De las tiranías a la democracia en la Antigua Atenas. Solón y Clístenes.

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               De las Tiranías a la Democracia en Grecia

        por

     Ana de la Asunción Criado

       Universidad Autónoma de Madrid. 

         

DE LAS TIRANÍAS A LA DEMOCRACIA EN LA ANTIGUA GRECIA. 

            En el siguiente artículo se pretende realizar un breve recorrido por la Antigua Atenas, en concreto por la época arcaica, momento en el cual se empiezan a tejer las primeras bases sobre las que fundamentar la democracia característica de la época clásica. Todo ello será ejemplificado mediante dos de los personajes claves en este entramado de nuevas reformas y pasos de la sociedad ateniense, que serán Solón y Clístenes. Quienes llevaron a cabo toda una política administrativa, social y militar que permitió la reestructuración del sistema ateniense y la renovación del mismo, evitando los lazos de parentesco típicos de épocas anteriores. Todo ello llegará a su esplendor con Pericles. Personaje que no será analizado en las líneas venideras por pertenecer a la época clásica, ya que el artículo se centrará únicamente en el mundo arcaico.

CLISTENES DE ATENASLa época de las tiranías, características en todo el mundo griego, tenían como objetivo derribar los lazos de parentesco típicos de épocas anteriores y eliminar del poder a los aristoi dando paso a las demandas populares, para ello, un aristoi se revelaba en contra de su propia clase, tomaba el control del poder y realizaba las reformas convenientes para terminar con esta situación. Por lo general, el tirano solía gozar de simpatía popular. La tiranía va a surgir como consecuencia de la evolución social y se caracteriza por ser un régimen temporal y provisional. Evidentemente, todo este proceso de tiranías está estrechamente relacionado con el proceso de formación de la polis y el desarrollo económico y demográfico del momento; también vinculado a los procesos de colonización. En el caso concreto de Atenas, hay que señalar que llevaban en el poder desde el siglo VII una familia aristocrática, los Eupátridas. El primer intento de tiranía, que antecede a los dos personajes protagonistas de los textos para analizar, será en el 632 a.C. con Cilón, pero será un intento fallido.

En estos momentos se palpa una crisis agraria donde estallan los conflictos entre el mundo aristocrático y las clases más desfavorecidas. En su mayor parte era una sociedad agrícola por lo que la mentalidad de los atenienses estaba muy influenciada por las tradiciones del mundo rural, no había entrado en los aspectos aperturistas de otros lugares. Atenas no tenía moneda todavía y los pagos se efectuaban por compensaciones en especie, trueque… En esta sociedad el mejor preparado era el que tenía mayor cantidad de tierra porque tenía más posibilidades de sobrevivir. Los pequeños propietarios, por el contrario, estaban expuesto a que cualquier actividad negativa los dejara sin cosecha, por lo que tenían que pedir ayuda y se introducían en el proceso de endeudamiento, en garantía de su deuda estarían sus tierras y hasta su persona, dando lugar a una acción de servidumbre hasta el punto de que algunos eran vendidos como esclavos al exterior. Aunque no se conoce la magnitud de dicho proceso el final sería el sometimiento a la esclavitud. Todo ello unido a las demandas de la clase media que participaba en el ejército pero que no tenía palabra en cuestiones políticas, dará lugar a una situación de stasis o conflicto que será lo que traten de solucionar estos tiranos.

SOLON DE ATENASEn el caso de concreto de Solón, nos enfrentamos ante un aristócrata que goza de apoyo social, en gran medida por sus triunfos militares en las luchas de Atenas contra Megara. Además de esto es político (ex-arconte) y poeta, merece destacar para analizar este periodo uno de los poemas del propio Solon, Elegías, fr. 4 West, 30-39. A Solón se le elige durante un periodo de tiempo muy concreto en la ciudad de Atenas con unos poderes muy especiales a medio camino entre tirano y arconte. Entre sus propios escritos, veremos como él mismo rechazó la tiranía por lo que resulta un caso bastante peculiar. Pero a parte de todos estos datos lo que verdaderamente nos interesan son sus reformas y sus ideas de gobierno explicadas detalladamente en el poema señalado con anterioridad.

En primer lugar, se puede apreciar cierta apología personal en cierto puntos del documento. Pero lo que verdaderamente interesante de todo esto es la visión que él tiene del gobierno de Atenas y las reformas que cree necesarias para el buen funcionamiento. En primer lugar, señalar la crítica contra los aristoi, calificándolos como perros “me revolví como un lobo acosado por los perros”, pero además en escribe “si otro, en mi lugar, tiene la vara, un tipo malévolo y codicioso de bienes no hubiera contenido al pueblo”; esto puede ser interpretado de dos formas. Por un lado, que está realizando una crítica al gobierno de los aristoi, o bien, que se está refiriendo al gobierno de los tiranos. Esta última opción parece ser más extraña puesto que algunos autores lo consideran al propio Solón como un tirano. En cualquier caso, la crítica a los aristoi es evidente.

Das Zeitalter des Perikles / Foltz  El otro punto fundamental para tener en cuenta en los temas descritos por Solón en el texto son todas las medidas que este tomó durante su gobierno en Atenas. Entre ellas destaca: “reconduje Atenas”, “y a otros exiliados”, “infame esclavitud”. Esta descripción bastante escueta de sus reformas nos conduce a mencionar dos reformas esenciales que este llevó a cabo. En primer lugar, las reformas socioeconómicas (seisachteia); mediante la cual cancela las deudas e hipotecas de la tierra; aumenta el desarrollo de exportaciones de cereal; promociona el cultivo del olivo, de la artesanía; ningún campesino podía ser esclavizado…entre otras muchas cosas, todas ellas con una única intención solucionar la crisis social y la servidumbre. En segundo lugar, mencionar las reformas políticas de base timocrática. Divide a la sociedad en cuatro clases sociales (pentakosiomedimnoi, hippeis, zeugitas y thetes) proporcionales al nivel de renta (medido en grano). En función de estas clases la población tiene acceso a una determinada participación política y en el ejército.

Evidentemente, esto fue un importante avance con respecto a la época anterior que todo funcionaba gracias a los vínculos de parentesco, a los lazos de sangre. Sin embargo, no todos los grupos sociales estuvieron de acuerdo con estas medidas; pues algunos las consideraron insuficientes y otros como sus compañeros de clase, por el contrario, las determinaron de excesivas por tomar medidas como la abolición de las deudas. Los grandes beneficiados de estas será la clase media capaces de costearse su armamento pero que anteriormente no podían participar en la política. Su escrito refleja estas dificultades y que finalmente tuvo que retirarse por el descontento que le mostró su pueblo, como bien señala en las primeras líneas del documento.

Por último, un concepto importantísimo que Solón menciona en varias ocasiones es el del buen gobierno, además señala que todas las reformas las hizo “con autoridad, combinando la fuerza y la justicia, lo realicé y llevé a cabo lo que prometí”. Estas ideas se denominan con el concepto de eunomía, son sociedades con una ley para todos, mostrando un equilibrio necesario. Solón se marcha dejado todo en orden, con un buen gobierno. Pero como ya se ha señalado, todas estas reformas resultaron ser insuficientes. Por ello, tras Solón tiene lugar una nueva tiranía, la tiranía de Pisístrato (564-510 a.C.) y tras la caída de la misma el intento oligárquico de Iságoras, pero tras ser expulsado de la ciudad se produce la llegada de Clístenes.

Clístenes contaba con un gran apoyo popular, la sociedad ateniense no quería ni un régimen tiránico ni la vuelta de los aristocráticos, si no que gobernasen las instituciones de la polis. Esto significa que la ciudad de Atenas había alcanzado la suficiente madurez como para poder tomar este tipo de decisiones sin necesidad de regímenes más autoritarios; la participación de los ciudadanos comenzaba a tomar un papel protagonista.

