas para la Iglesia, la más importante no se tomó que era la desamortización de los bienes eclesiásticos. La desamortización se iniciaría con su hijo Carlos IV, y muy tímidamente. Otro aspecto que se tocó poco fue la transformación de la estructura de la Iglesia, no hubo ningún cambio, por ejemplo, en la estructura parroquial. La única novedad en ese aspecto fue la consolidación de la parroquia de Palacio, pero esto no resolvió el problema de los derechos parroquiales. Eso se solucionó un poco gracias al Breve de Pío VI. En cuanto al bajo y medio clero, el sistema de termas ayudó a mejorar su calidad de vida. Se trató de evitar el aumento de un clero sin oficio ni beneficio dando normas sobre la ordenación de menores y tratando de exigirles una conducta de acuerdo a su situación clerical. Aunque la situación del bajo y medio clero no mejoró demasiado aún con decretos como el plan beneficial de 1777. Carlos III además dispuso que todos los eclesiásticos que no tuvieran destino u ocupación en Madrid debían abandonarla y volver a sus diócesis en un plazo de 8 días. Pero el que más criticas recibió por parte de los ilustrados fue el clero regular, el cual tenían para ellos una imagen ominosa, pero sobre todo por la gran influencia que este clero ejercía sobre el pueblo llano, además de por su situación irregular. La política de Carlos III quiso reducir el número de este clero y su influjo a la reforma de la vida y costumbres, aunque el resultado fue mas bien escaso.

Para finalizar hablar del plan de Carlos III de reducir las manifestaciones de la piedad barroca que ya era excesiva y era objeto de muchos gastos suntuarios y banales. Los milagros, las enormes procesiones y gastos excesivos en imaginería, la teatralidad barroca, lo maravilloso, todo era digno de reforma para los ilustrados. En 1765 se prohibieron las representaciones de los autos sacramentales y de las comedias de santos. El control del teatro fue una batalla entre el estado y la Iglesia, se trataba en definitiva de privar a los sectores populares de un medio de expresión del que se habían apoderado. El teatro debía ser un instrumento de pedagogía popular según los ilustrados. El resultado fue que el teatro quedó apartado de la vida popular y se convirtió en un entretenimiento solo asequible a las altas cúpulas sociales. El caso de las procesiones se había convertido ya en una tradición de excesos. Había demasiadas y muchas de ellas se distanciaban de lo estrictamente religioso. Todos los años la sala de Alcaldes emitían bandos prohibiendo todo aquello que no tenía nada que ver con la espiritualidad propiamente dicha, y en 1759 el arzobispo de Toledo prohibió las procesiones en la Villa de Madrid, y solo permitió aquellas que más peso tradicional tenían. Especialmente se prohibieron aquellas que se celebraban de madrugada y que eran foco de borrachos y de altercados. Además los ilustrados criticaban el derroche de dinero en esas manifestaciones excesivas y el enorme tiempo de trabajo invertido en ellas, trabajo que no era con un fin productivo. En un decreto de 1777 se prohibieron las procesiones nocturnas, y bailar delante de las imágenes, en los atrios de las iglesias o en los cementerios, así como trabajar en los días de fiesta. El problema es que estas manifestaciones religiosas habían adquirido un gran arraigo social. El tema de las cofradías lo deja bien claro. Habían crecido por toda España, y las había de todos los tipos y advocaciones. En 1783 se firmó una Real Cédula para controlarlas y racionalizar su situación y acabar con el despilfarro. Dinero y tiempo de trabajo otra ves perdido en estas prácticas improductivas. Con este decreto era el estado quien daba autorización a la creación de nuevas cofradías. Pero el intento de cortar estas prácticas desmesuradas y esperpénticas ya venía del siglo XVII, un ejemplo era la regularización de los Vía Crucis, y el prohibir ir con cadenas o calaveras. Aunque si analizamos todo detenidamente vemos como las reformas no hicieron frente a los problemas más graves. La política ilustrada fue victima de sus propias contradicciones pues quería reformas a una Iglesia que el propio estado necesitaba para el control social. La transformó temporalmente y muy parcialmente. Las crisis posteriores dejarían claro que las medidas no fueron efectivas.

BIBLIOGRAFÍA:

PINTO CRESPO, V. “Una reforma desde arriba: Iglesia y religiosidad” en Equipo Madrid, Carlos III, Madrid, y la Ilustración. Madrid: Siglo XXI, 1988, págs.. 155-188.

FERNANDEZ, R. Carlos III, Arlanza editorial, Madrid, 2001.

[1] Relativo al pensador francés del siglo XVIII, Voltaire, quien pensaba que la Iglesia era una institución que propugnaba la intolerancia y la injusticia social.

[2] FERNANDEZ, R. Carlos III, Arlanza editorial, Madrid, 2001.

PUEDE INTERESARLE:

Documental sobre la España de Carlos III: El contexto de este artículo.

ARTÍCULO REALIZADO POR:

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Héctor Linares González. Director del Blog. Graduado en Historia: especialidad de Historia Moderna de España por la Universidad Autónoma de Madrid. Investigador becario asociado el Instituto Nacional de Historia del CSIC. Acreditado como investigador por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.

Colonización griega, Agrigento

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Colonización griega, Agrigento.

por

Ana de la Asunción Criado

Universidad Autónoma de Madrid

agrigento

Valle de Agrigento. Isla de Sicilia.

De todos los ambientes en los que se hizo presente la colonización griega, la Península Itálica y la isla de Sicilia fueron los más destacados, los de mayor peso en la historia griega; incluso llegaron a rivalizar por motivos de riqueza y desarrollo político, intelectuales y culturales. El motivo de implantación de ciudades en estos lugares son indudablemente los intereses agrícolas, aunque también hay que tener en cuenta la viabilidad que facilita los contactos con los indígenas del interior. Además las colonias eligen lugares próximos a la costa con buena salida al mar. La primera fundación de la que tenemos noticia en este ambiente, Pitecusa, es anterior a la mitad del siglo VIII. A lo largo del siglo VII irán surgiendo nuevas ciudades, bien fundadas desde metrópolis egeas, bien en forma de subcolonias de colonias anteriormente fundadas en Sicilia o en el sur de Italia, este proceso concluirá en siglo VI. Todo ello dará lugar a un frente costero netamente helénico. (Domínguez Monedero, A.J., 1991, p. 120).

Agrigento, conocida en la antigüedad como Acragas, era una de las colonias pertenecientes a la “segunda colonización” puesto que fue fundada por una colonia griega que anteriormente había sido fundada por griegos en Sicilia, Gela. Si la fundación de Gela se situaba hacia el 690 a.C., la de Agrigento puede tener lugar hacia el 582, fecha completamente confirmada en la actualidad gracias a los hallazgos arqueológicos (Domínguez Monedero, A.J., 1989, p. 425). La evidencia material más antigua procedente de este lugar data del 600-575 a.C. (Domínguez Monedero, A.J., 199, p. 18). Rechazando la hipótesis que defendían algunos investigadores de una fase precolonial (Domínguez Monedero, A.J., 1989, p. 425). La fecha de fundación también coincide con la que aporta Tucidides (6.4.5) quien sitúa su fundación en el 580 a.C. (Tsetskhladze, ed., 2006, pp. 306-307).

“Unos ciento ocho años después de su fundación, los gelenses fundaron agrigento, tomando el nombre de la ciudad del río Agrigento, confiriendo el honor de fundadores a Aristonoo y Pistilo y dándole la constitución de Gela”

Tucidides (6.4.5.)

En el caso de Agrigento existen dos fundadores, okistes, interpretados como los jefes de los dos grupos que toman parte en la fundación. Bérnard opina que a los geleneses que fundaron Agrigento les llegaron refuerzos de las dos metrópolis: Rodas y Creta. Más correcta es la argumentación de De Waele, quien opina que los colonos procedían de Gela y de Rodas e islas adyacentes (De Weale, 1957, pp. 236-237). Asheri concreta más y afirma que los rodios procedían de Camiros y no de Lindos. Más probable es la opinión de Merante para quien el componente rodio que interviene en la fundación de Agrigento sería el mismo que parte bajo las órdenes del cnidio Pentatlo o que, tras desembarcar en Sicilia, toma su propio camino en dirección a Gela y, desde allí, a Agrigento (Merante, 1967, pp. 102-103). En cualquier caso, la existencia de tribus dorias y su intervención en la administración de la ciudad no parecen causar dudas (Domínguez Monedero, A. J., 1989, p. 426). Braccesi resume toda la problemática en dos tipos de teorías principales: o bien se trata de una colonia rodio-gelense, o bien es una colonia gelense, en la que existe una doble mezcla étnica rodio-cretense (Breccesi, 1988, pp. 4-5).

