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TOLEDO Y EL PUEBLO JUDÍO.

 Héctor Linares González.

Hector.linares@estudiante.uam.es

La herencia que ha dejado el pueblo judío y su cultura en la historia y la sociedad española es enorme y muy rica. No podemos olvidar que son más de mil años de influencia de esta cultura en nuestro país.  Un pueblo que no solo ha intervenido en materia social, sino también económica, cultural y artística. La tradición judía ha sido víctima de un gran rechazo  y exclusión social. Las leyendas, mitos y fábulas de tradición judía han sido algo característico que ha envuelto a este pueblo durante muchos siglos, sobre todo en países como España. Así vemos como la huella de este pueblo ha dejado grandes marcas en ciudades como Toledo, Girona  o Córdoba.  En Toledo se pueden ver claramente las marcas de este pasado judío en lugares tan conocidos de la ciudad como es la “judería”, la sinagoga del tránsito, construida por Samuel Ha Leví o la sinagoga mayor,  construida entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII por Abraham Ibn Alfachar.  Otros edificios como la recientemente restaurada “casa del judío” o el cementerio judía de Toledo son también lugares muy significativos dentro de la herencia cultural que ha dejado este pueblo en la capital castellano manchega. Estos lugares han quedado impregnados por la tradición judía aunque hoy en día, por ejemplo, de la antigua judería solo encontramos las calles estrechas e irregulares, la herencia epigráfica de las puertas y los muros y la tradición propiamente dicha.

Los judíos han estado presentes en grandes acontecimientos históricos de la historia de nuestro país, siendo en algunos casos personajes de gran poder. Un gran ejemplo de ello es Samuel Ha Leví, que fue tesorero del rey Pedro I “El Cruel”. Además fueron las comunidades judías procedentes de España, es decir, los judíos sefardíes, los que tras la expulsión de los reyes católicos en 1492 se dispersaron por toda Europa. Este hecho produjo que ciertos rasgos de la cultura española así como la lengua se difundiese por todo el territorio europeo y no europeo. No fue hasta el siglo XIX cuando se produjo una recuperación del pasado y la tradición judeo-española. Se vio que los judíos sefardíes eran grandes embajadores de la cultura española y se empezó a reconocérseles esa gran historia que llevan consigo.

La difusión y conservación del patrimonio histórico-cultural judía es algo que no se produjo en España hasta mediados del siglo XIX. Antes de esta fecha los judíos y su cultura eran vistos como algo distinto, diferente y que no podía relacionarse con los cristianos  y menos aún que su cultura impregnase la tradicional católica. Desde la expulsión de los judíos con los reyes católicos hasta el siglo XIX fue un periodo donde no se valoro de ninguna forma la tradición judía. Solo fue objeto de desprecio por parte del resto de círculos sociales, y eso se ve por ejemplo en la construcción de las llamadas “juderías”,  ciudades dentro de las ciudades especialmente para los judíos.  En el siglo XIX se empiezan los estudios y análisis lógicos y experimentales de la cultura judía y de su herencia en la cultura e historia de nuestro país. Se produce así un rescate de la tradición judeo-española. En el siglo XX ya se comienza a ver al judío sefardí como un auténtico embajador de España en el extranjero  y en los años 60 se comienza la promoción de la cultura judía en nuestro país bajo la administración franquista. Construyéndose el Museo sefardí de Toledo y demás instituciones de promoción de esta cultura. También con la finalidad de que se produjese una visión más moderna del régimen franquista.

El museo sefardí de Toledo posee una colección que, aunque es reducida, muestra las claves principales de la cultura judía en España. Construida en la sinagoga del tránsito de Toledo, es obra del judío Samuel Leví, el mismo que fue tesorero de Pedro I “El Cruel”.  La labor realizada por el museo sefardí es muy buena dado que da cobertura de la cultura judía española a las personas interesadas por esta parte tan importante de la cultura e historia de España. Pero esto no es suficiente. Esta parte de la historia, esta cultura, esta herencia, tradición y pueblo no es muy bien conocido por la sociedad española actual.  Hoy en día nos encontramos con un gran desconocimiento del pueblo judío en nuestro país, solo los estudiosos y algunos interesados son los que valoran y reflexionan acerca del gran peso de este pueblo en nuestras raíces. Para un conocimiento más amplio de la tradición judía sefardí se deberían hacer programas de difusión de estas instituciones culturales, en mi caso  por ejemplo, hasta que no llegué a la universidad no sabía que existía un museo sefardí en Toledo.  Tampoco sabía muy bien lo que eran las juderías ni mucho acerca de la historia y la cultura judía. Se necesitaría por tanto, más instituciones de difusión de la cultura judeo-española y campañas de promoción de esta cultura.