           LEY GRIEGA La Constitución de los Atenienses es una obra de trabajo dirigida por Aristóteles, formada por 158 constituciones con el fin de reflejar enciclopédicamente la cultura legislativa de su tiempo. Trata de una realidad legislativa de la gran ciudad estado en unos contextos determinados, de innovaciones político-administrativas y del pensamiento heleno sobre la configuración político social de Atenas. Para ello, Aristóteles, emplea un método descriptivo, los dos temas principales son: la historia política de Atenas y la descripción del sistema y organización del sistema ateniense. En el fragmento 21, en concreto, se describen cuidadosamente las reformas realizadas por Clístenes.

En primer lugar, se encarga de llevar a cabo una redistribución de la población pasando de cuatro tribus a diez, además esta redistribución conlleva una nueva división en 30 partes en función de los demos. Así, diferencia tres zonas: zona del asty (Atenas y el puerto de Atenas), la zona de la paralía (costa) y la zona de mesogeia (los del interior). Cada tribu tiene un tercio de demos de cada zona, los demos de cada zona se combinan en las denominadas trittyes. Todo ello da lugar a la disolución de los lazos de parentesco anteriores, se elimina el predominio de ciertos linares y se da una nueva mezcla de población. El demos, entendido como lugar de residencia, cobra mayor importancia con una serie de instituciones a cargo del demarca. Crea un nuevo consejo, denominado Consejo de 500 que pasa a tener 500 miembros (50 por cada tribu), se encarga de elaborar los proyectos de ley y se somete a la asamblea. Se cambia todos los años y se accede por sorteo. Estas son las reformas que se extraen del documento comentado, pero además de todo esto, realiza algunos cambios en algunas instituciones como puede ser el areópago al que dota de tres funciones fundamentales (dokimasia, euthyna y eisanguelia). Todas estas reformas que se acaban de mencionar corresponden al plano político-administrativo, pero también hubo nuevas medidas en el plano militar o una de las más características conocidas como el ostracismo como medida antitiránica.

En el fragmento 21 es evidente lo que pretende remarcar con insistencia Aristóteles; de todas las reformas que efectuó Clístenes destaca la reforma que terminó con los lazos de parentesco, fratrias y genos característicos de épocas anteriores. De este modo, se creaba una sociedad mucho más igualitaria y justa que unida a las reformas realizadas por Solón daban lugar a una mayor participación ciudadana. Todo ello concluiría posteriormente en época clásica con la llegada de la democracia o con la democracia radical de la época de Pericles (siglo V a.C.). Sin embargo, no se pueden obviar estos importantes avances de la época oscura que sentarán las bases para la futura democracia.

Si ponemos en relación los dos textos mencionados estableceremos una continuidad evidente, es decir, una evolución de la historia ateniense en la que el pueblo conforme pasa el tiempo aumenta la demanda de participación, tomando conciencia de ello Solón comienza a sentar las primeras bases; que serán complementadas por Clístenes con sus nuevas medidas y que serán los primeros pasos para llegar a la democracia en época clásica donde se verán completamente conseguidas estas demandas de la población. Como hemos visto Solón se retiró porque el pueblo consideró que sus medidas eran insuficientes, por eso, tiempo después Clístenes las amplía. Pero no nos debe conducir a error este interés en el cambio no se producía por parte de toda la población, puesto que los aristoi que veían quebrado su poder e intereses no estaban conformes con todo ello. Aún así, a pesar de que Solón no concluyera satisfactoriamente todos los proyectos de los ciudadanos si se pueden establecer unos objetivos comunes para los dos gobernadores. Ambos tenían un objetivo común esencial, mirar por los intereses de los ciudadanos y por el bien común, ejerciendo un buen gobierno designado con el nombre de eunomía. Para ello pretendían derribar el poder de los aristoi, resolver la situación de stasis, que la población participara en mayor medida en cuestiones políticas y evitar la tiranía como forma de resolver todo esto. Es probable que la oposición al régimen tiránico se perciba de un modo más claro en el caso de Clístenes que en el de Solón, pero como ya se ha señalado en algunos de sus escritos Solón también se muestra contrario a dicho régimen.

En resumen, lo que a mi entender conviene resaltar, en cuatro líneas después de todo lo analizado, es que la historia de Atenas es el reflejo perfecto de una historia en continua evolución, en la que se establecen las demandas sociales de forma paulatina. Hasta tal punto de sentar las bases, ya en época arcaica, de lo que será la democracia ateniense del siglo V, llegando a su punto álgido con Pericles y lo que hoy conocemos como “democracia radical”.

Fuentes bibliográficas:

  • Aristóteles, “La reforma de Clístenes en Atenas”, Constitución de los atenienses,
  • Hall, J.M., A History of the Archai Greek World ca. 1200-479 BCE, Oxford, 2006.
  • Osborne, R., La formación de Grecia 1200-479 a.C., Madrid, 1998.
  • Raaflaub, K.A., & Van Wees, H.A., A companion to Archaic Greece, Blackwell, 2009.
  • Solon, Elegías, fr.4 West, 30-39, trad. Carlos García Gual, Alianza.

ARTICULO REALIZADO POR 

ANA_COLEGIO[1]

ANA DE LA ASUNCIÓN CRIADO.

Vice-Directora de la Página.

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SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE LAS INDEPENDENCIAS IBEROAMERICANAS Y LA INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

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SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE LAS INDEPENDENCIAS IBEROAMERICANAS Y LA INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Por

HÉCTOR LINARES GONZÁLEZ

Universidad Autónoma de Madrid

SIMON BOLIVAS

El líder revolucionario latinoamericano Simón Bolivar.

El proceso de independencia de los estados de América del sur tiene una serie de rasgos comunes con la independencia de los Estados Unidos, pero también unas características especiales que las diferencian con la independencia norteamericana. Muchos autores han analizado las independencias hispanoamericanas llegando a la conclusión de que hay unas características que se comparten con la primera independencia americana. Una de las grandes semejanzas es la formación de las élites independentistas en la metrópoli, y los personajes que llevaron a cabo las distintas revoluciones nacionales. Los colonos estadounidenses que propusieron la independencia y la llevaron a cabo eran los llamados “colonos a la inglesa”, es decir, la élite burguesa que había estudiado en universidades inglesas durante el siglo XVIII. Habían adquirido la formación superior en la madre patria, y había bebido de la filosofía de la época. La filosofía de la ilustración había calado hondo en estos colonos burgueses, tanto, que cuando llegaron a las colonias pusieron en marcha este programa reivindicativo contra la metrópoli para ganar derechos en las colonias. En Iberoamérica se dio un proceso exactamente igual. Las élites revolucionarias habían viajo a España para formarse en las universidades. Personajes como Bolivar, o San Martín habían pasado estancias de estudios y formación en Madrid. Eran los colonos formados en la educación y cultura española los que vieron en la independencia la mejor de las salidas.