Según Polibio (IX, 27, 1) la ciudad se sitúa 18 estadios del mar (aproximadamente unos 3 kilómetros), en el borde de la dorsal rocosa que delimita una fértil llanura costera, y está circundada por el río Agrigento del que toma su nombre, y el río Hypsas. Según Bérard su expansión se debe porque los gerenses quisieron asegurarse una zona de expansión hacia el oeste, ya que los siracusanos los habían impedido la expansión hacia el este. La fundación a 60 km. pudo tener como finalidad de alegar de ésta a algún contingente recién llegado de Camiros, pero sin desaprovechar la ocasión de poder contar un excelente emplazamiento (De Miro, 1962, pp. 123-133). Graham denomina a esta situación “Rhodian connection”, pero Domínguez Monedero no se muestra muy de acuerdo con esta tesis (Domínguez Monedero, A.J., 1980, p. 427). Es probable que este presunto intento hegemónico de Gela sobre su recién creada colonia resultase un fracaso; la prueba sería la ocupación del poder por el tirano Fálaris (570-554 a.C.), ya que parece que procedía de Astipalea. (Domínguez Monedero, A.J., 1989, 428).

Creció rápidamente y en el 570 a.C., con la tiranía de Fálaris, se convirtió en una ciudad muy poderosa. Sin embargo, éste, al igual que otros muchos tiranos, no tendría un buen final pues fue derrocado en una revuelta popular y lo mataron. No obstante, la toma de poder por Fálaris, considerado como el iniciador de la expansión acragantina, permite suponer que contaba con partidarios dentro de la ciudad, probablemente el elemento dórico egeo, frente a los colonos gelenses, todo ello dentro de un contexto más amplio de enfrentamiento entre la nueva aristocracia de la colonia y los elementos del demos (Braccesi, 1988, p. 8). Según De Miro (1956, 263-264), la tiranía tuvo una importante influencia religiosa habiendo una dicotomía entre la aristocracia, afecta a los cultos olímpicos y el resto de individuos entre los que se hallaría el elemento local absorbido de la zona. Lo cierto es que la política de Fálaris seguirá su propio camino, independiente y quizá distinta en su plasmación, de la política de la metrópolis gelense (Domínguez Monedero, A.J, 1989, p. 428). Braccesi, en cambio, no cree en la existencia de una conflictividad social, e interpreta el ascenso de Fálaris a partir del carácter mixto de Agrigento, con presencia de gelenses y rodios o gelenses y rodio-cretenses (Braccesi, 1988, pp.5-7).

En cuanto a la descripción de la ciudad la más próxima es la que aporta Polibio (IX, 27, 2-8), las cuales se han comprobado gracias a las últimas excavaciones y a la fotografía aérea. Destaca de ella principalmente su seguridad debido a las grandes defensas naturales y la muralla construida con la que contaba. Como ya se ha señalado anteriormente también tenía buenos recursos de agua puesto que estaba bañada por dos ríos. También Polibio señala un elemento esencial en las polies del momento, la acrópolis la cual está situada en una prominencia al que sólo se tenía acceso desde el interior de la ciudad, allí se encontraban el templo de Atenea y Zeus Atabirio (como podemos ver en el texto comentado). Toda ella formada por un trazado ortogonal propio de los primeros momentos (siglo VI). Las necrópolis estaban orientadas en torno a los grandes ejes de comunicación del territorio, uno de las características de estas son los hallazgos de tumbas de animales, sobre todo caballos. La mayoría de las tumbas son simples fosas rectangulares talladas en la roca y el ajuar suele hallarse en el interior del sepulcro, son más abundantes en las tumbas infantiles y femeninas (Domínguez Monedero, 1989, p. 429). Marconi (1929, pp. 101-102) muestra su carácter mixto, pues se han encontrado tanto inhumación como incineración. Han sido varias las necrópolis excavadas diferenciando distintos niveles, características y modelos de las mismas.

En cuanto a los templos, otro aspecto fundamental y típico de las ciudades griegas. Sobresale el estudio realizado por De Waele sobre los templos y los cultos acragantinos. El culto más característicos es el culto a Deméter y Core, que probablemente, era semejante al de Gela y al de Siracusa, donde fue introducido por los Dinoménidas. Se desarrollan en el llamado “Santuario de las Divinidades Ctónicas, en el templo de Deméter de S. Biagio y en el Tesmoforio de S. Anna (Domínguez Monedero, 1989, p. 435). El estudio de estos templos ha permitido conocer que los contactos greco-indígenas en Agrigento comenzaron en el primer cuarto del siglo VI a.C. y también, gracias al estudio de los mismos, hemos podido conocer la mezcla de materiales sículos y griegos. Con el paso del tiempo se aprecia la mayor presencia griega y la construcción de los primeros edificios griegos fuertemente influidos por Gela (Marconi, 1933, p. 106). Junto a estos han aparecido objetos, por ejemplo recipientes de bronce, que también parecen tener una tradición indígena.

En cuanto a la expansión agracantina alguno autores como Maddoli han subrayado el periodo de dificultad que atravesaba Agrigento, ven en el expansionismo la necesidad de controlar al turbulento elemento sicano, así como de abarcar también la costa tirrénica para frenar el avance cartaginés hacia el este (Maddoli, 1980, p.14). Se conoce la existencia de dos phouria limítrofes con el territorio gelense, uno en Ecnomo y otro, Pahalrion, quizá en Monte Desusino. La conquista de Cámico por Fálaris también es probable, así como la ciudad sicana de Ouessa. Según De Miro, la política exterior acragantina bajo Fálaris se caracterizaría por una primera afirmación al este, hacia el Salso con una clara intención de alcanzar la costa tirrénica; por último, se interesó por las zonas occidentales, impedidas por Selinunte. Todo esto tuvo un interés económico que en las regiones internas estaba determinado por el azufre y la sal. El testimonio arqueológico sobre la expansión acragantina bajo el mandato de Fálaris también parece ser evidente (Domínguez Monedero, A.J., 1989, p. 443-444), todo esto es recogido por Miro quien ha sistematizado en un trabajo los principales momentos de la expansión acragantina bajo Fálaris.

Los 70 años posteriores a la tiranía de Fálaris apenas se conocen, pero si cabe destacar otro personaje, Terón quien gobernó la ciudad hacia el 488 a.C., quien se alió con Gelón de Siracusa y expulsó a Terilo de Hímera anexionando sus dominios. La ciudad se engrandeció después de la invasión cartaginesa del 480 a.C. Terón fue sucedido por su hijo Trasideo que terminó siendo derrocado por los ciudadanos. La democracia llegó a Agrigento tras su mandato y duró hasta el 406 a.C. que se produjo la invasión Cartaginesa. En los años venideros Agrigento se vio envuelta en diferentes conflictos con distintas poleis, muchos de estos se vieron desencadenados por la dominación cartaginesa (Osborne, R., 1998, pp. 91-158).

La conclusión sobre la colonia de Agrigento no puede ser tan precisa como en otras ocasiones señala Domínguez Monedero (1989, pp. 469-473). Parece ser que su ocupación no fue difícil puesto que no hay señales de destrucción ni de profundas transformaciones. Lamentablemente, no se tienen muchos datos de cómo tiene lugar la integración del elemento indígena en la cultura griega, aunque el hecho es que se produce, tal vez ya en la propia Agrigento. Algunos autores son partidarios de que exista un rasgo de indigenismo que perdura tras la helenización del centro. Fundada tarde dentro de las colonias sicilotas y encerrada entre dos poderosas póleis: Gela y Selinunte, ambas en plena expansión territorial y crecimiento demográfico. La situación de Agrigento era muy difícil porque seguramente fue considerada por las autoridades de Gela como una simple prolongación de ella misma. En este sentido no extrañan las políticas, en especial la expansionista, llevada a cabo por Fálaris que no era oriundo de Gela. Se duda si este llegó o no a conquistar Camico y si esto se corresponde con S. Angelo Muxaro; lo cierto es que el área de S. Angelo Muxaro durante un tiempo mantiene relaciones de amistad con los acragantinos pero no desde una posición de sumisión. Las tradiciones que han llegado hasta nuestros días sobre Fálaris son bastante negativas, caracterizándolo como cruel, probablemente esto tenga un matiz político. Desde el siglo VI los intereses acragantinos están presentes en Castronuovo y que a principios del siglo V Terón se hace con el poder de Hímera que integra en la órbita acragantina, hecho del que se tiene constancia gracias a las monedas (Domínguez Monedero, 1989, p. 472).

