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ANÁLISIS DE “LA CELESTINA” DESDE LA PERSPECTIVA DE UN HISTORIADOR

Por

Héctor Linares González

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

 Hector.Linares@estudiante.uam.es

LA CELESTINA COMO OBRA LITERARIA:

celestina

Cartel propagandístico de la obra La Celestina protagonizada por la actriz Gemma Cuervo. Teatro Fernando Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa de Madrid. Madrid: 2012.

 La Celestina es una de las obras literarias más importantes de nuestros tiempos, y sobre todo, de nuestra literatura española. Perteneciente al género del teatro, fue editaba por primera vez en el año 1499, durante el reinado de los reyes católicos. Fue editaba y publicada posteriormente bajo un nuevo nombre, el de “tragicomedia de Calisto y Melibea” [1]en 1502. Su primera edición fue llamada “Comedia”, tres años más tarde se produjeron cambios no solo en el título, que pasó a llamarse “tragicomedia” sino también en actos, que se ampliaron. La autoría de la obra es un gran misterio, aunque su autor es Fernando de Rojas, un estudiante de la Universidad de Salamanca en aquella época, se piensa que él encontró la obra sin terminar en la biblioteca de letras de la misma Universidad y que le dio fin a la obra y la consiguió publicar. No se sabe muy bien hoy en día quien fue el que la empezó a escribir.

 ANÁLISIS HISTÓRICO DE LA OBRA: 

En este apartado se analizará la obra.  Para el comentario, estudio y análisis de la obra teatral hemos  de incidir en varios aspectos que son: La celestina como mujer que rompe el esquema social, la sociedad de la época, señores y criados, el linaje, los valores y el atrezo.

La obra comienza en la casa del señor Calisto, un joven aristócrata de la época, en este caso, ambientado en los tiempos de los reyes católicos, siglos XV y XVI, comienzos de la edad moderna.  El joven posee dos criados, Sempronio  y Pármeno. Aquí se refleja una de las grandes características de la época y de la aristocracia, el poseer criados al servicio de la familia o del señor. Estos obedecen a su señor,  le respetan y temen su furia. En esta obra ese concepto de la lealtad hacía el señor se ve turbado por la presencia de Celestina y del ansia desmesurada de los dos criados, los cuales no dudan en traicionar a su señor por la recompensa que le da a Celestina. El joven Calisto, enamorado de otra dama, de alta alcurnia también,  Pedirá los servicios de Celestina para lograr tan complicada empresa. Calisto vive como un señor, posee grandes rentas y riquezas. Seguramente viviría en una masía típica de la aristocracia de la época . Sus ropajes en la época reflejan su riqueza. Al principio aparece con un jubón verdoso con estelas doradas y bordados de todo tipo. El jubón era un elemento característico de la época, así como las calzas. El aristócrata regala su jubón a su criado por encontrar un remedio para su mal de amores, y como método de pago, se lo da. En esto tenemos que valorar su precio, y su valor, dado que si el criado con gran gusto lo coge y acepta como método de cambio es porque su valor es grande. Los dos criados, como servicio que son, van como semi-arapos, con camisas largas y poco ceñidas y pantalones de escasa calidad. Tras entregarle el jubón, el criado llevará este durante toda la obra. Es normal, no se acostumbra a tener este tipo de prendas en personas de su condición, tener esa prenda es un orgullo y es normal que la luzca con ilusión y alegría. Celestina va de negro en toda la obra, es un color que expresa mucho, su personalidad, su persona y su relación con las artes oscuras son significado de ese color. Lleva una especie de bata o vestido durante toda la obra. Melibea y su criada también van con vestidos, pero el de Melibea es blanco, color de pureza y de virginidad. Los colores nos dan mucha información. El escenario es la casa de celestina, que aparece como burdel, comedor y  lugar de las reuniones de conspiración. La casa del señor Calisto,  el huerto de Melibea y la Casa de esta. Los escenarios en la obra son sobrios, sin grandes detalles o características de la época. Solo aparecen algunas sillas de apariencia antigua, una mesa, un típico banquete con todo tipo de frutas y algunos elementos como camas, el caldero de conjuros de Celestina, o demás. En general el decorado es muy sencillo. Los fondos son blancos, con puertas de reja  y sin demasiada decoración.  Realizan juegos con las luces, que cambian de colores en muchas de las escenas, por ejemplo cuando Celestina conjura a Plutón las luces son rojas.  Aun con el decorado totalmente de sobriedad bramantesa[2], sabe ambientar bien la situación.