Los que realizan la independencia son una burguesía muy ligada a Inglaterra y a España. Son grupos sociales muy individuales. Son grupos muy apegados a la religión, en el caso de América del norte son partidarios de mantener el calvinismo en el trabajo. La que realiza la revolución en EEUU es la burguesía colonial a la inglesa. Son personas que han estudiado en Europa, que han leído a autores como Locke. Tienen ideas liberales y pre-democráticas. Apoyan la obra de A. Smith[1], y de D. Ricardo. Lo que verdaderamente quieren es que su expansión comercial y económica siga produciéndose, pero la metrópoli se lo niega, y por ello se produce la revolución. Tanto Inglaterra como España tienen esquemas de metrópoli clásica. Son las colonias las que producen materias primas que deben ir a las metrópolis, vendidas a bajo precio por el monopolio comercial que ejercen ,y allí son convertidas en productos manufacturados. Los colonos ingleses querían poder tener manufacturas en las colonias, pero Inglaterra, como España, se negarán a tal petición que rompe los esquemas tradicionales de la economía colonial. Al leer y conocer la obra de A. Smith comienzan a creer en la libertad comercial de cada individuo, y que la suma de las riquezas individuales creará la riqueza colectiva. La libertad es algo que necesitan, pero que Inglaterra y España no les proporciona. Se empiezan a dar las ideas de auto-gobierno en América. Además Inglaterra no permitía a los colonos ingleses realizar la conquista del oeste, algo que ansiaban. Todos estos factores, más la gran subida de aranceles e impuestos por parte de Inglaterra, como la ley del té o la del timbre, crearán un caldo de cultivo proclive a la independencia. En cuanto a lo político, Inglaterra se negará a dejar participar en la vida política a los colonos, que debían tributar igual que cualquier inglés, pero sin ser oídos en el parlamento de Londres. En el caso de América latina el problema era parecido, en cuanto a las manufacturas y el monopolio del comercio era una situación igual que la norteamericana, pero en la representación política no. Es cierto que hasta el gobierno de Carlos IV América no tenía casi voz en Madrid, pero con la Constitución de 1812 se dejó participar a los colonos de América latina en las Cortes españolas. Lo cual diferencia el proceso en Estados Unidos y en América latina. .   Se dijo, en el Congreso de Provincias Unidas de Sud América, en 1816, que entre los motivos eraba “la degradación de sus naturales”[2] en el sistema monárquico español. No se refería a los naturales “antiguos propietarios del país” como Yanes y Mendoza dijeran, sino a los euroamericanos, los únicos que se veían habilitados para formar gobierno en América. Otra diferencia es que América latina justificó su independencia, entre otras factores, a una crisis de la monarquía hispánica, algo que en EEUU no se puede decir, dado que la monarquía inglesa no estaba en crisis de ningún tipo. España estaba en una crisis política muy importante debido a los vaivenes que se producían en la Corona, y que con la invasión francesa aumentaron. Cuando Hidalgo[3], líder revolucionario en Nueva España, fue interrogado por los motivos que tuvo para afirmar que el gobierno español era tiránico, y que ponía en peligro la religión de los americanos, confesó no tener un “raciona fundamento” para ello, pero si un convencimiento moral de la ventaja de la independencia para preservar el reino de caer en manos extrañas, especialmente de la impía Francia.

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Representación de una típica familia criolla en Hispanoamérica. Siglo XVIII.

La construcción del nuevo estado de América del norte se construyó desde el pasado, no interesaba borrar los años del gobierno colonial inglés en los Estados Unidos, sino construir un estado nuevo sin olvidar ese proceso que les había marcado. No olvidar su historia. Alexis de Tocqueville lo deja ver en su obra cuando dice “Norteamérica es el único país donde se puede asistir al desenvolvimiento natural y tranquilo de una sociedad, en que es posible precisar la influencia ejercida por el pinto de partida sobre el porvenir de los estados[4]. Los colonos estadounidenses jamás renegaron de la historia que les precedió, ni de la propia metrópoli, solo querían la independencia y ganar derechos, pero no se produjo odio hacia Inglaterra. Por parte de Inglaterra tampoco se dio es sentimiento. De los labios de Jorge III se pudo escuchar que Inglaterra sería la última potencia en reconocer la independencia de los Estados Unidos, pero una vez que se produzca, Inglaterra sería la primera aliada de ese nuevo estado. Sin embargo, en el caso iberoamericano, si se dio un sentimiento de amplio rechazo a todo lo que tuviera algo que ver con lo español. Se quiso olvidar la etapa colonial, vista como una época ominosa de la historia de Iberoamérica. Según Pérez Herrero[5], América latina veía a España como un tirano opresor de la voluntad americana, y por ello tenía la obligación de demostrar que América latina se había desvinculado de sus anclajes tradicionales hispánicos que lastraban su desarrollo. Fue así como las batallas de principios del XIX fueron concebidas como guerras de depuración que sepultaban para siempre las hipotecas del pasado y abrían las puertas del futuro. Iberoamérica renegó de su historia colonial al crear sus nuevos estados nacionales, A. Tocqueville lo refleja en su obra cuando afirma “A medida que envejecen las naciones americanas, es cuando de verdad se atreven a contemplar su cuna. El tiempo la había envuelto en una nube, y la ignorancia y el orgullo la rodearon de fábulas, tras las cuales se ocultaba la verdad”[6]. Además es tajante y piensa que es un error olvidar la historia colonial de las naciones, y lo muestra así en su libro “Los pueblos se resienten siempre de su origen, las circunstancias que acompañaron a su nacimiento y que sirvieron a su desarrollo influyen sobre todo el resto de su vida[7].  Según Pérez Herrero, la historiografía nacionalista interpretó durante décadas que la nación americana se forjó con el convencimiento pleno de toda la ciudadanía americana, que optó de forma unánime por la independencia a comienzos del siglo XIX. Todo ello para superar las estructuras opresivas estamentales de Antiguo Régimen que España imponía a Iberoamérica. Pero las últimas investigaciones ha concluido que es cierto que participó toda la ciudadanía en el proceso de independencia, de distinta forma claro, pero también han demostrado que no todos los grupos sociales Iberoamericanos sufrían el “yugo” de la madre patria. No puede interpretarse que grandes conjuntos de la sociedad fueran victimas del sistema imperialista español, y que se levantaran al sentir que había despertado el nacionalismo americano dormido, pero latente desde el pasado. Los investigadores encuentran fallos en el discurso, pues las élites, que fueron las protagonistas de la independencia, no es que fueran victimas de la tiranía española. La investigadora Inés Quintero[8] ha subrayado que este proceso de independencia se hizo pensando solamente en el porvenir de las élites políticas y comerciales de Iberoamérica, que fueron las que realmente se beneficiaron de la independencia, dado que el resto de la población no es que mejoraran significativamente.

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A. de Tocqueville. Autor de la célebre obra “La democracia en América”.

En cuanto a la filosofía que caracterizó la formación de los nuevos estados hay grandes diferencias. Estados Unidos bebió de la filosofía de la ilustración y de la filosofía y teoría clásica. Estados Unidos concibió un estado clásico, una democracia teniendo como modelo la democracia griega de Atenas. El sistema estaba basado en esa idea idílica de la democracia ateniense. En un primer momento se pensó en crear una monarquía, pero se abandonó la idea. Eso es algo en lo que se diferencia de Iberoamérica, que radicalmente se negó desde un primer momento al sistema monárquico, pues simbolizaba la tiranía de la metrópoli. La creación de las repúblicas eran también un método de separación entre España y las nuevas naciones de América latina. Este tipo de ideas clasicistas se vieron plasmadas no solo en la teoría política estadounidense, sino también en la arquitectura de la época. Se puede ver como los capitolios del momento están construidos en estilo clásico, recordando la antigüedad griega clásica. Un libro perfecto para analizar esta primera etapa de los Estados Unidos es “la democracia en América” de A. Tocqueville. En esa obra, Tocqueville afirma que el cristianismo fue fundamental para la creación del republicanismo representativo en América, aunque creando un estado laico, se apoyaron en valores cristianos a la hora de crear esos nuevos estados. También analiza el “fracaso” del republicanismo en los demás países de América. En Iberoamérica algo que llevaron los españoles y que en ningún momento se repudió fue la religión cristiana, que sigue siendo un pilar fundamental en la sociedad de América latina. Incluso en los partidos de izquierda más radical se respeta la religión cristiana, algo que ocurre también en Estados Unidos. En los países Iberoamericanos la filosofía que se siguió para encontrar el camino de la independencia fue sobre todo la filosofía de la ilustración que propugnaban el constitucionalismo, la división de poderes, la soberanía nacional, y la igualdad ante la ley. Un elemento que no tendrá EEUU en su independencia es tener un ejemplo a seguir que las naciones iberoamericanas si tendrán. La independencia de los Estados Unidos será un hito que marcará un antes y un después y que animará a las regiones iberoamericanas en su proceso de autogénesis nacional. Recientemente se ha producido un revisionismo de los argumentos e ideas que tradicionalmente se han dado para la independencia de los países iberoamericanos, y se han llegado a nuevas conclusiones. Los argumentos que utilizaron para poder desvincularse de España han sido analizados recientemente por investigadores como Manuel Giménez Fernández o Carlos Stoetzer, y ambos demostraron que muchas de las ideas manejadas por los pensadores americanos para explicar y legitimar la independencia de América Latina no procedían de Francia, ni de Inglaterra, o Estados Unidos, sino de los pensadores neo-escolásticos españoles del siglo XVI, y de autores como Feijoo, Cavanilles, Jovellanos, o Cabarrús. Nettie Lee Benson[9] demostró en su obra las relaciones existentes entre las ideas políticas del primer federalismo mexicano y las Cortes de Cádiz, poniendo de manifiesto la existencia de un pensamiento hispánico que conectaba ambas orillas del Atlántico. Hace poco investigadores como Jaime E. Rodríguez[10] y Mónica Quijada, han analizado la gran importancia del pensamiento escolástico de pensadores como Francisco de Vitoria, Diego de Covarrubias, Domingo de Soto, Luis de Molina, Juan de Mariana, Francisco Suárez y Fernando Vázquez de Menchaca, para la construcción de las ideas que se manejaron en el ámbito atlántico en el momento de las independencias. Personalidades como Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, Lucas Alamán, José Victorino Lastarria, han puntualizado que al temer el desorden generado por los esquemas de la revolución francesa, las élites latinoamericanas optaron por el gradualismo y la relectura de autores clásicos de la tradición hispánica, sin dejar de ser por ello defensores confesos de la independencia de América Latina.

