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     LA ARISTOCRACIA Y SU RELACIÓN CON EL ARTE

Héctor Linares González

Hector.Linares@estudiante.uam.es

LA ARISTOCRACIA Y EL ARTE 

Nuestro trabajo se centra en el estudio y análisis de una faceta muy característica de la Aristocracia y la Nobleza española de la edad Moderna, que es el llamado “mecenazgo”. Fue la Aristocracia la que financió en gran medida las grandes obras de arte que se produjeron en la antigüedad. Tenemos que acordarnos del gran Lorenzo de Medici, y demás familias de la alta alcurnia que quisieron subvencionar  el arte, adquirir obras de arte y crear ese arte.  Nosotros vamos a estudiar ese afán de coleccionismo de la nobleza. Los usos del arte, los clientes y los grandes artistas. Las obras más famosas y su significado. Recorreremos desde el arte pictórico, y más común, hasta el musical, centrándonos en el arte pictórico y en el arte musical. En el Arte musical analizaremos la música del siglo XVIII, sobre todo la llamada “Música de Cámara” y sus principales promotores de la nobleza. Dentro de la pintura y la arquitectura daremos pinceladas de los gran mecenas de los dos ámbitos y las grandes obras que produjeron, analizándolas y comentándolas. Todo dentro de la España Moderna, y haciendo alusión en alguna ocasión a Casas de la nobleza europea.  En definitiva,  el análisis de una aristocracia que fue “mecenas del arte”.

Imagen  Desde la antigüedad la aristocracia y la gran nobleza han sentido la necesidad de poseer arte, ya sea por su gran valor estético, por el “amor al arte”, por razones políticas, religiosas,  de legitimación, de deleite personal, o por el valor monetario que pudiese tener la dicha obra en un futuro. Todo quedaba dentro del legado familiar, de la herencia del apellido y de la Casa. Vemos Casas de la gran nobleza como la de Alba que posee grandes  obras de arte, o como la de Osuna o el Infantado. Todas ellas serán analizadas detenidamente en los apartado de pintura.

La aristocracia estaba ligada a un mundo que solo los grandes de la alta alcurnia estaban acostumbrados a vivir. Era una vida de lujos y excesos, donde no se escatimaba en fiestas, bailes, banquetes y espectáculos. Algo que bien puede definir a la aristocracia de la edad moderna es la “gran teatralidad” que en el barroco tendrá su máximo esplendor. En España quizás de manera más selecta, solo presente en las grandes familias de la nobleza como los Osuna, Alba, Infantado o Medina Sidonia. En Francia, sin embargo, era algo muy frecuente. La nobleza disfrutaba de grandes privilegios sociales, políticos, económicos, religiosos y judiciales, pero también tenían una serie de obligaciones por ser nobles.               Obligaciones que hoy en día nos resultarían graciosas. El espectáculo, la ornamentación y la imagen de la nobleza era uno de los principales trabajos del noble. Era noble y por lo tanto debía actuar como tal, es decir, debía vivir en un palacio, con criados, jardines, carruajes, audiencias con los reyes, fiestas, cenas de gala,  conciertos.. y demás actuaciones que eran propias de su condición de aristócrata. Debían comportarse de esa forma, como elemento obligado a su condición.

ImagenEn general era una vida de lujos  y de excesos como ya dije anteriormente.  Grandes familias aristocráticas españolas, como es el caso de la Casa de Alba, Infantado o Osuna, entre otras, tuvieron la necesidad de demostrar su poder social y económico, así como intelectual, mediante el sistema de mecenazgo. Todas las grandes Casas de la gran nobleza española sintieron esa llamada a colaborar con las artes, ya sea en la escultura, en la música, en la literatura o en la pintura. Quizás fue el arte pictórico el que más se favoreció de la práctica del mecenazgo. La música y la pintura eran  elementos esenciales en la formación de las mujeres de la edad Moderna, de las mujeres de la nobleza, que eran formadas en literatura, música, pintura, poesía y un poco de economía doméstica. Era la formación básica de toda mujer aristócrata. Antes de nada, tenemos que tener clara una serie de cuestiones, la primera es  el mecenazgo, y la segunda  es el por qué de este.