Celestina es la alcahueta del pueblo, conocida como la “puta vieja”[3], palabra repetida muchas veces en la obra.  Por cierto, solo utilizada por criados y gente del entorno de Celestina, jamás escucharemos a Calisto o Melibea decir palabra tan soez. Se quiere dar la sensación de que Celestina no es normal a las demás mujeres de la época. Vive en una sociedad que ella ignora por completo, le da igual lo que piensen de ella,  busca su beneficio personal, es falsa y cínica, mentirosa y manipuladora. Mala cristiana y no prácticamente. Trabaja como hechicera, y todo el mundo sabe que se dedica a las empresas turbias y sombrías.  Uno de los ejemplos que aparece en la obra de que a Celestina todo lo que el mundo piense, la sociedad sectorial de la época, que si te sales del cauce establecido te margina, le da exactamente igual es cuando se dice; “Y cuando la llaman puta vieja, se da la vuelta y sonríe, ¿Cuántas mujeres hacen eso?”[4]. Celestina rompe el esquema de la sociedad. Una sociedad donde el miedo, la apariencia, la religión,  y los valores están presentes en la vida diaria y que si sales de ellos puedes verte no solo en la grave marginación social, que es en lo que vive Celestina, sino incluso acusada en el Santo Oficio. Celestina vive marginada, todo el pueblo la rechaza, y si ven a alguien  con ella comentan y dicen insidias, pero a ella todo le da igual.  Es dueña de una casa de alterne, un oficio que deshonra a cualquiera, pero lo vive como un trabajo digno   de ser mencionado. Está orgullosa de que toda sombría mujer del pueblo haya estado a sus ordenes en su burdel.  Además anima a que se practique la prostitución. Repara hímenes y hace brujería, le gusta el vino  y contemplar el placer sexual. Es totalmente contraria a la moral cristiana, algo que es fundamental en la época.

Celestina acepta el trabajo que Sempronio le ofrece, diciéndole que su amo es rico y que le pondrá colmar de tesoros. Ella ve en esa situación un gran negocio, y miente incluso a sus compañeros de artimaña prometiéndoles botín que de el luego no querrá desprenderse.  Realiza brujería para conseguir sus resultados oscuros. Vemos la mentira y la falsedad, y su cinismo cuando ve al señor Calisto y a la señora Melibea. Cuando está con ellos intenta no aparentar lo que verdaderamente es, incluso parece una mujer pía, refiriéndose a Cristo, Jesús y los Santos en algunas ocasiones.  Todo mentira, a ella le da igual la iglesia, sus ministros y todo lo que ella puede significar.  Embauca no solo a Calisto sino también a sus criados. Mintiendo consigue el favor de Melibea y los une, pero siempre con cierto miedo, no porque falle su plan o por otra cosa, sino por su vida, teme que si se sabe lo que se está llevando a cabo puedan quemarla en la hoguera, pero lo demás le trae sin cuidado. Solo piensa en ella y en su futuro botín.  Algo que es característico de comentario es cuando le pide el pago a Calisto, que anteriormente le había proporcionado cien monedas de plata, algo descabellado en la época.  Pero plata al fin y al cabo, que no deja de ser un pago extraordinario pero es plata y no oro… Eso demuestra el poder económico del señor Calisto, es un noble de buena familia y linaje. Ella pide una saya nueva, con bordados y de la mejor tela que pueda ser. Y Calisto se la proporciona. Elije para ella la tela de Courtray[5], la mejor tela que el comercio puede traer desde tierras flamencas.  Después de esa escena vemos a una Celestina con una saya diferente a que la había llevado en toda la obra, una saya negra y desgastada. Aparece ahora con una preciosa saya roja con bordados. Tenemos que tener en cuenta que el color rojo era un color muy difícil de hacer, era muy caro y solo los nobles podían permitirse tener sayas o jubones rojos. El proceso de elaboración del color carmesí  era mediante un tipo de caracol, se tenían que usar miles de caracoles de ese tipo para crear gramos de color rojo. El significado del color es muy importante.  Además al final  de la empresa Calisto le paga con la “cadenilla” de oro que será el origen máximo de la muerte de Celestina, que después ni monedas ni “cadenilla” quiere repartir. La cadena valdría al menos otras 100 monedas de plata. Es el amor lo que ciega a Calisto a dar tal cantidades desmesuradas de dinero a Celestina por el amor de Melibea, porque Calisto es noble, pero tampoco posee demasiado dinero, no es un noble extraordinariamente rico, dado que si no le hubiera dado monedas de oro, y tendría más criado, no solo dos. Vemos como la ambición, el poder, y el dinero es el alma de la obra, junto con el amor, el tiempo y la muerte.  Aquí recuerdo la cita de Francisco de Quevedo “Poderoso Caballero es don dinero”[6].