Algo que comparten ambos procesos de independencia es la marginación de la población indígena. Estas masas indígenas fueron negadas de capacidad alguna de participación en la revolución independentista, pues se las veía como un elemento de atraso de la sociedad. Fueron negadas y marginadas hasta mediados del siglo XIX cuando se empezó a realizar un revisionismo y se produjo entonces el auge de la raza indígena como búsqueda de la legitimación histórica del proceso nacional, además de constituir la construcción de un ideal cultural basado en estas sociedades pre-hispanas. En los Estados Unidos ese punto de revalorización de lo indígena no se producirá nunca, será permanente esa marginación total de lo indígena. Hoy en día los pocos indios americanos que aún quedan en los Estados Unidos viven en reservas protegidas cuya gran actividad económica es el turismo. En este sentido si se puede realizar un paralelismo con algunos países de Iberoamérica, pero no como proceso generalizado. Países como Argentina o Chile si realizaron una política de marginación del indígena durante gran parte del siglo XIX, nunca dejaron de ver al primitivo habitante de América como un atraso para la sociedad que querían crear. En Chile y Argentina incluso se dieron masacres de indios, y hoy los pocos que quedan están en la misma situación que los indios americanos, en reservas que viven del turismo, como pueden ser los indios mapuche en Chile. El proceso de marginación en Iberoamérica se explica muy bien en el libro de José María Portillo Valdés[11] Crisis atlántica: Autonomía e independencia en la crisis de la monarquía hispánica. En este libro se afirma que en Iberoamérica se dieron dos naciones enfrentadas. Los pueblos indígenas eran vistos como pueblos incultos y no civilizados, que no entraban en absoluto en la cuenta e naciones con capacidad política propia. Se produce entonces una gran división social y cultural: la Iberoamérica criolla, y la indígena. Usemos las palabras de Camilo Henríquez “Fijando los ojos sobre los habitantes de nuestras Américas, los vemos divididos en dos clases de hombres, diferentes en carácter, en temperamento, en vicios, en virtudes, y en costumbres”. Es la línea que divide a los “españoles, criollos, o americanos” de los “indígenas antiguos habitantes de América”. Estos indígenas, según las élites a la española, seguían en la incultura y barbarie y tal cosa les inhabilitaba en la lógica del único derecho de las naciones que Camilo Henríquez conocía para constituir una nación. Los único que tenían la capacidad de crear y dirigir un nuevo estado eran aquellos de orígenes europeos, era la américa criolla. En Estados Unidos ese proceso de marginación, como hemos dicho, siguió hasta hoy en día, y jamás han actuado en la vida política. En los países Iberoamericanos si han participado de forma activa, sobre todo en el siglo XX, una vez aceptados los derechos de los indígenas como patrimonio de la cultura de Iberoamérica y de los orígenes americanos de las actuales naciones.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

  • TOCQUEVILLE, A. La Democracia en América, Trotta ediciones, Madrid, 2010.
  • PORTILLO VALDÉS, J.M. Crisis atlántica: Autonomía e independencia en la crisis de la monarquía hispánica, Marcial Pons Historia, Madrid, 2006
  •  PAREDES, J. Historia Universal Contemporánea, Ariel Historia, Barcelona, 2010.

ARTÍCULOS DE REVISTA:

  • PÉREZ HERRERO, P. “Las Independencias americanas: reflexiones historiográficas con motivo del bicentenario” en Cuadernos de historia contemporánea, (2010). Vol. 32, Pp. 51-72.

REFERENCIAS:

[1] PAREDES, J. Historia Universal Contemporánea, Ariel Historia, Barcelona, 2010.

[2] PORTILLO VALDÉS, J.M. Crisis atlántica: Autonomía e independencia en la crisis de la monarquía hispánica, Marcial Pons Historia, Madrid, 2006.

[3] PORTILLO VALDÉS, J.M. Crisis atlántica: Autonomía e independencia en la crisis de la monarquía hispánica, Marcial Pons Historia, Madrid, 2006

[4] TOCQUEVILLE, A. La Democracia en América, Trotta ediciones, Madrid, 2010.

[5] PÉREZ HERRERO, P. “Las Independencias americanas: reflexiones historiográficas con motivo del bicentenario” en Cuadernos de historia contemporánea, (2010). Vol. 32, Pp. 51-72.

[6] TOCQUEVILLE, A. La Democracia en América, Trotta ediciones, Madrid, 2010.

[7] TOCQUEVILLE, A. La Democracia en América, Trotta ediciones, Madrid, 2010.

[8] PÉREZ HERRERO, P. “Las Independencias americanas: reflexiones historiográficas con motivo del bicentenario” en Cuadernos de historia contemporánea, (2010). Vol. 32, Pp. 51-72

[9] PÉREZ HERRERO, P. “Las Independencias americanas: reflexiones historiográficas con motivo del bicentenario” en Cuadernos de historia contemporánea, (2010). Vol. 32, Pp. 51-72.

[10] PÉREZ HERRERO, P. “Las Independencias americanas: reflexiones historiográficas con motivo del bicentenario” en Cuadernos de historia contemporánea, (2010). Vol. 32, Pp. 51-72.

[11] PORTILLO VALDÉS, J.M. Crisis atlántica: Autonomía e independencia en la crisis de la monarquía hispánica, Marcial Pons Historia, Madrid, 2006

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Héctor Linares. Director del Blog.

JANSENISMO Y REGALISMO: Una síntesis de la obra del Dr. Lazcano

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 JANSENISMO Y REGALISMO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII

Por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

 

Tesis y objeto de estudio

En la obra del doctor Lazcano se analiza la figura del intelectual Manuel Fraile Miguélez, gran estudioso de la obra Jansenista en nuestro país. Hace un estudio sobre el regalismo y el jansenismo. Parte del estudio de la persona del autor, su obra, y tras ello comienza analizando el origen y la problemática del jansenismo. Trata la cuestión jansenista desde su formación con Jasenio, como también su desarrollo con autores como Quesnel y el fomento de la doctrina en el monasterio de Por-Royal. El autor trata el fenómeno jansenista en España: implantación y problemática a través de la figura del cardenal Noris, para pasar a problema del regalismo y el jansenismo. Muestra la oposición feroz al jansenismo por parte de la Inquisición y la orden de Jesús, a raíz de ello muestra también la expulsión de los jesuitas por Carlos III, y su abolición en 1773. La obra de Miguélez se considera la principal fuente para el estudio de la relación entre el jansenismo y regalismo español.

COMENTARIO DE LA OBRA

CARLOS III

Carlos III de España. El Rey ilustrado de cacería.