A pesar de no poseer grandes datos acerca de Agrigento parece ser que existió una ocupación intensa de un rico territorio especialmente apto para la vid y el olivo; de una integración completa del elemento indígena dentro del cuerpo social lo que viene demostrado por la escasez de testimonios no helénico, así como la presencia dentro del propio territorio de centro S. Angelo Muxaro que fueron durante baste tiempo independientes. Son estos factores los que contribuyen a hacer de Agrigento una importante ciudad con una población en torno a los 20.000 habitantes, quizá la cifra que aporta Diodoro (XIII, 84, 3; XIII, 90, 3) de 200.000 habitantes sea demasiado elevada pero da idea de la magnitud que se atribuía a esta importante ciudad. Los cálculos de población siempre son complejos, pero si la intensidad de ocupación del territorio acragantino es tan grande como parece, la población total de la polis también debe serlo y gran parte de esta procedía del antiguo elemento indígena. Se cree que fue durante el mandato de Fálaris cuando se quiso llevar a cabo una política independiente de la de su vecina metrópolis y esto sólo sería posible mediante una serie de acuerdos y pactos con los indígenas que garantizasen beneficios para amabas partes. No hay por qué suponer una expansión bélica, incluso la propia debilidad de la recién fundada Agrigento lo desaconsejaría. Como consecuencia de este proceso se integran los elementos indígenas a la cultura acragantina. Cien años después de su fundación, Agriento se ha convertido, bajos los Emmenidas, en uno de los árbitros de la situación en toda la isla. La ocupación de Hímera por Terón y la dorización de la misma (Diod, XI, 49, 3- 4) quizá con elementos acragantinos sería un indicio más de la elevada población que alcanzó esta colonia en el siglo V. En cualquier caso, y a pesar de haberse incorporado con posterioridad a la carrera expansiva que sus poleis vecinas Agrigento consigue su propio y territorio importante. La colonia supo actuar con tacto, creándose vínculos motivados por el interés común y mucho más fuertes y duraderos que los creados por una simple victoria militar (Domínguez Monedero, 1989, p. 473).

Posteriormente, de forma muy breve, se intentarán aportar las pautas más características de la moneda acragantina durante la época griega, mostrando su evolución y principales temas iconográficos todo ello ilustrado con dracmas del periodo que se está estudiando. No se debe olvidar la fuente de información tan importante que es la numismática para la historia, no sólo nos muestra los temas, cultos, símbolos o creencias de determinados lugares y momentos. También nos aporta gran cantidad de datos de forma indirecta, puesto que la moneda, en muchas ocasiones fue utilizada como símbolo de poder y prestigio no sólo para la ciudad sino también para el gobierno del momento. Cuanto mejor es la moneda de un determinado lugar, mayor será su esplendor y eso se refleja en el exterior. En el caso de Agrigento nos permite percibir el gran esplendor que logró alcanzar la polis conforme fue avanzando el tiempo, llegando a realizar unas de las representaciones mejor logradas del mundo griego.

La adopción de la idea clásica de una moneda de dos caras, pudo ser contemporánea en Sicilia y en Atenas. Hacia finales del siglo VI, se incorporan ciudades dorias como por ejemplo Akragas (Agrigento) y Siracusa, dos de las más importantes. La larga serie de decadracmas de Akragas, de patrón ático, introduce los tipos de águila y el cangrejo, que persistirán durante un siglo. El águila es el pájaro de Zeus y dueño de los aires; el cangrejo simboliza los elementos acuáticos del río y orillas del mar. Este último sirve como representación de la propia ciudad de Akragas (Herrero Albiñana, C., 1994, p. 136).

La moneda de Agrigento llegará a convertirse en una de las más destacadas del mundo griego. En los diferentes dracmas conservados se puede apreciar una evolución muy importante en las mismas, en tan sólo un siglo logran realizar monedas de gran calidad aunque siguen siendo fieles a sus representaciones iconográficas iniciales. Todo esto se aprecia perfectamente en las dos imágenes mostradas a continuación. Agrigento, antes de su destrucción por los cartagineses en el 406 a.C., emite una serie muy especial de decadracmas con las representaciones más logradas del arte monetal griego. En ellas, al igual que la imagen inferior, se puede distinguir en el anverso dos águilas volando que hieren a una liebre, un tema alusivo a los versos del coro de Agamenón, de Esquilo. En el reverso una cuadriga al galope sobre la que vuela encima un águila que sostiene una serpiente entre sus garras; debajo de los caballos aparece un cangrejo como símbolo de la ciudad (Herrero Albiñana, C., 1994, p. 148). Como podemos ver los elementos más característicos, como son el águila y el cangrejo, se mantienen en ambos periodos.

monedas1

Los tres tipos de monedas de la antigua Grecia.

Figura 1: Moneda Akragas, Sicilia (500-450 a.C.)

Se trata de una de las primeras monedas acragantinas, 8.49 gr. [http://www.wildwinds.com/coins/greece/sicily/akragas/i.html, (Consultada el 03 de abril del 2014)]. En el anverso percibimos el águila característica con sus alas cerradas     y también se puede leer “AK-RA”. En el reverso, el otro símbolo típico, el cangrejo realizado de una forma bastante arcaica, nada que ver con las representaciones de épocas posteriores.

Didracma de Agrigento

Monedas de Agrigento.

Figura 2: Moneda de Akragas, Sicilia (414-413 a.C.)

En este ejemplo ilustra la evolución de la moneda acragantina (17’25 gm.) [http://www.wildwinds.com/coins/greece/sicily/akragas/BMC_61.txt, (Consultada el 03 de abril del 2014)], desde las representaciones arcaicas anteriores realizadas de un modo tosco hasta llegar a un mayor perfeccionamiento, como se aprecia en la imagen, aunque manteniendo los mismos temas iconográficos. En el anverso se vuelve a hacer alusión al águila, en este caso son dos águilas. Uno de estos águilas tiene la cabeza vuelta hacia arriba y el otro vuelta hacia el cuerpo muerto de la liebre que se encuentra entre sus patas. Representa el momento en el que el águila bate sus alas y con el pico abierto de par en par caza a su presa. Al rededor de esta escena una A, R y G de Akragas. En el reverso se puede leer “AKRA-G-A-NTIN”, como tema iconográfico el cangrejo, visto desde arriba. Debajo de este la escila (monstruo con torso de mujer y cola de pez con seis perros que parten de su cintura con dos patas cada uno) con su brazo protege sus ojos del sol, su pelo es sacudido por el viento. Todo ello crea una relativa sensación de movimiento. Elaborado con una ejecución perfecta y gran detalle, uno de los ejemplares mejor conservados.

En el último decenio del siglo V a.C., los cartagineses en lucha contra Siracusa, acuñan posiblemente valiéndose de los incisores griegos, sus primeras emisiones, llamadas corrientemente “siculo-púnicas”, llevando los tipos alusivos en parte imitados de las acuñaciones siracusianas y en parte propiamente originales (Herrero Albiñana, C., 1994, p. 148). Como se puede apreciar la moneda es el símbolo de la polis y también es un modo de independencia, de identidad respecto al resto. Todo un objeto esencial en el estudio histórico.

A continuación como complemento de información sobre la colonia griega hemos seleccionado el siguiente texto:
Agrigento se diferencia de la mayor parte de las otras ciudades no sólo por lo antedicho, sino también por sus fortificaciones y, principalmente, por la belleza de sus edificios. Está construida a dieciocho estadios del mar, de manera que no carece de ninguna utilidad de las que éste ofrece. Su perímetro es excepcionalmente seguro, tanto debido a la naturaleza como a defensas artificiales. Su muralla se levanta sobre una cadena rocosa, alta y abrupta, la cual a trechos es natural y a trechos construida. La ciudad, además, está rodeada por ríos. Por el sur fluye uno que se llama igual que la ciudad: por el Este y el Sudoeste otro llamado Hipsias. La Acrópolis de la ciudad está situada en una prominencia, rodeada por un abismo impracticable; sólo tiene un acceso interior desde la ciudad. En su cumbre están situados el templo de Atenea y el de Zeus Atabirio, que es el que tienen todos los rodios. Agrigento es fundación rodia y es lógico que el dios tenga allí el mismo epíteto que tiene entre los rodios. Por lo demás, la ciudad está adornada magníficamente con templos y pórticos. El templo de Zeus Olímpico está inacabado; por sus planos y su extensión, quizás supere todos los templos de Grecia.

