Etiquetas

, , , , , , , , ,

COMENTARIO DE UN FRAGMENTO DE “LA GUERRA DE GRANADA” de Don Diego de Mendoza. (1627)

Por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

hector.linares@estudiante.uam.es

Imagen

Escena de la típica batalla en el Medioevo

El siguiente documento a comentar es un texto procedente de una obra llamada “Historia de la guerra de Granada”. Es un fragmento del libro primero de esta obra antes citada. Sería entonces un documento de carácter literario, pero con gran carga histórica. La obra está compuesta por cuatro libros o tomos, y su autor es Diego Hurtado de Mendoza. Fue publicado en el año 1627 por Luis Tribaldos de Toledo, cronista mayor del Rey, con Don Diego ya fallecido. Don Diego Hurtado de Mendoza fue una de las figuras más importantes del renacimiento español. Fue político, diplomático, poeta y escritor. Trabajó para la corte del Emperador Carlos V y para Felipe II. Fue embajador en Roma y en Venecia, fue gobernador de Siena, y capitán general de Toscana. Fue embajador también en Inglaterra, caballero de la orden de Alcántara y representante del rey Carlos V en el Concilio de Trento. La Historia de la guerra de Granada es su obra más importante, unos libros donde narra la historia de las guerras de Granada, la insurrección morisca por la que tuvo que pasar Felipe II. Las revueltas se dieron en el año 1568 y terminaron en el año 1570, Felipe II ya poseía más de 10 años de experiencia en el ejercicio del gobierno, aún así no le fue fácil aplacar la revuelta morisca encabezada por el noble morisco granadino Aben Humeya, el cual era un supuesto descendiente de los reyes omeyas. Las revueltas se generalizaron en las alpujarras en el año 1569, y solicitaron ayuda a los turcos otomanos, pero nunca llegó tal ayuda. La revuelta fue sofocada por las tropas reales y capitaneadas por Don Juan de Austria, pero supuso un gran golpe a la monarquía hispánica que estaba pasando por malos momentos.

juan de austria

Don Juan de Austria. Capitán General de los Ejércitos y Señor de los Países Bajos.

El texto pertenece al libro primero de la obra de Don Diego de Mendoza, en este primer libro se comienza hablando del motivo de la elección del tema de su obra, que aunque pueda parecer no muy importante, para él tuvo una gran significancia. Realiza una introducción hablando de la revuelta, de cómo sacó a Felipe II de la tranquilidad, y de cómo Juan de Austria los redujo. También se cuestiona quienes eran los amenazados y quienes los ajusticiados por la ley de Dios, hasta que se da cuenta de que eran los moriscos quienes estaban recibiendo el correspondiente castigo de Dios. Tras esto se ve el problema morisco, se dice que se les ve con desconfianza, que son malechores, que roban y hacen el mal, pero que reciben la protección de sus señores. Se dice que es la Inquisición, los alcaldes y el capitán general de Granada, los encargado de administrar la justicia a los moriscos, que son muchos, y se escapan de la justicia. Se comienza a hablar de la pragmática sanción de 1567 en la cual se prohibía el habla morisca, que no les permitía comerciar, sus atuendos, los velos, la música, los baños árabes, les quitaba todo lo que les identificaba como cultura y los marginaba hasta unos puntos extremos, ese fue el detonante de la rebelión. Los moriscos siempre habían intentado darles el reino de Granada a los príncipes bereberes del Magreb, pero con las plazas españolas de Marruecos la empresa era muy complicada, y no se podía llevar a cabo. Otra de las ideas que se les atribuía a los moriscos de Granada era pedir ayuda a los turcos otomanos y darles el reino de Granada, pero gracias a Dios el reino Turco estaba muy lejos y tampoco tenían intenciones de ayudar a esto pocos moriscos de Granada.  Además tenemos que ser conscientes de que habían sido derrotados años antes contra la Santa Liga de España, Papado y la Serenísima República de Venecia en la batalla de Lepanto, todo capitaneado, otra vez más, por Don Juan de Austria. Solimán el Magnífico no tendría demasiadas ganas de volver a enfrentarse a la cristiandad. Se les fueron alejando los apoyos de los moriscos de Valencia, más numerosos, más armados pero menos enfurecidos. Se ve como los moriscos empiezan a trasladarse a las montañas y que esperan a la navidad, al invierno, para que los cristianos estén ocupados en los festejos religiosos de la navidad de Cristo y entumecidos por el frío del invierno para atacar. Se da una imagen terrible de los moriscos, como personas vengativas.

La rebelión de las Alpujarras fue un suceso muy importante dentro del reinado de Felipe II. Puede parecer que fue algo ridículo, y es cierto que fue aplastado rapidamente por las tropas reales y Don Juan de Austria, pero se dio en un momento donde la monarquía española estaba en crisis, y la rebelión alpujarreña desveló aún más problemas internos de la monarquía ( había muerto el príncipe de Austria, el infante Don Carlos de Austria, España se encontraba sin heredero). Si los turcos hubiera apoyado la rebelión de las alpujarras la monarquía hispánica hubiese peligrado. Los cristianos no ayudaron en la campaña y se tuvieron que dar muchas mercedes para poder mantener el ejército. Fueron dos años para sofocar la rebelión, que en 1569 dominaba todas las alpujarras granadinas y almerienses. Aben Humeya, noble granadino converso, se proclamó rey de Granada, desafiando la autoridad real. El levantamiento no fue algo que se hizo por sorpresa, sino que fue una reacción que se dio a las medidas tomadas por Felipe II contra los moriscos y su cultura. Con el decreto de 1567, Felipe II prohibía el uso de la lengua bereber, de su cultura, sus prendas de vestir, y sus tradiciones. Los moriscos ya despojados de procesar su fe y de muchas más atribuciones se vieron en una situación crítica, les había robado lo poco que les quedaba como identidad cultural, no quedaba otro remedio que la rebelión. Tras el sofoco de la rebelión se procedió a la dispersión de los moriscos ( 80.000 ) por toda la península para intentar garantizar la paz, pero el tema de los moriscos seguirá latente, y veremos la gran manifestación en 1609, cuando Felipe III decrete la expulsión de los moriscos del reino de Valencia, y en 1614 de Castilla y de los territorios de la monarquía hispánica. Haciendo desaparecer una excelente mano de obra especializada como eran los moriscos, que creaban una gran riqueza, y a la vez, realizando una sangría enorme, dado que eran unos 300.000 moriscos. El reino de Valencia era en un 45% población morisca.

ARTÍCULO REALIZADO POR:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

Anuncios