El autor comienza hablando de la biografía del autor, Don Manuel Fraile de Miguélez, un gran estudioso de la obra Jansenista en nuestro país. Comienza hablando de sus datos personales, el donde nació y donde estudió, como el Colegio de los Filipinos de Valladolid. A los 16 años entra a formar parte de la orden de los Agustinos. En 1885 comienza a estudiar teología en el Monasterio de Santa María de la Vid, en Burgos. Fraile Miguélez ingresó en la Orden Agustiniana, y tras finalizar los estudios eclesiásticos, trabajó en la revista de la Ciudad de Dios en el Real Monasterio del Escorial y a su vez, fue censor eclesiástico y colaborador del periódico católico, El Universo. Pero su obra más famosa sin lugar a dudas es el Jansenismo y Regalismo en España (1895). Es uno de los grandes exponentes del pensamiento jansenista en nuestro país. Los orígenes del Jansenismo son el siguiente punto que trata el autor en la lectura. El Jansenismo presenta al menos dos significados, uno teológico y otro histórico. En sí el Jansenismo surgió como una cuestión teológica totalmente, cuando la Iglesia afrontaba la relación entre el hombre y Dios. Ante esa relación surgen cuestiones a las que hay que responder. Las preguntas son muchas, pero algunas de ellas son: ¿Cómo conciliar la transcendencia absoluta de Dios y la gratuidad libre de la gracia?. ¿Qué parte tiene la gracia y qué parte tiene el hombre en la obra de la justificación?. Cuando se abordan algunas de estas cuestiones tenemos que pasar a revisar los antecedentes históricos del propio Jansenismo. Estos los encontramos en el humanismo renacentista, en la teología de Martín Lutero, y en el pensamiento de predestinación de Juan Calvino. Otro de los orígenes del Jansenismo se encuentran en los Concilios de Trento. La sesión VI no resolvió el problema solo se dijo que existía el libre albedrío que la gracia era necesaria para la salvación humana. Por ello los teólogos se siguieren cuestionando la relación de la liberta y la gracia. Otro impulsos desencadenantes del jansenismo los encontramos en la publicación de las obras de San Agustín, en la obra de Erasmo de Rotterdam, y en las del teólogo Miguel Bayo, el cual afirma que el honre no tiene fuerza para obrar el bien. La polémica jansenista se manifiesta en una realidad histórica muy adversa. La cuestiones era la concepción de la liberad humana con la omnipotencia divina y la de un dios todopoderoso.  La escuela de los jesuitas –molinismo- tomará el camino de la defensa de la libertad del hombre y de su voluntad humana. El Jansenismo afirma la debilidad y la miseria del hombre sin un Dios, en el plano moral como en el religioso. Desde 1641 se una el término Jansenismo para referirse a los defensores del pensamiento del obispo Ypres Cornelio Jansenio, y de su obra “Augustinus” ( 1640, Lovaina). Este propone la doctrina de una gracia eficaz en la que la libertad humana quede en entredicho. Otros dicen que el pensamiento de Jansenio expresa el auténtico pensamiento de San Agustín de Hipona, y decidieron tomar partido contra los molinistas. La Iglesia pronto condenó al Jansenismo en la Bula In eminenti ecclesiae de Urbano VIII, en el año 1642. Es decir, cuando se publicó la obra. También lo condenó Inocencio X en 1653 con la Bula Cum ocassione.   El siguiente punto a analizar es uno de los grandes focos de la construcción y difusión del Jansenismo en Europa. Este fue el Monasterio de Port-Royal des Champs. La obra Augustinus se extendió en gran medida gracias a la ayuda de un amigo de Jansenio, el Abad de Saint Cyran, J. D. De Hauranne, director del Monasterio de Port-Royal des Champs. En este monasterio se promovía un movimiento rigorista promovido por los hermanos Arnauld. En la línea del estilo de vida de este monasterio se sitúan las cartas provinciales de Blas Pascal, unas cartas en defensa de la propuesta moral del jansenismo. El pensador francés aboga por una Iglesia más pura, sobria, y evangélica, en contraposición con lo que defendían los jesuitas. Era una cuestión teológica, pero también religiosa y política.   Aranuld acepta el derecho de la Iglesia a condenar las proposiciones del Jansenismo, pero al no encontrarse estas en el Augustinus, concluye que no se puede entonces condenar al Obispo Ypres. Arnauld no quería ser considerado hereje, el quiere seguir en la Iglesia, por ello defiende un pluralismo teológico que lleva intrínseco la relativización y cuestionamiento de conceptos en la teología y la eclesiología. Con la obra de Quesnel, nuevo líder de los Jansenistas, la polémica se reaviva en Francia. La concepción jansenista se iba convirtiendo en un verdadero movimiento eclesiástico con implicaciones políticas muy importantes. Le reprochan amplias cuestiones a los jesuitas, como su laxismo en la teología moral, y las rígidas condiciones para acercarse a los sacramentos. Se quiere recuperar la ascética más exigente. Los errores de Quesnel serán condenados por Clemente XI, en la Bula Unigenitus.   Pero una gran cantidad de Obispos apoyaran a Quesnel y su obra, como el Obispo de París. En 1718 serán excomulgados todos ellos. El poder político consideraba a los Jansenistas un partido rebelde a la autoridad. El Rey Luis XIV de Francia, quiso y presionó a los Obispos franceses para que condenasen abiertamente el Jansenismo. El Papa Clemente XII ordena la supresión y demolición en 1710 del Monasterio de Port-Royal de París. Con la Bula Unigenitus se convirtió en Ley del estado de Francia en 1730 y con ello se puso fin al movimiento jansenista, aunque sobrevivirá en Holanda. El problema jansenista proyectaría rápidamente nuevas consecuencias en la práctica eclesial. El modo de entender la gracia y el libre albedrío se trasladará a la política. Los reyes intervinieron de manera directa en la interpretación de la Bula Unigenitus, así como en la compresión del Jansenismo como fenómeno: un problema tanto teológico, como religioso y político. En el siglo XVIII la posición jansenista se aplica a una elite cultural reducida y combativa. El hombre se encuentra ante el dilema de elegir entre la razón y la fe, lo sobrenatural y lo natural. La Iglesia por su parte daba respuestas que no eran unívocas. Los jesuitas confiaban en las posibilidades del hombre regenerado por la gracia. Ellos piensan en el optimismo, buscan un humanismo cristiano, y buscan conquistar nuevos ideales. Esta visión nos lleva al molinismo, y al probabilismo de a casuística jesuítica. En el ultimo tercio del siglo XVIII comenzó un periodo de crisis generalizado. Se dieron revoluciones como la de América o la francesa. La parálisis era general y afectaba también a la moral. Un grupo social formado por intelectuales con motivos e intereses diferentes formaron el pacto sagrado. Su objetivo era la aniquilación del fenómeno jesuítico. En 1773 la Compañía de Jesús fue abolida. Los ilustrados se quitaron un gran peso de encima. El ilustrado defendía su oposición al modelo de conocimiento unitario, donde la teología marcaba las directrices y límites del saber. Los ilustrados defendían la autonomía del conocimiento y el uso crítico de la razón. Se comenzó a postular una razón como criterio de verdad. Los Jansenistas sintieron un malestar por el incremento de la incredulidad filosófica. Los ideales jansenistas de este periodo están resumidos en el sínodo de la Pistoya de 1786. Se estaba gestando una nueva filosofía. El movimiento jansenista se iba vaciando de su problemática teológica para introducirse en los bulliciosos mundos de la política y la justicia. El jansenismo teológico carecía ya de interés, y daba paso al jansenismo económico, político y jurídico, entendido como un movimiento que coincidían con una mentalidad y espiritualidad orientadas hacía la renovación eclesiástica dentro del espíritu cristiano crítico.

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Pintura que representa al fundador del Jansenismo: Jansenio.