Polibio (IX. 27. 2-12).

Traducción y notas: Balasch Recort, M. (1981, pp. 326-327).

El texto seleccionado fue escrito por Polibio (200-118 a.C.), historiador griego, considerado uno de los más importantes debido a que es el primero que escribe una historia universal con el objetivo de explicar cómo los romanos lograron poner su hegemonía en todo el Mediterráneo; además algunos autores retoman sus escritos en cuanto a la Teoría de la Historia. Sin embargo, en este caso nos interesa por la descripción que en estas pocas líneas realiza sobre Agrigento. Lo primero que hemos de tener en cuenta es el desfase cronológico existente entre el momento en el que vive el autor y los acontecimientos que narra, ya que son bastante anteriores a su época por lo tanto se deben de consultar con cierto escepticismo.

Hay otros textos mucho más interesantes que el seleccionado, por ejemplo los de Diodoro de Sicilia (XIII, 82-85) que narran la conquista de Agrigento por los Cartagineses y la resistencia que estos ejercen. Sin embargo, son textos que narran hechos bastante posteriores a la fundación de la colonia por lo que no eran de relevancia muy destacada para el periodo concreto que estamos analizando. Por ese motivo, se ha elegido este texto pues describe la ciudad en los años posteriores a su fundación, siendo utilizado por Domínguez Monedero, entre otros, para sus estudios sobre las colonias griegas.

Adentrándonos en el comentario del texto propiamente, se deben resaltar diferentes cuestiones. Aunque en apariencia es un simple texto descriptivo si se realiza una lectura detenida y detallada del mismo, comparándolo con otros estudios de los anteriormente comentados, se puede extraer una información muy importante. En primer lugar muestra la polis de Acragas como un lugar bello, cuyos edificios son destacados e importante. Lo que nos muestra la primera evidencia de que esta colonia fue adquiriendo importancia conforme avanzó el tiempo. Dos elementos esenciales dentro de las ciudades griegas son la Acrópolis y los templos, en este caso, según narra Polibio y gracias a otra serie de estudios se ha podido comprobar que eran de gran belleza. Probablemente Polibio describa un momento en el que la ciudad ya ha alcanzado cierto protagonismo y posiblemente se refiera a la época helenística ya que describe una ciudad adornada con pórticos, característica típica del helenismo, momento en el que se comienzan a rodear el ágora de pórticos (Línea 14). En cualquier caso, la importancia y la belleza de los edificios es el reflejo perfecto de la majestuosidad de la colonia. Es probable que Polibio exagere respecto al tamaño de los templos (Líneas 15-16), porque aunque Acragas fuera una colonia destacada no llegaría a semejante importancia como para tener los templos más grandes del mundo griego. El conjunto monumental de la ciudad también fue descrito por otros autores como Píndaro quien se refirió a ella como “la más hermosa de las ciudades mortales”.

El templo es el otro edificio que no se echa en falta en ninguna ciudad griega. En Agrigento se encuentra un conjunto de templos, todos ellos dóricos, de elevada importancia. En este caso, Polibio nos remarca la importancia del Templo de Atenea y el de Zeus Ataribio. En relación con este último cabe señalar la interrelación que establece Polibio con este templo y los rodios. Pues Zeus Ataribio era el dios de los rodios por lo que vincula a estos mismos con la fundación de Acragas. Sin embargo, otros autores contradicen este hecho y apuestan por una fundación gelense. Como ya se mostró con anterioridad, el tema de la fundación es bastante complejo pero hoy en día suele establecerse como fundador Gela. En cualquier caso, los datos no son distantes puesto que Gela fue fundada por Rodianos, así que el carácter primitivo de estas fundaciones no se perdió en unos pocos años. Lo que si aporta a Acragas un carácter particular es el elemento indígena que está presente en la polis.

Otra información que se extrae de todo esto, también mencionada por otros autores, es la importancia del agua, tanto del mar como de los ríos. El mar fue un elemento fundamental de comunicación entre los griegos y a través del cual se entablaron unas redes comerciales muy extensas y eficientes. Por lo que los griegos no dudaron en fundar la mayoría de sus colonias con una salida al mar fácil, Agrigento es ejemplo de ellos. De nuevo se hace referencia a los dos ríos que bañan la ciudad y al igual que Tucidides (6.4.5.) señala que uno de los ríos fue el que dio nombre a la colonia.

Por último mostrar la importancia del carácter defensivo de la ciudad en el que Polibio hace especial hincapié. Tanto el Acrópolis está situado sobre un promontorio al que solo se tiene acceso desde el interior de la ciudad como las murallas (tanto artificiales como naturales) hace que Acragas sea un lugar seguro. Pero detrás de todo ello se encuentra un interés encarecido de protección de la misma, lo que evidencia las amenazas o los riesgos de ataque que sufría la ciudad, era un momento de inestabilidad. Dichas amenazas pudieron estar causadas por varios grupos, desde los indígenas, algo que aparenta ser poco probable puesto que todo apunta a que se mezclaron perfectamente con los colonizadores; hasta las propias colonias griegas. Es obvio que los sistemas defensivos fueron promovidos a causa de los intereses expansionistas de las colonias griegas vecinas, como se ha señalado en el punto 1 el momento de fundación de Acragas coincidió con el expansionismo de otras colonias próximas, lo que hizo que Agrigento tuviera que defenderse y buscar otros medios de expansión. Tampoco hemos de olvidar la gran invasión Cartaginesa que sufrirá la polis en los años venideros.

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Mapa actual de Agrigento

La imagen superior sirve de completo a toda la descripción anterior (Domínguez Monedero, A.J. (1989). Todos estos datos son narrados bastantes años después del momento que describen pero en cualquier caso no debemos dudar de su veracidad, pues muchos de estos han sido corroborados con descubrimientos arqueológicos que no dejan poner en tela de juicio la importancia de la colonia. El texto es el reflejo perfecto de cómo una fundación colonial tardía alcanzó gran esplendor y llegó a convertirse en una de las ciudades más emblemáticas, además, como se ha podido comprobar, el texto resume perfectamente todos los estudios analizados anteriormente sobre Agrigento.

PUEDE INTERESARLE:

Documental acerca de la Colonización griega y la Magna Grecia.

ARTÍCULO REALIZADO POR:

Ana de la Asunción Criado. Vice-directora del Blog.

Ana de la Asunción Criado. Vice-directora del Blog.

LA NOBLEZA ESPAÑOLA EN EL ANTIGUO RÉGIMEN

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La Composición del estado noble

por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

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Parlamentarios ingleses de la Cámara de los Lores. The House of Commons. England. Seventeenth century.

El Dr. Antonio Domínguez incide de una forma bastante notoria en el hecho de la incorporación de un determinado personaje al estamento nobiliario, y los cauces que se podían tomar para conseguir dicho fin. Según el autor, resultaba bastante fácil entrar en la hidalguía si se tenían contactos en el Concejo o en otras corporaciones locales. Explica como había formas de ser declarado hidalgo, y con ello, no ser pechero, o lo que significa, no pagar los impuestos reales. Primeramente, en los Concejos se realizaba el Padrón local, donde se producía una división entre pecheros y no pecheros, por dos razones: Fiscales y Sociales. No se podían juntar los pecheros con la nobleza porque no estaban en el mismo estamento social, y segundo, tampoco se podían unir estos dos cuerpos sociales pues uno tributaba y el otro estaba exento de ello por mercedes reales al cuerpo nobiliario.

Un elemento curioso era la demostración de la posesión de hidalguía. En 1593, Felipe II realizó una Real Cédula donde se ponían cortapisas a las nuevas concesiones de hidalguía por parte de las autoridades locales. Se ponían entonces, desde la Corona, las bases de las probanzas ( que eran los documentos y demás demostraciones que debían reunir los hidalgos para demostrar su pertenencia al estamento nobiliario) que debían presentar en el caso de querer acceder a dicho cuerpo social. Se querían revisar las solicitudes de hidalguía de los últimos 20 años en la proclamación de dicha Cédula, pues se vio que muchas de las aprobadas podrían ser irregulares, o aprobadas por los “malos modos”, y mucha razón tenía el Rey, pues era muy fácil pertenecer al estamento si se tenían buenos contactos en las corporaciones locales o si se había prosperado un poco económicamente.