El mecenazgo[1]  era una práctica ejercida por los grandes nobles a través del sistema de patrocinio mediante poder económico. Un privilegio financiero que se le otorgaba a un determinado artista para que pudiese llevar a cabo su obra, siempre a nombre del patrocinador, su señor, el mecenas. Es decir, se le otorgaban al artista los elementos necesarios para poder realizar su labor artística, dándole nombre a su señor. En cuanto al por qué del mecenazgo es algo muy sencillo. Como bien sabemos la apariencia, la imagen, los valores, el linaje, el gran teatro de la nobleza necesitaba una serie de elementos para que el actor pudiese seguir luciéndose en el escenario. Para dar una imagen de nobleza culta, leída, entendida, sensible, amante de las artes y de las humanidades, algunas grandes familias vieron en el mecenazgo un gran móvil para que la sociedad viese en estas  un gran sentido de la cultura, y buena reputación. Este tipo de obras daban una buena imagen de la institución que las financiaba.  Por ello muchas familias recurrían al sistema de mecenazgo. Sin embargo, luego había también nobles que verdaderamente sentían un gran apego a las artes, eran enamorados de la cultura. Estos realizaban la obra de mecenazgo por el llamado “amor al arte”. Otros por una cuestión de deleite personal, otros por motivos religiosos o motivos políticos. Pero siempre tenían un por qué muy claro.  Cuando hablamos del mecenazgo siempre nos viene a la cabeza la imagen de Lorenzo de Medici “El Magnífico”. Fue uno de los grandes precursores del sistema de mecenazgo. Pero como bien sabemos, nos centramos en España, y debemos nombrar a las grandes familias que realizaron los mecenazgos durante la edad moderna. Estas Casas, no podemos citar todas, solo realizaremos una muestra de las Casas de la nobleza más importantes, llevaron a cabo una gran labor del patrocinio artístico. Primeramente nombrar la casa de Alba, una de las más famosas y la que mayor patrimonio artístico posee. La Casa de Osuna es otra que en el siglo XVIII tuvo su máximo esplendor, lástima que hoy en día su patrimonio esté mermado, y soy muy generoso al usar el verbo “mermar”. El Infantado o Medina Sidonia son otras de las grandes Casas  de la aristocracia que realizaron este tipo de prácticas, junto con la casa de Benavente.

ImagenLa aristocracia empezó una enorme labor coleccionista[2] a  partir del siglo XVII. Durante la edad media   siempre se había realizado esta labor, pero con los reinaos de Felipe III y Felipe IV se empezó a realizar de forma más común. Los nobles querían copiar esta acción real para sus hogares y comenzaron a realizar colecciones personales.  Fue con Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares los que animaron enormemente el coleccionismo en España.  Dentro de esta enorme corriente coleccionista tendremos que nombrar a grandes nobles que fueron las cumbres del coleccionismo del siglo XVII, fueron Don Luis de Haro, Almirante de Castilla, el Marqués del Carpio, el Conde de Monterrey,  y el Marqués de Leganés.  Las obras de arte de la aristocracia iban siendo intercambiadas entre nobles, y entre nobles y el rey. Regalos y ofrendas en muchos casos que eran de obligado cumplimiento para que la norma social se hiciese patente. En algunos casos, el noble lloraba la perdida de su obra, que por la norma social y el protocolo, debía ser regalada  a su majestad. Otra cosa que se realizaba a menudo eran los mercados de intercambio y venta de arte. Había ferias de arte donde se realizaban intercambios de obras escultóricas, picts de Villanueva del Fresno, . iy que habor poseerlas. Un ejemplo es Don Alonso de Sotomayor que en su casa del Espinar poseesos,óricas y de artes  decorativas.  Incluso había disputas entre los nobles que querían diversas piezas que otro también quería poseer, un ejemplo son las piezas del canónigo Don José Cuevas[3], que fueron origen de disputa entre el Marqués de Alcañiz y el Duque de Albuquerque.  Así se vio como los palacios de las grandes familias aristocráticas estaban repletos de obras de arte.  Galerías y salones eran construidos en los palacios para que se pudiese admirar la enorme colección del noble, que se llenaba de orgullo por poseerlas. Un ejemplo es Don Alonso de Sotomayor, Marqués de Villanueva del Fresno,  que en su casa del Espinar poseía grandes colecciones de arte, y que había intentado imitar la disposición del Real Alcázar de Madrid.

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Como podemos ver el arte estaba presente tanto en la realeza como en la nobleza, que fue imitando los hábitos de la corte para aparentar estar más ligada a ella. Poco a poco se convirtió en una costumbre y las colecciones privadas de las grandes familias aristócratas fueron aumentando de una forma vertiginosa. De tal manera que en el siglo XVII era la aristocracia quien patrocinada la mayor parte de las obras de arte en España. Con fines estéticos, políticos  y sociales, pero a veces por amor verdadero y sincero por el arte. Tenemos que acordarnos de las lágrimas que vertió el Marqués de Leganés cuando le regaló dos obras a Felipe IV. En algunos casos fue amor por el arte. Gracias a la labor de mecenazgo poseemos hoy en día una de las mejores pinacotecas del mundo, El museo del Prado, grandes fundaciones como la Lázaro Galdiano,  la fundación Cerralbo o  la  fundación Casa de Alba.


[1] MORÁN, JOSÉ MIGUEL, “El Coleccionismo en España”, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985

[2] MORÁN, JOSÉ MIGUEL, “El Coleccionismo en España”, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985

[3] MORÁN, JOSÉ MIGUEL, “El Coleccionismo en España”, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985.

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