Las líneas actuales de actuación cultural y de tratamiento de la cultura judía en nuestro país son verdaderamente favorables. Hoy en día la herencia cultural del pueblo judío tiene en España organizaciones, que aunque son mínimas, se encargan de su conservación y difusión. Tendríamos que remontarnos a la expulsión de los judíos en 1492 por los reyes católicos y seguir esa línea temporal hasta nuestros días para entender como ha sido la evolución de este pueblo  hasta llegar a poseer en nuestro país fundaciones e instituciones que los amparan.  Con la expulsión de los judíos por los reyes católicos se llevó a cabo una nueva diáspora. Los judíos tenían que convertirse al cristianismo, olvidar su pasado judío y practicar la religión católica romana si querían seguir viviendo en España. Una gran parte de ese grupo judío que vivía en España se convirtió al cristianismo y otros prefirieron irse a otros lugares de Europa y África. Esto dio origen a una gran cantidad de mitos, leyendas, rumores y sospechas hacía el colectivo judío. Se les veía como personas oscuras, diferentes, que tenían ideas malévolas y conspiratorias contra los cristianos. Mucha gente pensó que se convirtieron al cristianismo simplemente para permanecer en España, que en parte es cierto, pero un gran parte también abandonó su religión. Vistos como personas distintas se les apartó del resto de la sociedad, vivían en las llamadas “juderías” o barrios judíos. La gente pensaba que allí tramaban planes contra los cristianos. Este tipo de leyendas, mitos y cuentos contra los judíos tienen un gran trasfondo social y político, no eran simples invenciones que luego no repercutirían para nada en la vida de los judíos. Era tal el pensamiento de rechazo ante este pueblo que se llegaron a difundir leyendas como la del “santo niño de la guardia”. Esta leyenda, resumida, cuenta como unos judíos raptaron a un niño cristiano que pedía junto a su madre ciega en la puerta de la catedral de Toledo. Al niño le arrancaron el corazón y lo mezclaron junto con una ostia consagrada para después comérselo. Decidieron terminar con el macabro plan en Zamora, dado que en Toledo ya buscaban a los secuestradores del niño. Mientras se dirigían a Zamora, donde iban a ser recibidos por los rabinos zamoranos, la ostia consagrada junto con el corazón que guardaban en un libro comenzó a producir un destello enorme. Esto alargo a los fieles católicos que haciendo justicia se les entrego a la Santa Inquisición donde fueron torturados y confesaron la macabra empresa. Según dice la leyenda cuando el niño murió la madre recuperó la vida.  Todo este plan solo para vengarse de las torturas de las que eran victimas los judíos por manos de los católicos. Leyenda que se difundió en 1491, un año previo a la expulsión de los judíos de España. Este tipo de rumores y cuentos fueron fundamentales para este tipo de acciones.

Ya en el siglo XIX y XX se comienza a recuperar, poco a poco, la tradición judía en nuestro país. Con los llamados estudios “filojudios” del XIX. Se ve la cultura judía como algo fundamental para la historia de nuestro país.  Debemos recordar que en 1924, con el gobierno del dictador Primo de Rivera, se promulgó una ley que afectaba de manera directa al pueblo judío sefardí y que cambió de manera fundamental la visión y el tratamiento a este pueblo. Esta ley promulgaba el derecho del pueblo judío sefardí a poder pedir asilo político en las embajadas españolas. Se empezó a ver al pueblo judío como grandes embajadores de la cultura española en el extranjero, además de que eran grandes aliados en las campañas de Marruecos. Con el régimen de Francisco Franco la cultura judía también tuvo una gran importancia, se construyó bajo su mandato el museo sefardí de Toledo y se acondicionó la sinagoga del tránsito. Con la llegada de la democracia la cultura judía ha ido evolucionando junto con su difusión y estudio.  Hoy en día, como ya hemos dicho, el estado español, concretamente el ministerio de cultura, mediante el museo sefardí y otras instituciones promueven la cultura y el pasado judío en España. Si bien es cierto que el museo muestra más bien una de las líneas de la historia judía. Cuando visitamos el museo vemos las características de la cultura, su día a día y los elementos más importantes de la cultura judía. Olvidando así todo lo demás, todo ese pasado gris que ha envuelto al pueblo judío en nuestro país.

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