Los numerosos escándalos, cuestiones, perjurios, y sobornos, que con motivo de estas informaciones ocurrían, y aunque las pasiones particulares no pocas veces influyeran en el sentido de excluir a quienes tenían derecho, no cabe duda de que con más frecuencia influyeron en el de incluir a quienes no tenían derecho”

nobleza

Federico II de Prusia “El grande”. Cena con Voltaire.

Se dan muchos casos, pero se advierte como parte esencial que una de las mejores pruebas en los juicios para demostrar la pertenencia al estamento noble ( en Alcaldías, y Chancillerías) eran las declaraciones de los testigos. Muchas veces, por envidias o problemas con el Concejo o determinados vecinos de la localidad, se intentaba desprestigiar y quitar la hidalguía a una familia que siempre la había poseído, un ejemplo fue el de la Hidalguía de los Barrantes, cuyo juicio acabó 20 años después y con la consideración de Hidalguía por parte de los solicitantes, pero después de presentar la declaración de unos vecinos que afirmaban dicho discurso. Pocas veces se disponía, por parte de la familia de la hidalguía, de un documento real oficial que refrendase la condición de hidalguía. Las nóminas de conquistadores y repobladores, así como otros testimonios escritos, a veces tampoco estaban exentos de dudas, por lo que , en definitiva, el argumento esencial de la nobleza solía ser la posesión inmemorial, la exención de pechos y sisas, el desempeño de cargos, o la pertenencia a alguna cofradía de nobles; el vivir noblemente, y en definitiva, el haber sido reputado él y sus ascendientes como nobles. “ In commune reputatione et fama plerunque consistit”.

Las Chancillerías, que representaban a la Corona, y a la Real Hacienda, como norma general se oponía a las demandas de particulares para poder pertenecer a la hidalguía, pero en el siglo XVII, o al menos hasta este siglo, el muro era muy poco consistente, y demasiado quebradizo. Por eso, uno de los primeros cuidados de los Borbones, a partir de 1700, fue la de poner dificultades a la incorporación de nuevas familias a la hidalguía. En una Carta real, en 1703, a las Chancillerías,   se decía que un Consejo o poder local no tendría ahora la competencia de nombrar a nadie, ni incluir en padrón alguno a una personaje, como hidalgo, sin antes tener el visto bueno del fiscal de la Chancillería.

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Escena cortesana española. Carlos V Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y Líder de la Casa de Austria en Yuste.

Lo que llevaba a los plebeyos a querer estar en la hidalguía no era tanto los privilegios materiales, que los había, sino más bien el interés y deseo de un ascenso social, en la sociedad del antiguo régimen el valor individual no importaba, sino la colectividad, lo plural, no importaba el nombre, sino el apellido, importaba la familia, y el linaje, y la honra, y el ascenso social como método de llevar al triunfo las aspiraciones sociales. El principal motor de la aspiración a la hidalguía era el honor. La venta de las hidalguías, que intentaron hacer Fernando el católico, y Carlos I en 1518, en momentos siempre delicados de la Hacienda Real suponían un gran problema a largo plazo, pues cuando se accedía la hidalguía ya no se pechaba, y era dinero que no entraba en las arcas reales, era pan para hoy y hambre para mañana, por eso las Cortes siempre se oponían a la venta de las hidalguías. Felipe II también intentó la venta de las hidalguías, y le supuso un gran revuelo de las Cortes en 1592. Las Cortes opinaban que era perjudicial por dos motivos, uno porque accedía a las hidalguías gente que no era digna de ser noble, y eso a la nobleza le molestaba en exceso, dado que entraba gente en su estado que ensombrecía al propio estamento privilegiado, y segundo, molestaba a la plebe, que se sentía marginada porque los que tenían ingresos mayores si tenían opciones de prosperar y ellos no. Siempre las Cortes desaconsejaban la venta de hidalguías, pero los reyes intentaban en momentos tormentosos vender las hidalguías para conseguir algún aumento en las arcas reales. Felipe III lo hizo en 1622, un año después de subir al trono, y su hijo Felipe IV lo utilizó en varias ocasiones durante su reinado. Las Cortes de 1628 dieron a regañadientes consentimiento de vender las hidalguías, unas cien, a 4.000 ducados cada uno, tuvieron que pagarlas las mismas villas y ciudades de voto en Cortes a quienes se repartieron, ya no porque no hubiese quien quisiera comprarlas, sino porque las oligarquías municipales no quisieron contribuir a desacreditar más a la nobleza. Lo mismo sucedió en las Cortes de 1630 y 1632, consiguieron estas Reales Cédulas para que no se vendieran más. En 1636 se volvió a pensar en este medio como forma de financiación de la guerra, pero el Consejo de la Hacienda real lo desestimó como viable. En adelante a esa fecha solo se vendieron algunas hidalguías sueltas para atender a necesidades de la Cámara, de conventos o de personas a quienes el Rey quería favorecer. Desde la caída del Conde-Duque en 1643, la concesión de estas gracias aristocráticas que eran las hidalguías se convirtieron en hechos anecdóticos. Después de ese año las hidalguías se condecían poco y además, si se hacía eran con un valor muy por debajo del que había sido habitual en ellas. De hecho, lo normal eran los 4.000 ducados por cada una, pero llegaron a valer 7.000 y 8.000 ducados por hidalguía, pero el precio fue a la baja, como si el valor de la hidalguía fuera menguando con el tiempo y ya no pareciese atractiva su compra. En 1699, durante el reinado de Carlos II, salieron a la venta unas hidalguías por la irrisoria cantidad de 200 doblones. Aun así, durante el reinado de Felipe IV, fueron vendidas unas 102 hidalguías. Otros nobles, se reían de la forma “sucia” de la adquisición de nobleza, mediante pago, y reivindicaban la forma pura de la ascensión social, mediante la natural rama y vía de la guerra. Los verdaderos nobles, según decían, se forjan con las armas, y las numerosas guerras del siglo XVII permitieron a muchos llegar a poseer una hidalguía, de hecho, se podía conseguir una si se luchaba a caballo y se cubrían las costas del mismo personalmente.

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La familia de Felipe V. Cuadro realizado por Michel Van Loo.

El problema del estamento nobiliario, a diferencia del clero, que tiene un órgano de dirección y representación, en el Vaticano, el estamento nobiliario tiene fronteras poco sólidas, una jerarquía no demasiado bien definida y no tiene dirección alguna. En el siglo XVII el marco normal de la asociación nobiliaria eran las llamadas Cofradías de Nobles. Eran un conjunto de individuos que tenían derecho a la mitad de los oficios, o en ciertos casos, a la totalidad de los mismos. Y fue el periodo de luchas para repartirse los puestos lo que hizo que se asociaran para repartirse los puestos de una forma pacífica y ordenada, se creaban normalmente dos bandos, donde se agrupaban los distintos linajes para el turno pacífico del poder. Un ejemplo son los Doce Linajes de Soria. La mayoría de estas solo servían para la celebración de fiestas y actos protocolarios para demostrar la grandiosidad de la nobleza. Eran como clubs de lujo al que solo podían acceder unos pocos, cuando la nobleza dejo de tener la necesidad imperiosa de demostrar su posición social, la mayoría de estas cofradías cayó en el más absoluto olvido.

Pero había más ventajas por el hecho de pertenecer al estamento nobiliario:

  1. La Exención de tributos, muy disminuida durante el siglo XVII, cuando la monarquía abusó de los impuestos indirectos y con otros medios que la Corona utilizó para intentar hacer contribuir a los nobles en las arcas reales. Pero la exención de impuestos no era solo un privilegio económico, sino social, pues contribuía a crear esa barrera entre el pueblo y la nobleza.
  1. Los beneficios jurídicos: No podían ser sometidos a tormento o tortura por parte de ningún tribunal, ni la Inquisición, a no ser que fuera un crimen de Lesa Majestad o casos atroces como conspiración real, un ejemplo fue la tortura del Duque de Híjar. No podían sufrir penas afrentosas como las de azotes o ser destinados a galeras. Si eran ejecutados tenían que ser mediante mecanismos en los que mantuvieran la honra, por ello no eran ahorcados sino decapitados. No podían ser encarcelados por deudas, a no ser que estas fueran por deudas a la Hacienda Real. Si iban a prisión tenían sus propias dependencias, jamás compartían espacios con los plebeyos. Pero casi nunca iban a prisión, sino que eran confinados en castillos, monasterios, o sus propias casas o ciudades. Jamás se les podía embargar sus armas, vestidos, caballos, lechos y casas. Si se les injuriaba estaba penado por ley. Tenían jueces especiales, que eran los Alcaldes de Hijosdalgo. En lo referente a las dotes, contratos y otros aspectos civiles, también les reconocían las leyes algunas preferencias. Además tenían el gran monopolio sobre los cargos públicos más deseados, y algunos se pasaban de generación en generación, y otros eran puestos a la venta solamente con opción a compra dentro de la nobleza. Además en los Municipios, la Mitad de los puestos públicos estaban reservados a la nobleza. Además los altos puestos de la administración del Estado estaban reservados a la nobleza.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

DOMINGUEZ ORTIZ ANTONIO. Las Clases Privilegiadas en el antiguo régimen.