El jansenismo se oponía al centralismo de las órdenes religiosas dotadas de una organización suprarregional. Quería el desarrollo de las Iglesias nacionales, de las diócesis y las parroquias particulares. El Jansenismo empezó a ganar adeptos en las esferas del estado. El jansenismo veía a las órdenes como un peso para la sociedad. Se requería un nuevo sistema, una reforma y renovación. Se necesitaban entre otras cosas un nuevo sistema económico y tributario. Era la situación propicia para la intervención del estado, dado que la Iglesia por si misma no se renovaba. Algunos sectores de la Iglesia aplaudían al estado en su papel de transformación de la sociedad del antiguo régimen, aunque choques no faltaron, sobre todo en el papel educativo, cultural y económico-administrativo.   El caso del jansenismo español viene marcado por el Cardenal Noris. En España no llegó un Jansenismo como el de Port-Royal de París. No teníamos la influencia directa de la obra Augustinus, ni se veían debates del calibre de Quesnel en los pensadores españoles. Tampoco encontramos trazadas breves líneas a modo de apuntes que nos hagan cerciorarnos de la presencia de un movimiento jansenista en España. Lo que si vemos es la teología de escuela. En las universidades y en los tratados de gracia se enseñaba y escribía contra el jansenismo y se comentaba la Bula Unigenitus. Así lo hizo en su obra el benedictino Manuel Navarro Céspedes, donde trata la polémica teológica jansenista, y rebate las opiniones de Quesnel y del cardenal Noris, sentenciando que éste no entendió la doctrina ni la mente de San Agustín de Hipona. La excepción de la ortodoxia doctrinal y literatura de oposición se encuentra en el profesor Antonio González Rosende, autor de una obra jansenista, Disputationes theologiae: De Peccato originali. Lo cierto es que la Inquisición hizo que nadie conociese la obra de este autor, de hecho, no ha llegado a nuestros días. El profesor Navarro dice en su obra que el Cardenal Noris defiende doctrinas en la forma y contenido de Jansenio y Quesnel. Lo cual podía hacer que se acusase a Noris de heterodoxia. El maestro Navarro originará en Salamanca, una tensa y marga controversia entre el benedictino navarro y el agustino Pedro Manso. En su defensa Mansó redactó una obra de defensa de Noris, y Navarro le replicó con otro escrito, al que dio respuesta Manso ese mismo año. En todos los escritos Manso impugna la campaña abierta contra Noris. En medio de esta lucha entre tomistas y molinistas, y regalistas y jansenistas, la Inquisición abrió expediente de la obra De Virtutibus infidelium, al mismo tiempo que incluía la obra en el índice de libros prohibidos. Este índice era realizado por dos miembros de la orden de Jesús. Noris y Manso fueron condenados por la Inquisición aunque sus escritos rechazaban las teorías de Jansenio y Quesnel. Detrás de esta decisión de la inclusión de la obra de estos dos autores en el índice prohibido estaban los jesuitas. Ellos controlaban el Santo Oficio. Parece ser que la orden de la inclusión en la lista prohibida se dio sin el conocimiento del Inquisidor general, y del Consejo del Santo Oficio, según dijo el sucesor de Rávago. Benedicto XIV hizo saber de su sorpresa al inquisidor general cuando vio en el índice de libros prohibidos la obra de Noris, que en la Iglesia se le consideraba un buen teólogo. Pero la publicación de la Bula Unigenitus dio motivo de nuevo para atacarlo, puesto que ciertos aspectos de su pensamiento coincidían con los de Quesnel. El jesuita José Carrasco propició la inclusión de sus obras en el índice de libros prohibidos. La historia pelagiana de Noris fue tachada de jansenista cuando era inquisidor general Francisco Pérez de Prada. Esta decisión fue criticada con dureza por Mayans. El enfrentamiento entre los jesuitas y el Papa Benedicto XIV, hizo que este declarase nula la censura de las obras de Noris, a través de dos breves. En el primero de ellos el Papa permitía la existencia de varias escuelas de pensamiento: tomista, molinista, y agustiniana. Sin embargo, al mismo tiempo, el jesuita Ignacio Osorio publicó en 1750 una obra donde justificaba la obra de Noris como obra prohibida. También lo hizo Rávago, el cual se consideraba anti-jansenista. Este mismo jesuita indica que la inquisición española procede en sus juicios de forma independiente de Roma en cuanto a la prohibición de libros. Después de una década, la Inquisición mandó quitar la Historia de Noris del índice, por presión papal. Fue una derrota de la Inquisición española frente a Roma.   Por otro lado, Pedro Manso entró en polémica con el benedictino Navarro para defender a su hermano de escuela teológica, el Cardenal Noris. El caso del Cardenal Noris llegó a convertirse en una cuestión de estado. Lo que estaba en juego no eran las doctrinas jansenistas, sino el regalismo, el poder regio, y la autoridad de la Inquisición española sobre el Papado y la Iglesia de Roma. El jansenismo dogmático no creció en España, por ello solo puede hablarse de un jansenismo español. Los jesuitas no dudaron en declaran jansenistas a los agustinos Noris y Manso, autores ortodoxos y totalmente regalistas. Por otro lado, la Inquisición en manos de un rey absoluto, no era más que un simple juguete. La inquisición española estaba iniciando sus pasos agónicos de muerte, iniciado en el periodo del regalismo de Carlos III.   Si el jansenismo y el regalismo habían seguido líneas diferentes durante buena parte del siglo XVIII, ahora se vincularan a raíz de la muerte de José de Carvajal y Lancaster, la destitución de Ensenada, y el cese de Rávago. Cuando Carlos III llega al trono de España la política cambia, toma una nueva dirección. Carlos III era un Rey de ideas totalmente regalistas, y piensa que la orden de Jesús no es necesaria en la sociedad moderna. Los nuevos teóricos que llegaron al poder defendían la tesis del absolutismo monárquico y del derecho divino. Se produce un fomento del regalismo y de la idea Jansenista. Estos pensadores jansenistas del siglo XVIII querían una Iglesia austera e ilustrada. Buscaban el poder y autonomía de la Iglesia local y nacional frente al poder universal del Pontífice de Roma. El jansenismo tardío defiende el regalismo en la política. Las regalías, los derechos que el estado decía tener en cuestiones eclesiásticas se identificaban con el carácter jurídico del jansenismo, el cual intentaba combatir el poder del Pontífice de Roma. Se quiere reforzar el poder del Rey en materia eclesiástica, e independizar a la Iglesia de España del poder de Roma. Se busca, como se ha dicho, una Iglesia reformada y no tan riqueza y fastuosa, sino más primitiva, quiere que todo se reduzca al ámbito espiritual. Se buscaba que el Rey fuera el Vicario de Dios en el reino de España, que fuese la cabeza de la Iglesia nacional, como ya lo era el Rey de Inglaterra en las Islas Británicas, ese era el pensamiento regalista. El jansenismo siempre fue opuesto a las ideas de los Agustinos.   Un suceso importante que la guerra de sucesión española, en la que las relaciones entre España y la Santa Sede se congelaron, e incluso se empeoraron cuando el Papado se mostró ambiguo en la cuestión sucesoria. De hecho, el Papa llega a apoyar al pretendiente de la Casa de Austria, frente al legítimo heredero, Felipe de Anjou. Ante este hecho, Felipe V reacciona en contra del Papado cortando las relaciones con Roma.   Con ello, los gobiernos borbónicos se propondrán controlar la Iglesia española y utilizarla como un instrumento del poder del estado, para dirigir la cultura y la sociedad española. En 1737 se firma un Concordato entre España y la Santa Sede, pero éste no lima las asperezas que se habían creado en la guerra de sucesión. No se contentaron ninguna de las dos partes, para Roma no fue beneficioso, y en España no contentó nada a los regalistas. Con la muerte de Felipe V en 1746, y la llegada al trono de Fernando VI, se firmó otro Concordato, el de 1753. Se dio entre España y el Papa Benedicto XIV, y el intermediador fue monseñor Manuel Ventura de Figueroa. Con este nuevo tratado se reconoce a España el derecho universal de Patronato en todas las Iglesias y beneficios. Con esto, el regalismo en el gobierno de Fernando VI se basó en hacerse con las riquezas de la Iglesia para satisfacer las necesidades del propio Estado. De fondo estaba también la cuestión de la independencia de la Iglesia española de Roma.   De estos puntos luego veremos las desamortizaciones eclesiásticas y el intento de cisma eclesiástico en el gobierno de Carlos IV. La Corona de España buscaba tener el control político y económico, así como el espiritual, a través de la unificación de la autoridad del Estado del Reino de España     Los ministros ilustrados y las personalidades reformistas no veían bien al clero regular, dado que sabían que estaban totalmente sometidos a la Iglesia de Roma, y un ejemplo eran los jesuitas que habían creado un estado dentro de un estado “Dicen que solo obedecen a su general y al Papa”. Aunque fue la Orden que más desconfianza creaba entre los ilustrados, era una de las ordenes que más poder tenían tanto en España como en América, y que cuya labor, por ejemplo, en campos como la educación era muy importante. Los jesuitas dirigían además la política eclesiástica española, y tenían bajo su mando la cúpula del tribunal del Santo Oficio. Su influencia en la Corte era también enorme. Por eso derribar la Orden de Jesús era una tarea muy complicada. Pero iban ganando impopularidad a la vez que ganaban poder. Con la época de las malas cosechas y la crisis agrícolas se dio el motín del Marqués de Esquilache, Leopoldo de Gregorio, en 1766. Se produjo una conspiración para que se cambiase al ministro Esquilache. La nobleza y el Clero tenían una imagen terrible de los ministros de España, precisamente por su afán de colocar ministros españoles en las carteras importantes, cosa que Carlos III no había hecho. Aunque se ha probado que la Compañía de Jesús no actuó en el motín de Esquilache, fue el catalizador de criticas y argumentos para poder proceder a su expulsión del Reino de España. El Estado acusó a la Orden de Jesús de profesar pensamientos anti-absolutistas. La expulsión se realizo, con el objetivo último de librar a España de una Orden que poseía un poder e influencia enorme en la población, y que se constituía como una barrera a las reformas y a la política ilustrada de Carlos III. Los jesuitas tuvieron que marcharse a las Indias y otros se refugiaron en Córcega. Tras la expulsión la Corona llevará a cabo una empresa reformista acorde con la nueva mentalidad regalista e ilustrada.     Algunos de los primeros historiadores que estudiaron e investigaron el jansenismo y su vinculación con el regalismo, fueron el gran historiador modernista Marcelino Menéndez Pelayo, con su obra Historia de los heterodoxos, y nuestro autor principal, Manuel Fraile Miguélez. El primero de ellos recoge en su obra una visión del regalismo español bastante marcada por el estereotipo. Muy influenciado por el racionalismo ilustrado de corte galicano. La relación entre el regalismo y el jansenismo del siglo XVIII en España preocupó mucho a los historiadores modernistas. Se preocuparon en estudiar y analizar ese jansenismo, que se iba proyectando a través de determinadas actitudes morales, nuevas propuestas eclesiológicas, y determinadas acciones y pensamientos políticos. Miguélez escribe sus 10 cartas, donde presenta y muestra una separación en las corrientes. El objetivo e su obra era el aportar datos para aclarar la historia y origen del jansenismo y el regalismo español. Aunque el Jansenismo defendió siempre el regalismo, desde el jansenismo más dogmático jamás se desarrolló ninguna obra u escrito donde se defendiera el regalismo. En la gran obra de nuestro autor, Miguélez, Jansenismo y Regalismo, muestra un estudio bastante documentado. Se quería defender la orden de los Agustinos españoles, que fueron tachados de jansenistas. Se dice que no hubo jamás en España un jansenismo dogmático, pero si se dice que este jansenismo español si fue el precedente del regalismo.     En conclusión, vemos como el jansenismo fue una corriente que se revitalizó durante el siglo XVIII en Europa, y digo en Europa porque el Jansenismo en España no fue precisamente el que se dio como debate teológico o religioso en Europa, sino que llegó más bien en su versión política. El jansenismo se crea en el siglo XVI como un problema teológico. En el siglo XVI se crea el problema de Lutero, después de que Lutero crea un cisma en la Iglesia, vuelven a resurgir los debates Jansenistas. Tras ello llega Juan Calvino y lo refrenda en sus instituciones cristianas y en su obra, donde incluso apoya el tiranicidio, y dice que el poder debe estar en las Iglesias locales y no en el Papa. Los jesuitas y los dominicos se pelean en cuanto a la interpretación de la doctrina. Pero con el Jansenismo sale el problema de si el ser humano es libre y puede o no puede hacer el bien. Este debate pronto se traslada de la teología a la religión, y de ella a la política y a la teoría del Galicismo y el Regalismo. Dentro del Jansenismo encontramos corrientes que defienden el regalismo y otras que no. A España llega así, llega como un problema político, llega simplificado. A finales del siglo XVII había tres corrientes: las que defienden los errores condenados en las bulas papales; los que defienden el regalismo, y los que están contra los jesuitas. En el siglo XVIII en España el jansenismo tiene que ver con el regalismo y con la aptitud de los jesuitas. El jansenismo propugna el poder de los reyes, y el episcopalismo, estas cosas que parecen no muy claras, en realidad son peleas políticas que hay de fondo. Carlos III se aproxima a personas que tienen más que ver con el jansenismo. El intenta seleccionar obispos afines a estos planteamientos. Los Jesuitas estaban cercados en la España del siglo XVIII por sus pensamientos más holgados en cuanto a la actuación y el pensamiento, además de que los monarcas estaban más cómodos con una Iglesia jansenista.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