Tanto Calisto como Melibea proceden de las altas cunas. Pero el personaje que más hace notar el linaje, la familia y la nobleza de la sangre es el padre de Melibea. Es cierto que Calisto siempre tiene valores de caballero, aparece con escudo y espada, posee el valor,  parece una persona culta y es muy devoto de la madre iglesia. Como decía es el padre de Melibea el que de verdad muestra los valores de la aristocracia de la época. El padre de Melibea quiere para ella un joven aristócrata, de buena familia y de buen linaje, como es la suya. Dice en cierta ocasión que en su familia siempre ha habido personas muy importantes. Quiere que su iba contraiga matrimonio virgen, cosa que sale terriblemente mal, dado que se entrega a Calisto sin pasar por el matrimonio. Quiere para su  hija una caballero que la colme de la vida que se merece, y para ello la ha preparado una dote muy  grande. Melibea está en un estrato social dentro de la nobleza más alto que Calisto, o así se deja ver en la obra, parece que Melibea posee mucho más patrimonio y que su familia goza de mayor honra en su linaje. El padre de Melibea dice en la obra:

¿Para quién edifiqué torres?, ¿Para quién conseguí honras?, ¿Para quién planté árboles?, ¿Para quién fabriqué navíos?…. ¿Por qué no destruiste mi patrimonio? ¿Por qué no quemaste mi morada?…

Pleberio en La Celestina, de Fernando de Rojas.

Podemos interpretar las torres como el patrimonio inmueble, es decir, que poseen casas y palacios. Las honras es algo fundamental dentro de la nobleza de la época, era algo esencial que debía tener toda familia para poder mantener su imagen dentro de la sociedad, era tan importante que por manchar un poco la honra de otro se llevaban a cabo escaramuzas y duelos a vida o muerte. Era algo muy importante en la edad moderna. En cuanto a los árboles y navíos creo que podemos interpretarlo como la propiedad de la tierra, es decir, campos, propiedad rural,  cosechas,  huertas y demás, y los navíos se refiere al comercio. Poseen tierras, casas y palacios, comercio y un buen apellido. Todo esto hace parecer que dentro de la condición de nobles de los dos amantes, Melibea es más poderosa económicamente que Calisto. El joven será un noble acomodado que no tendrá dificultad alguna para vivir pero que no disfruta de tanta honra como la familia de Melibea.  Quizás es esa una de las cosas por las que Melibea no quiere tener absolutamente nada con él. El padre de Melibea había estado creando en vida una enorme fortuna para que su hija pudiese contraer matrimonio con el mejor de los caballeros nobles.  La familia está muy presente, el linaje y los ordenes sociales.  Estos últimos representados por los criados y los señores.