FLORISTAN ALFREDO. Historia de España en la edad Moderna.

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Magnífico documental en francés acerca de la opulencia de la Corte versallesca en época de María Antonieta.

ARTÍCULO REALIZADO POR:

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HECTOR LINARES GONZÁLEZ.

Director del Blog. Graduado en Historia: Especialidad de Historia Moderna de España. Investigador becario asociado al Instituto Nacional de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La revolución norteamericana y debates historiográficos

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La revolución norteamericana y debates historiográficos.

Por

Ana de la Asunción Criado

Universidad Autónoma de Madrid

Trece Colonias inglesas de América del Norte.

Trece Colonias inglesas de América del Norte.

Las razones para comprender la revolución americana son complejas. Por un lado, el siglo XVIII en América fue el siglo del triunfo del pensamiento racional, del amor al saber, de la Ilustración y también de la defensa de de valores éticos y emocionales procedentes de una cultura política británica y también estaba presente en la revolución francesa, española, y en las guerras de independencia latinoamericanas. Tanto el racionalismo como el republicanismo americano, basado en la sobriedad y el patriotismo se oponían al reforzamiento del sistema imperial emprendido por la metrópoli. Además, el triunfo británico, en la Guerra de los Siete Años, creó también desequilibrios. El coste del Imperio británico había ascendido mucho al incorporar Canadá y Florida, y la deuda de la Corona era inmensa[1]. En estas circunstancias culturales Carmen de la Guardia sitúa el periodo que será analizado desde diferentes corrientes historiográficas.

Los procesos revolucionarios durante este periodo no fueron únicos en norteamericana, como ya se ha comentado en el punto anterior, tuvo lugar una oleada sucesiva de revueltas que aconteció tanto en Europa como en América Latina. Aunque tuvieron causas, procesos y consecuencias diferentes, evidentemente no se puede dejar de lado que todas sucedieron en un corto periodo de tiempo; por lo tanto algo en común tendrían aunque únicamente fuera el traspaso de información entre unos pueblos y otros. Sin embargo, entre todas ellas, Fernando Purcell destaca cierta excepcionalidad en la revolución americana y sus consecuencias aún pueden percibirse en la actualidad. A partir de este problema surgen las diferentes corrientes historiográficas que Purcell desarrolla en su artículo “La revolución norteamericana y las tensiones interpretativas en su historiografía reciente”. La primera diferencia que presenta es la evolución de la historiografía latina frente a la estadounidense. Mientras que la de Iberoamérica centra su objeto de estudio en la formación de las naciones, utilizando como referente las revoluciones de inicios del siglo XIX y centra sus debates en asuntos de patria, nación o ciudadanía.; la estadounidense centra su investigación en la construcción nacional, sin referencia a la revolución sucedida entre 1763 y 1789, también sus debates son diferentes pues se articulan en torno a vinculaciones históricas tanto internacionales como transnacionales como producto a su orden internacional tras la guerra fría[2]. Sin embargo, nuestro análisis se centrará únicamente en la historiografía norteamericana pues no se plantea de un modo homogéneo y a parte de los debates anteriormente señalados cabe mencionada otra postura radicalmente opuesta a la anterior que centra su estudio desde un punto de vista mucho más local y otorgando mayor protagonismo a la historia social. En las páginas venideras se tratará de explicar los diferentes planteamientos que exponen ambas corrientes y los autores más representativos de las mismas, para, de este modo, concluir con una posible interacción de ambas.

Familia Criolla de América

Familia Criolla de América

En primer lugar analizaremos la corriente que centra su ensayo desde un punto de vista local y regional; son defensores que la revolución se mantuvo gracias a pequeñas comunidades, grupos sociales y regiones. Sin embargo, lo primero que hay que tener en cuenta es el contexto histórico en el que se sitúa esta corriente. Como bien señala Purcell es típica de 1960 momento en el que se produce el auge de la lucha de derechos civiles, movimientos de mujeres y de inmigrantes. En definitiva, un momento en el que comienza a ejercerse un mayor énfasis desde el punto de vista social en múltiples aspectos como la política, la cultura, la sociedad…por tanto, no es de extrañar que las corrientes historiográficas contemporáneas siguieran estos mismos pasos. Pero además de todo esto no nos debemos de olvidar de otro aspecto fundamental pues en cuanto a las relaciones internacionales nos situamos en un periodo conocido como la Guerra Fría en el que las tensiones internacionales eran algo habitual en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, otro factor más que hace que no sea de extrañar la visión local de 1960 que se quiso dar a los procesos revolucionarios de Norteamérica.

Esta corriente defiende la enfatización de los conflictos, las diferencias sociales, las inequidades; haciendo mayor hincapié en cuestiones de clase, raza, género o religión. Todo ello se concibe como una nueva manera de entender la revuelta americana. Defensores de esta tesis son los siguientes autores. Sin duda, uno de los predominantes es Robert Gross con su obra The minutem and their world, donde examina las realidades que tuvieron lugar antes, durante y después de la revuelta en el pueblo agrario de Concord (Massachusetts), estableciendo como desencadenante de la misma la supresión por parte de la corona británica de la libertad de reunión en los Town Meetings, para este autor se levantan en armas en defensa de las tradiciones locales y para preservar la autonomía local. En segundo lugar, debemos resaltar a Sylvia Frey con Water from teh rock: black resistance in a revolutionary age (1990), donde realiza un análisis del sur esclavista denominándolo como una “guerra sobre la esclavitud”, explica que al mismo tiempo que se produjeron las revueltas esclavistas del sur acontecieron las revoluciones, por lo que los estados estaban fundados sobre unos cimientos de esclavitud y libertad. En tercer y último lugar, cabe señalar una de las obras más recientes sobre siguiendo en la misma línea The republic in Print, Print culture in the age of U.S. Nation building 1770-1870 de Trish Loughran (2007). Dicha publicación se centra en la importancia de la cultura impresa norteamericana, para terminar concluyendo que esta imprenta a nivel local no tuvo ni unión ni comunión pues estaba ligada a la metrópoli[3].

Como bien resumen Purcell de todo esto se puede resumir que todos tienen en común la incorporación de distintas comunidades en la revolución por motivos dispares. La desconexión entre la esperiencia vivida y la toma de conciencia sumada a las motivaciones y consecuencias es lo que les lleva a los historiadores a cuestionar el carácter revolucionario; el cual parece ser que en el caso norteamericano tenía cierto carácter progresista. Pero claro, dentro de toda esta problemática y todos estos debates es necesario plantearnos qué entendemos por “revolución” uno de los conceptos más debatidos y utilizados, para algunos autores erróneamente, a lo largo de la historia. Término que lleva siendo discutido desde la época moderna, en el siglo XVIII en relación con el cambio y el progreso hacia un futuro nuevo o incluso en el renacimiento como “vuelta a lo original”. Sin embargo, el verdadero cambio del significado que se adopta para este concepto llegó en 1789 con la Revolución Francesa cuando se aplicó en el lenguaje cotidiano para referirse a los enormes cambios y acontecimientos que estaban sucediendo en la Francia de la época. La mayoría de las veces estos cambios en el extranjero, y principalmente en España, se veían como un término que demostraba el pánico que se estaba viviendo con múltiples asesinatos e incluso que no solo desautorizaba al rey y a su familia sino que también terminaba con su vida[4]. La evolución de los significados de “revolución” puede apreciarse en las sucesivas ediciones de la RAE.