LAZCANO. R. Jansenismo y Regalismo en España: Miguel Miguélez. ( Múltiples ediciones).

PUEDE INTERESARLE:

Video acerca del Jansenismo y el regalismo.

ARTÍCULO REALIZADO POR:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

AL-ANDALUS: DEL EMIRATO AL CALIFATO

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AL-ANDALUS: DEL EMIRATO AL CALIFATO

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

Hector.Linares@estudiante.uam.es

 Al-Andalus:,  Inicio y fin del emirato,  y el comiendo del califato de Córdoba.  

El Califato fue iniciado por Adb Al Raham III, octavo Emir independiente de Córdoba,  en el año 929.  Al-Andalus se había transformado en un Emirato independiente de oriente con la llegada de Abd Al Rahman I, quien se autoproclamó Emir independiente a su llegada a la península ibérica, pero no se atrevió a proclamarse Califa, pues era ir contra el Corán. En el libro sagrado se decía claramente que no se permitirían secesiones o Cismas en el Islam, aún así este emir no consideraba legítimo al Califa de Bagdad. Abd Al Raham I fue el único superviviente de la familia Omeya, la cual fue asesinada por la familia reinante en Bagdad, los Abasíes. Abd Al Raham I consiguió establecer el emirato independiente ( año 756)  aprovechando la jornada de revueltas que se estaban produciendo en el Magreb islámico. Con el primer gobierno independiente en Al-Andalus se producen enormes reformas en todos  los campos. Reformas administrativas, fiscales, territoriales, y militares. Se empieza a crear un ejército de mercenarios profesional, se establecen marcas territoriales, y se consolida un preciso sistema de impuestos ( a base del conocimiento y la experiencia siria) con impuestos como la Jizya , el Zakat[1], o el kharadj.  Las reformas las continuará su hijo, Abd Al Raham II, quién intentará centralizar la administración, el centro de toda ella será la figura del Emir. Se empiezan a imitar los modelos administrativos del Califato de Bagdad.  Se establecen instituciones como las Cancillerías,  la tesorería de la hacienda, el tesoro,  o los ministerios o Diwanes[2]. Esta línea de Emires independiente continuará hasta ocho generaciones de emires, hasta el gobierno de Abd Al Rahman III, quien proclamará el Califato  independiente con sede en Córdoba ( que llegará a tener 200.000 hb).

