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Familia. Sociedad y Cultura Popular en la España Moderna

Por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid. 

La familia de la España del Quijote tenía de 4 a 6 miembros por término medio ( tras haberse reducido su número por la mortalidad del antiguo régimen). La mortalidad infantil iba reduciendo mucho el tamaño de las familias. Eran familias grandes porque los hijos eran vistos como mano de obra para el campo. La familia era el conjunto de personas que vivían en una casa y no solo los familiares. El padre de familia podía asignar los trabajos en el seno de la casa: en función de la edad y las posibilidades un trabajo dentro de la economía doméstica.  En las familias protestantes había como término medio unos 4 miembros.

FAMILIA MURILLO

La Sagrada Familia del Pajarito. Ejemplo fundamental para la familia cristiana española.

La familia era la unidad fundamental de la producción del antiguo régimen. En el marco de la familia se da una acumulación del capital que fue tan importante como el comercio internacional. En el ámbito de la familia se da la proto-industria. La familia significaba parentesco y domesticidad. El “Domus” era la casa como concepto. “Ecología” del griego Oikos también era un concepto de la casa. Los muertos dentro de la casa tenían un papel también fundamental.  Las uñas y el pelo del “pater familias” se guardaba en algunos casos para honrar su recuerdo. Se da sobre todo en el medio rural. e

En el reparto de las tareas de la casa doméstica. El Pater familias era el encargado de la salud espiritual de los inquilinos de la casa. Era el representante de una familia: del apellido. Con ello podía castigar a los subordinados y podía elegir los cónyuges de sus respectivos hijos. Por dos cosas: el autoritarismo del padre y también para mantener el buen nombre de la familia y poder conseguir lo mejor para la unidad familiar. La mujer y su papel era la del ama de la casa y la administración interna de la casa. Ella dirigía la vida doméstica y se encargaba de la educación de los hijos. En caso de fallecimiento el Pater familias tendría que contraer de nuevo sagrado matrimonio. Esos matrimonios en segundas o terceras nupcias eran elemento de burlas por parte de la sociedad.  Lo que vemos es una división sexual del trabajo donde las tareas femeninas son desconsideradas frente a las masculinas. Las femeninas se quedan en el ámbito de la casa y la del hombre tienen una proyección hacía el exterior. Pero hay una excepción: en las zonas portuarias la mujer tiene un gran papel porque el marido pasa mucho tiempo en la mar y se crean sociedades matriarcales.

familia protestante

Pintura que representa una típica familia protestante.

Los hijos eran considerados como mano de obra que daban ganancias suplementarias a la casa. Solo el primogénito obtenía un trato especial porque era quien recibiría la herencia y la casa. Los segundones y segundones tenían dificultad para contraer matrimonio porque no tenían dote. La salida natural era la milicia o la iglesia.  Solían quedar solteros. La herencia se trasmitía mediante testamento escrito firmado ante el escribano – funcionarios de la Corona real-. Los testamentos son escritos muy interesantes – un ejemplo es el testamento de Calderón de la Barca o de Diego Velázquez-.  En los testamentos de los campesinos quizás debatan unas sabanas o una silla. Existía una natalidad ilegítima muy elevada. Esa natalidad ilegítima es recogida por los hospicios y detrás de ello hay los denominados patronos -nobles o eclesiásticos- que por forma “gratuita” ponen dinero para mantener esos hospicios. Los patronos eran los nobles y la Iglesia. Eran las llamadas obras pías. En el siglo XVI cambian los valores de la familia.  Esa obra de transición vemos que los criados engañan a sus dueños y se pierde el respeto por las jerarquías – lo vemos claramente en La Celestina-.

duelos

Representación de un típico duelo por honor en las calles de Madrid.

Hay dos conceptos que son el del honor y el de la honra. eran valores fundamentales en la sociedad española del barroco. El honor era la fama de la familia hacia el exterior – recaía en el hombre- y la honra era el elemento de prestigio de la familia de cara al interior  y recaía en la mujer.  El Concilio de Trento sacralizó el matrimonio como el sacramento que aseguraba la reproducción del sistema y era la célula fundamental  de la sociedad cristiana.  El honor en el hombre se relacionada con la negativa a trabajar en oficios viles y mecánicos. El modo de vida noble aspiraba a la holganza – la aspiración del hidalgo- tampoco ejercía oficios mecánicos porque manchaba la limpieza de sangre de los viejos castellanos.  Hay una excepción y es la nobleza sevillana pues le da igual ser noble y ser armados de barco o trabajar con sus manos en cualquier trabajo.  Esta defensa del honor generó una sociedad violenta. A los extranjeros les sorprendía que en España todo el mundo iba armado por la calle y cada dos por tres se daban duelos en la calle en defensa del honor. En el siglo de oro se oída el refrán: “En Madrid se mata de noche y de día en nombre de Dios y en el de la Virgen María“.

tapada

Pintura que representa a una “tapada” madrileña.

La forma de llevar los bigotes y los ropajes  irán evolucionando según la moda de la Corte. Esto diferenciaba a los hombres más hombres que los afeminados o llamados hombres “lindos”. Se dio también la moda de llevar gafas que eran denominadas “Quevedos”.  Se llegó al extremo de llevar gafas colgadas de la faltriquera para demostrar sapiencia. “He notado que se llevan gafas por honor” dice un viajero de la época. En cuanto a la mujer su estética se deriva del Cantar de los cantares.   Es el principio petrarquista ” un bello manto una veldaz adorno“.  Una crítica que se le hace a las mujeres nobles es su enorme gasto en vestuario o en maquillaje. Tenían brocados con hilo de oro y plata. Importaban paños de Flanes y esa pañería fina se compraba de nuevo por las mujeres en España. El mejor ejemplo son las leyes anti-lujo que quiso poner en marcha el Conde-Duque de Olivares. Los hombres gastaban en carruajes y las mujeres en vestidos.   En cuanto a los aceites y el maquillaje se empleaba la pasa para tener un rostro blanquecino y sobre ello se pintaban  coloretes rojos llamados solimán.  Se comía barro para estar también limpia por dentro. En el siglo XVII se dio la figura del tapado. Eran mujeres que se cubren el rostro como acicate erótico. Era un velo fino de manera que desde dentro ellas podían ver con quien hablaban pero ellos no.  Eso daba pie a muchos equívocos y por ello se incorporó rápido a las comedias de capa y espada.

Las edades en el siglo XVII venían de una descripción de San Isidoro de Sevilla: La primera edad es la infancia ( desde el nacimiento hasta los 7 años). La segunda edad es la pueritia ( donde el niño dura hasta los 14 años. Es la edad de la discreción y es cuando tenían la confirmación). La tercera edad es la adolescencia ( termina a los 21 años). La cuarta edad y luego seguida la juventud ( que dura hasta los 45 años).  Sigue después la senectud o seriedad. Tras ella sigue la vejez ( que dura según unos hasta los 70 años y según otros hasta la muerte).

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

DOMÍNGUEZ ORTIZ. A. Las Clases privilegiadas en el antiguo régimen. Akal ediciones. Madrid. 2004.

MARTÍNEZ RUIZ. E. Iglesia y Sociedad en el Antiguo régimen en Asociación española de Historia Moderna. VOL I. N 23-25. Universidad de las Palmas de Gran Canaria. 1995.

Se recomienda utilizar las obras del Dr. Pedro García Martín – Catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid-

ARTÍCULO REALIZADO POR:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

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