El carácter progresista mencionado con anterioridad algunos lo toman para señalar el carácter radical de la revolución. El mayor protagonista de esta vertiente es Goordon Wood quien realizó una visión general del proceso, una mirada nacional y homogeneizante del periodo contraponiendo las ideas de Joyce Appleby, Michel Zurchermay o Bárbara Smith quienes aportaban unas miradas fragmentarias para comprender el proceso. Todo ello fue fruto de una tensión que se incrementó en la década de 1990 porque surgen las corrientes que ubican la revolución en un contexto internacional[5].

Colonos puritanos ingleses del siglo XVII

Colonos puritanos ingleses del siglo XVII

El otro punto de vista historiográfico que hemos de tratar es el que centra sus análisis en perspectivas internacionales y transnacionales. Dicha corriente surge en 1990 por lo tanto es bastante posterior a la anterior y se desarrolla en un contexto histórico completamente distinto al mencionado anteriormente. Tanto los factores sociales, culturales como los políticos han cambiado hasta tal punto que se han llegado a convertir incluso en opuestos. La guerra fría mencionada con anterioridad ha desaparecido con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS. Al mismo tiempo comienza a crecer un nuevo fenómeno que se profundizará en épocas posteriores conocido como Globalización, las comunicaciones internacionales se hacen más sencillas y todo parece formar parte de este contexto global. En definitiva, si antes no nos extrañaba las condiciones en las que se desarrolló la historia de índole social y local, ahora tampoco ha de extrañarnos este nuevo contexto en base a una internacionalización de los fenómenos.

El carácter internacional derriba las nociones de excepcionalidad, la base de todo ello se encuentra en la predicación de John Winthrop quien “transformaba colonos ingleses puritanos en un pueblo elegido para habitar nuevas tierras, gracias a una sanción divina”, algunos autores argumentan esto como el alma del periodo republicano. Otros autores complementarios de todo esto son Frederik Jackson Turner, Ian Tyrrel y Thomas Bender, estos dos últimos tienen el objetivo de mostrar que en la historia de Estados Unidos no hay excepcionalidad si no que basan su objeto de estudio en analizar, comparar y contrastar todo esto con otras historias evitando el aislacionismo desde el punto de vista histórico. En la actualidad según Purcell se trata de entender cada aspecto de la historia de Estados Unidos como necesariamente entrelazada con otras historias. Al igual que hemos hecho en el caso anterior también hay que referirse en este apartado a ciertos autores significativos y representantes de estos ideales. Entre ellos se encuentra Thomas Bender con su obra A Nation Among Nations, America’s Place In World History, donde añade un tercer punto a los establecidos por Carl Becker mostrando a la revolución dentro de grandes poderes mundiales como las disputas entre Inglaterra y Francia. Esta idea es complementada por Jack P. Greene quien se refiere a todo esto como el primer desmantelamiento de las estructuras imperiales. Dentro de las revoluciones norteamericanas el punto álgido de las mismas está ocupado por la Declaración de Independencia quien ha tenido una influencia importantísima en el contexto internacional, por ello, David Armitage establece que si se admite la internacionalización de esto es necesario reconocer como internacional el resto de la historia, a raíz de esto expresa “que surge un mundo como Estados Unidos de imperios multinacionales”. Emerson también realiza una declaración similar diciendo que los “disparos en Concord fueron escuchados en todo el mundo”. Por último mencionar a Tyrrel, quien analizó el periodo estadounidense entre XVIII y 1815, defendiendo que la república de Estados Unidos tiene unos vínculos con procesos transnacionales que son innegables[6].

Esta última corriente gana terreno en la producción histórica estadounidense pero plantea el problema de que parten de una inserción de Estados Unidos en el sistema internacional, obviando la disgregada y disímil realidad de la revolución. Este es el motivo por el que se producen tensiones con la corriente defensora de la historia social. Luis González plantea si sería posible alcanzar miradas complementarias a través de estas dos tendencias. Evidentemente, es importante situar la revolución en un contexto mundial, pero para ello no se debe dejar de lado el punto de vista nacional y tener en cuenta otras cuestiones como el movimiento de población, cultura, ideas… Otro de los problemas que se plantean es que los acontecimientos característicos del XVIII (formas de vida,, personas, ideas, nuevas formas de relación…) influyen en un escenario mundial pero conduzcan a procesos impropios de la época. Tampoco se puede establecer la existencia de una conciencia nacional anterior a 1789 que se zanja el problema constitucional. Además, las historias nacionales no son autosuficientes, no se sostienen por sí mismas, si no que cobran sentido con las historias de otros lugares del mundo[7].

Por tanto, la conclusión es que estas corrientes que surgieron, desde nuestra modesta opinión, en base a las tendencias típicas del momento (1960 y 1990) y ahora deben de abandonar sus principios e intentar unirse para realizar una historia mucho más completa y que ofrezca una visión global de los acontecimientos ocurridos. Ha de ser visto desde un punto de vista amplio pero obliga al reconocimiento de peculiaridades locales y regionales. Sería necesaria un balance entre ambas corrientes y la interacción de ambas, pero la dificultad se encuentra en que para ello es necesario integrar historia entre imperios y naciones. Por ello, Chris Bayly remite a una necesaria “flexibilidad de conceptos”[8].

Después de todo lo mencionad con anterioridad conviene hacer un último matiz respecto a la historiografía estadounidense, se trata de la novedosa historia atlántica, concepto que no todos aceptan y uno de los grandes debates de la historiografía actual estadounidense. Dos obras fundamentales en este aspecto son Soundings in Atlantic History: Latent Structures and Intellectual Currents de Bernard Bailyn y Patricia L. Denault y el publicado por Jack P. Greene y P. D. Morgan, Atlantic History. A Critical Appraisal. La Historia Atlántica se debatía entre aquellos que la concebían como una historia comparada y los historiadores que esgrimían que el interés radicaba en seguir los flujos comunes enarbolando un enfoque transnacional. Esta rama histórica no surgió hasta los años 70 del siglo XX. B. Bailyn la definió como “la historia que abraza la zona de interacción entre los pueblos de Europa occidental, África occidental y las Américas”, en definitiva, trata de estudiar las conexiones, los intercambios y las transformaciones de las regiones limítrofes con este océano. Se desarrolló en el contexto de la Guerra Fría cuando la vida política occidental se tornó atlantista, con los dos grandes aliados: Estados Unidos y Gran Bretaña. Era como si los países limítrofes del Océano reclamasen un pasado y unas tradiciones comunes, se erigieran en la democracia frente a los del interior de Europa que es donde se desarrollaban los conflictos históricos y las ideologías totalitaristas[9]. Por lo cual, como ya se ha señalado con anterioridad la Guerra Fría uno de los factores determinantes en las diferentes tendencias historiográficas estadounidenses de la segunda mitad del siglo XX. Esta Historia Atlántica se articula en torno a tres tendencias historiográficas[10]:

  • El primer flujo relacionado con los trabajos centrados en el comercio transatlántico de esclavos.
  • Una segunda corriente que procede de los historiadores de las sociedades coloniales de las Américas.
  • Y la última es la de los historiadores interesados en analizar las características de los diferentes imperios atlánticos.

Sin embargo estas corrientes también tienen detractores puesto que hay algunos historiadores que matizan algunas de las premisas de esta Historia Atlántica. Algunos, como J. Elliot, muestra lo difícil que es saber a qué Atlántico se refieren los atlantistas puesto que existen distintas denominaciones en función de la época y al nombrarlos a todos con la misma designación se está incurriendo en un anacronismo histórico. Otros historiadores afirman que el Atlántico no es una entidad aislada y las críticas aumentan para aquellos que consideran que la Historia Atlántica es “un disfraz” que permite el regreso de una práctica histórica alejada ahora de la “corrección política”: la historia imperial. El debate, pues, sigue abierto en Estados Unidos y ha penetrado en otras historiografías nacionales, pero eso deberá ser objeto de otra reflexión[11].

Nos enfrentamos a un compendio de diferentes corrientes en las que cada una está interesada en defender sus propios intereses y orientadas hacia su principal tesis, algunas más próximas entre sí y otras más distantes. Pero como hemos podido comprobar incluso dentro de cada corriente existen disidentes que discrepan ciertos postulados de las mismas. Se trata de un asunto demasiado complejo que nos hace reflexionar los múltiples puntos de vista, en ocasiones quizás excesivos, que puede tener la historia y los matices que derivan de la misma a medida que se profundiza en un tema concreto.