Los ordenes sociales no solo están representados por la condición económica del señor o del siervo, sino también por su modo de comportamiento, por sus valores y por su manera de entender la vida. Así vemos como Calisto es un hombre enamorado, un caballero que ansia el amor de su dama, un amor cortés, es educado, es culto, conoce el arte de la espada, es leído y religioso. Quizás es amor cortés al principio de la obra, pero después se degenera cuando se necesita la intervención de Celestina para lograr ese amor imposible, es más bien, en este caso, una burla al típico género de amor cortés, o las epístolas amorosas medievales y bajo renacentistas.  Calisto se encomienda a Dios continuamente, aunque no duda en pecar nombrado a Dios en vano, utilizando su figura en símil con la de Melibea, afirmando “Es mi Dios”. Utiliza la severidad de vez en cuando con sus criados, es una muestra de la distancia que hay entre el siervo  y el señor.  Melibea como dama que es busca un amor caballeresco, no ve bien que Calisto se cuele en su huerto, dado que se rompe el esquema, un hombre no puede ir a ver a una mujer a su huerto, es algo inmoral. Ella no le quiere cerca, es pía,  y protagoniza el esquema tradicional de dama de la alta alcurnia.  Siempre con su dama de compañía tras de ella, conocida, por cierto, de Celestina.  Cegada por los engaños de Celestina, abandona la senda de la cordura y acaba doblegándose al hechizo de Plutón, y viendo en última instancia, que de nada una vida vale sin amor.

Sin embargo, Celestina, los criados y las prostitutas de Celestina tienen otra serie de valores y objetivos en la vida. Quieren ser ricos para vivir bien y nada mas. La moral poco les importa. Quizás a Pármeno al principio si, pero después se ve corrompido rápidamente por Celestina y Sempronio. Son cliente del prostíbulo de Celestina y  miembros de la conspiración. En el banquete se ve esa gran diferencia social, comiendo como salvajes la fruta, manchándose, y luego manteniendo relaciones sexuales con las meretrices encima de la mesa. Las palabras malsonantes son algo normal en estos personajes, cosa que en Calisto y Melibea no se ve. Celestina es el colofón de todos estos personajes de la baja sociedad. Anima a sus prostitutas a trabajar y seduce a los hombres con ellas.  Tiene deseos sexuales que complace mirando las relación que tienen las mujeres de su burdel o pensando en esos momentos. Es  una mujer que rompe de manera brutal el prototipo social. Me recuerda mucho esta obra a un libro que leí hace poco que se llama “Casadas, Monjas, Rameras y Brujas”, de  Manuel Fernández, Donde se analiza el papel de la mujer en la edad media y en el renacimiento, donde si no era monja, era casada, y sino ramera o bruja. Las dos últimas marginadas por la sociedad. Celestina es ramera y bruja.   En la obra se ve como era el papel en aquella época, relegada al hombre. Una sociedad que tenía al género femenino en un segundo plano, quizás en la aristocracia pudieran destacar un poco más, pero poco, algunas incluso eran valoradas.  En general nacer mujer era tener una no vida. Celestina no tiene ese problema, ella vive como es y hace lo que quiere, es  por ello, otra vez ,que rompe ese esquema social tan jerárquicamente construido.  Lo que si es curioso, y que hacen todos los personajes antes de morir es, aun no siendo católicos como Celestina, todos antes de morir gritan “Confesión”. Tienen respeto a la muerte, al más allá, y al juicio que se les hará en la otra vida. Parece ser que hasta Celestina piensa que en ese “otro mundo” incluso ella será juzgada.

Nunca pensé que de una obra como “La Celestina” se pudiera sacar tanto contenido histórico-cultural de la época. Gracias a este análisis he podido entender mejor la obra, dado que he estudiado su contexto, su cultura. Por primera vez no he  visto y  leído la obra con un sentido meramente literario, sino también histórico.  He mirado más allá de los  tópicos literarios del Carpe Diem, de los temas del amor, la honra, el tiempo y la muerte que uno está acostumbrado a fijarse cuando lee una obra como esta. Esta vez me he visto buscando el sentido, el por qué y no solo el cómo.

 BIBLIOGRAFÍA GENERAL:

  • De Rojas, Fernando. “La Celestina”, Galaxia Gutenberg, Madrid, 2012.
  • Ferreras, Juan Ignacio. “La Novela en España: Desde los orígenes a la Celestina”. La Biblioteca del Laberinto, Madrid, 2009.
  • De Paco, Mariano. “La Celestina”, Teatro Fernando Fernán Gómez, Madrid, 2012.
  • Quevedo, Francisco, “Poemas Satíricos”, Aldebaran, Madrid, 2011.

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La Celestina representada en Teatro.

ARTICULO REALIZADO POR:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

 

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