 

Bibliografía:

  • DE LA GUARDIA HERRERO, Carmen, Historia de Estados Unidos, Sílex, Madrid, 2009.
  • DE LA GUARDIA HERRERO, Carmen, “Historia Atlántica. Un debate historiográfico en Estados Unidos”, Revista Complutense de Historia de América, volumen 36, 2010, pp. 151-159.
  • PURCELL, Fernando, “La Revolución Norteamericana y las tensiones interpretativas en su historiografía reciente”, Revista Digital de Historia Iberoamericana, volumen 1, número 1, 2008, pp.54-69.
  • SÁNCHEZ DE MADARIAGA, Elena, Conceptos fundamentales de Historia, Alianza Editorial, Madrid, 2007, pp. 98-99.

[1] DE LA GUARDIA HERRERO, Carmen, Historia de Estados Unidos, Sílex, Madrid, 2009, p. 49.

[2] PURCELL, Fernando, “La Revolución Norteamericana y las tensiones interpretativas en su historiografía reciente”, Revista Digital de Historia Iberoamericana, volumen 1, número 1, 2008, pp.54-69.

[3] PURCELL, Fernando, op. cit, pp.54-67.

[4] SÁNCHEZ DE MADARIAGA, Elena, Conceptos fundamentales de Historia, Alianza Editorial, Madrid, 2007, pp.98-99.

[5] PURCELL, Fernando, op. cit, pp.54-67.

[6] PURCELL, Fernando, op. cit, pp.54-67.

[7] PURCELL, Fernando, op. cit, pp.54-67.

[8] PURCELL, Fernando, op. cit, pp.54-67.

[9] DE LA GUARDIA HERRERO, Carmen, “Historia Atlántica. Un debate historiográfico en Estados Unidos”, Revista Complutense de Historia de América, volumen 36, 2010, pp. 151-159.

[10] DE LA GUARDIA HERRERO, Carmen, op. cit. (2010), pp. 151-159.

[11] DE LA GUARDIA HERRERO, Carmen, op. cit. (2010), pp. 151-159.

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Ana de la Asunción. Vice-Directora de la Pagina.

La armada invencible y su catastrófico final; Disertación personal.

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La armada invencible y su catastrófico final

POR

HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ

Universidad Autónoma de Madrid

moriscos 2La armada invencible fue una increíble potencia marítima que se realizó bajo el gobierno del rey español Felipe II, hijo del Emperador Carlos V e Isabel de Portugal. Llamada la felicísima armada, partió hacía los puertos de los Países Bajos con el liderazgo del Duque de Medina-Sidonia con el fin de encontrarse con la armada del Duque de Parma, para juntas las dos grandes armadas, conquistar Inglaterra. El Duque de Parma en aquel momento era Capitán general de los Países Bajos, y Medina-Sidonia, capitán y almirante supremo de la felicísima armada. El desastre de la armada invencible se realizó durante los últimos años de gobierno de Felipe II, en 1588 se produjo la debacle, pero los preparativos se llevaban dando desde 1585. Felipe II era dueño del imperio más grande jamás conocido, un imperio donde nunca se ponía el sol, y que tenía en mente la conquista de China. Una monarquía del mundo. Pero la victoria inglesa realizó una basculación de la hegemonía del mundo hacía Inglaterra, el ascenso de una potencia y la caída de otra. España sin armada no podía garantizar la seguridad de los mares de América, sus rutas comerciales y su poder económico. Fue una gran tragedia, una empresa ruinosa que dejó en bancarrota la hacienda real española, y el comienzo de la decadencia de los Austrias españoles. Tras el desastre de la Real Armada, Felipe II tuvo que decretar el llamado impuesto de “Millones”, un impuesto extraordinario pagado por las ciudades, pues la Hacienda Real estaba hipotecada con los banqueros alemanes y genoveses.

300px-Routes_of_the_Spanish_Armada-es.svgNos vamos a centrar en las causas y consecuencias más importantes del desastre de la felicísima armada. La causa principal de la intrusión de España en Inglaterra fue la razón religiosa, o eso parece ser el motivo más importante, y no se duda que lo fuese, una razón de peso, pero los intereses comerciales y los saqueos de los corsarios ingleses eran un dolor de cabeza constante para el monarca católico. Isabel I de Inglaterra, hereje, cabeza de la Iglesia protestante de Inglaterra, fue excomulgada por el Papa Pio V en 1576, con la Bula Regnans in exelsis[1]. Era el punto de partida de la empresa de Felipe II, con esa excomunión se declaraba que cualquier príncipe cristiano tenía el derecho, e incluso el deber, de destituir a Isabel del trono de Inglaterra. El Papa Pío V pidió personalmente a Felipe II que actuará contra su cuñada Isabel, pero el monarca católico se mostraba reacio a una empresa de tal importancia, pero fueron los continuos ataques a la flota española de América, y el apoyo público de Isabel I a corsarios ingleses como Francis Drake, lo que hizo que Felipe II tomara su decisión. Hay que nombrar un hecho decisivo para entender la decisión de Felipe II, y fue la condena y la decapitación de la católica María Estuardo, prima de Isabel I. La cual había conjurado con Felipe de España contra su prima Isabel I. Estos hechos hicieron actuar a Felipe II, creando la armada más grandiosa de todos los tiempos, con más de 120 naves, y con el nombre de la felicísima armada. Hubiera sido una victoria española enorme si no hubiese sido por lo grandes errores que se tomaron por parte de España. Poner a la cabeza de una armada de ese calibre a una persona inexperta como era el Duque de Medina-Sidonia, encontrar dos armadas en el Canal de la Mancha, con más de 1000 km de distancia, eran grandes errores. Todo esto, más los problemas de comunicación, las equivocaciones del calibre de los proyectiles, y la mala calidad de las baterías de artillería, convirtieron a la armada invencible en una gran paradoja. Un desastre que siempre será recordado por la historia. La toma de decisiones nefasta por el Duque de Medina-Sidonia, la gran capacidad de tiro y velocidad de los buques ingleses, el mal tiempo en el Canal de la Mancha, una serie de elementos que hizo vencer a la potencia inglesa. Si no hubiera sido de esa manera, España hubiera conquistado Inglaterra y probablemente hecho presa a la reina Isabel I, pero la historia quiso otro final para la gloriosa armada de España, confiada a Cristo.

noblezaEl desastre de la armada española, o como Felipe II llamaba, “la armada de Cristo”, fue un golpe decisivo de Inglaterra, fue el cambio de una potencia hegemónica a otra, el ascenso de un imperio. Las consecuencias de la derrota de la armada fue que Inglaterra consolidase su poder naval, militar, económico y poltar Inglaterraa Felipe de conqusia como reina de Inglaterra, se vio truncado. ia catercio. En el siglo XVII la cantidad de metalítico. Tras la victoria, Inglaterra retomó las intenciones de conquista y descubrimiento de tierras en América y comenzó su imperio colonial, que ya se había iniciado tímidamente con Enrique VIII. El inicio del gran imperio inglés. Por su parte España comenzó el camino a la decadencia de los Austrias menores, que tendrá su culmen en el gobierno de Carlos II. España dejó de ser la gran potencia mundial, ahora no poseía una armada potente para garantizar la seguridad de las colonias españolas y su comercio. En el siglo XVII la cantidad de metal precioso se reducirá como podemos ver en los estudios de Hamilton. La crisis del siglo XVII se cebará con España y las potencias mediterráneas, y fomentará el poder y el giro atlántico, el un enorme poder de Inglaterra y los Países Bajos. El sueño de Felipe de conquistar Inglaterra, de hacerla una potencia católica, quizás con su hija Isabel Clara Eugenia como reina de Inglaterra, se vio truncado. Poner como gran Almirante a Dios, que debía garantizar la empresa católica en Inglaterra parece que no fue suficiente para conquistar Inglaterra.

DATOS CURIOSOS:

Felipe II, Rey de Inglaterra hasta 1559, por su casamiento con María I, hermanastra de Isabel I. Ella le rechaza, y Felipe II regresa a España sin ninguna esperanza de conservar el catolicismo en Inglaterra.

Felipe II fue el que, mientras fue Rey de Inglaterra, modernizó la armada inglesa… toda una paradoja, no?.

PUEDE INTERESARLE:

PARA AMPLIAR SUS CONOCIMIENTOS:

G. PARKER. FELIPE II: BIOGRAFÍA DEFINITIVA. 

 FUENTES DE INFORMACIÓN

[1] FLORISTAN, A. Historia Moderna Universal, Ariel, Barcelona, 2004.

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HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ

Director de la página y Coordinador de publicaciones.

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