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Dentro de la península ibérica el emirato tendrá grandes problemas, y uno de ellos es los pueblos cristianos del norte peninsular, los cuales suelen pagar sus impuestos de forma regular, pero comienzan a dar negativas, y con ello  se empiezan  a dar los primeros problemas. Además dentro del emirato hay problemas internos. Los emires de Córdoba  se apoyan sobre los yemeníes, pero hay que recordar que el ejército está formado casi en su totalidad por bereberes. Ante esta situación se empiezan a ver disputas, y surgen los Bawali[3], que quieren hacerse un hueco en el gobierno del emirato. Además tenemos que nombrar el problema de los mozárabes, los cuales tienen una gran importancia en ciudades como Toledo ( Antigua capital Visigoda). Se empiezan a ver revueltas mozárabes, lo cual es un gran problema para el emirato.  Tenemos que destacar las jornadas revolucionas del Foso en Toledo, en el año 797, y la jornada del Arrabal de Córdoba, en el año 818.  Todo esto mostraba la debilidad interior que tenía el emirato, y los pueblos cristianos aprovechaban estas debilidades internas para realizar su organización  y expansión por el norte.  Se reconquistará la zona de Galicia por Alfonso II de León. En Pamplona se establecerá un Condado, y se reconquistará Aragón y la zona de Cataluña.

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La formación del Califato supone la máxima expresión de esplendor de Al-Andalus.  Anteriormente los emires cordobeses no se habían atrevido a proclamarse Califas, pero Abd Al Raham III si lo hizo, y se entiende por varias circunstancias, y una de las más importantes es por la legitimación.  Abd Al Rahman III podía proclamarse porque decía ser descendiente directo de los últimos Califas Omeyas del Califato de Damasco, y además de ello, ya no era tan difícil proclamarse  pues en Oriente ya se había producido un cisma califal. Había una bicefalia entre el Califato Fatimí de El Cairo, y el Califato Abasí de Bagdad.  Ante esta situación Abd Al Rahman  III se proclamó Califa, y con ello, el emirato de Córdoba se transformó en Califato, convirtiéndose en cabeza política y religiosa del islam andalusí.  Durante su gobierno se realizaron   grandes reformas administrativas y militares. Abd Al Raham III siente el deseo de proclamarse Califa tras la gran victoria musulmana en la batalla de Valdejunquera[4], en el 920. Se venció a la fuerza conjunta de los reyes de León y de Pamplona, y con esa popularidad  y poder no dudó en autoproclamarse.       Se empezó la construcción de la ciudad palatina de Medinat Al Zahra, la cual será la máxima expresión del esplendor y poder del Califato andalusí. Además se puso mucho empeño en la mezquita de Córdoba, la cual con Almanzor será ampliada.  El primer Califa creará un sistema de propaganda política totalmente nueva y  novedosa, a estilo de los Emperadores de Bizancio. Este sistema de propaganda política también la seguirá su hijo. Además con su gobierno se crea la primera Ceca de Al-Andalus, y se empieza a acuñar moneda con imágenes califales. Su hijo, Alhaken II, fue quien le sucedió en el trono califal. Con su gobierno se mantuvo el esplendor de Al-Andalus, y se llegó al cenit del Califato.   La gran parte de la fama y popularidad de los dos primeros califas se debe a sus grandes victorias militares contra los pueblos cristianos del norte peninsular.  El califato posee una maquinaria bélica enorme formada por mercenarios bien entrenados. Además el Califato vende perfectamente la idea de unidad del Islam bajo la figura del Califa, lo cual es un gran triunfo para la política califal. Tras el gobierno de Alhaken II  empezó el declive y el comienzo el fin de una época que solo duraría unos 100 años, y sólo tres generaciones de Califas.   Fue durante su reinado cuando apareció en la escena política andalusí, Almanzor[5]. El cual gracias al apoyo de una de las amantes del Califa, fue ascendiendo en la escala militar hasta llegar a ser intendente de las tropas andalusíes del Magreb, pero entró en la primera línea política con Hisham II.

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Le sucedió en el gobierno califal su hijo,  Hisham II, pero el verdadero poder lo detentaba Almanzor, su Hayib.  Almanzor neutralizó la figura del Califa por completo, se convirtió en un elemento meramente visual, institucional. Le relegó del poder político, y lo convirtió en su marioneta, pero se servía de él  para tener legitimación de su gobierno.   El Califa no saldrá a penas de Medinat Al Zahara en los 40 años que dura su gobierno.  El sistema califal seguirá siendo el mismo, solo que el poder lo detenta el primer ministro. Pero hay un momento que marca un antes y después en el gobierno de Almanzor, y es la batalla de Calatañazor[6],  en el 1002, donde las tropas musulmanas son derrotadas por los ejércitos cristianos. Almanzor muere cuando volvía a Córdoba, en Medinaceli,  y le sucede su hijo, Sanchuelo, el cual no tiene las capacidades que poseía el padre, y comete un gran error, que es proclamarse Califa sin tener la suficiente legitimidad. Esto provocó una enorme revuelta que les costó la vida al propio Sanchuelo..

La fitna[7]  o “división” supone el fin del Califato de Córdoba. Empezó con el golpe de estado realizado contra el hijo de Almanzor,  Almanzor Sanchuelo.  Hisham II fue depuesto, y se alzó en el poder Muhammad II al Mahdi, biznieto del propio Abd Al Rahman III, pero su gobierno duró poco,  unos pocos meses del 1009, pues se le provocó una revuelta que le depuso,  por su conflicto con los bereberes y por el apoyo a su primo, Sulayman Al-Mustain, del Conde Sancho García.  Sulayman fue vencido por las tropas del general Wadih, que puso de nuevo en el Califato al depuesto Muhammad II AL-Mnandi, que fue asesinado en el año 1010.  Con su muerte se vuelve a instaurar en el Califato el gobierno de Hisham II. Desde el 1010 hasta la caída del Califato con Hisham III, todo es inestabilidad política, enfrentamientos entre étnicas, conflictos con la población por la elevada presión fiscal, y los enfrentamientos con los reinos cristianos del norte peninsular. Ante esa situación se empieza a desmoronar el sistema califal, se produce la división del Califato en lo que hoy llamamos “reinos de Taifas”. Es el fin del esplendor de Al-Andalus.


[1] AL-MARRAKUSI, IBN IDARÍ. Historia de Al-Andalus, Aljaima ediciones, Málaga, 1999. ( Traducción de Fernando Fernández González).

[2] Idem

[3] AL-MARRAKUSI, IBN IDARÍ. Historia de Al-Andalus, Aljaima ediciones, Málaga, 1999. ( Traducción de Fernando Fernández González).

[4] AL-KARBABUS, Historia de Al-Andalus, Akal ediciones, Madrid, 2008. (Traducción de Felipe Maillo Salgado).

[5] AL-KARBABUS, Historia de Al-Andalus, Akal ediciones, Madrid, 2008. (Traducción de Felipe Maillo Salgado).

[6] GARCÍA DE CORTAZAR, J, y SESMA MUÑOZ, J. Manual de Historia Medieval, Alianza Editorial, Madrid, 2008

[7] SORAVIA, B, y GUICHARD, P. Los reinos de Taifas: Fragmentación política y esplendor cultural. Editorial Sarriá,  Málaga, 2006.

LA REVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS Y LA CRISIS DEL SIGLO XVII

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LA REVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS Y  LA CRISIS DEL SIGLO XVII

por

Héctor Linares González

Universidad Autónoma de Madrid

Hector.linares@estudiante.uam.es

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La Crisis del siglo XVII

Estamos en un momento en los que se suele hablar de “Revolución de los precios”.   El oro como moneda y material era también una mercancía y estaba sujeta a la ley de la oferta y la demanda como mercancía que era. Cuando venían grandes cantidades de oro de América el valor del Oro bajó, pues había mucha cantidad de ese metal precioso.  Los precios subieron durante el siglo XVI.  Europa Conoció un aumento importante de población pasando de 80 y 100 millones de habitantes entre comienzos y mediados del siglo XVI. Conoció un aumento dela producción agraria, un proceso de expansión colonial… Todo esto acabó con una revolución de los precios, que llegaron a multiplicarse por 4. Esta subida tuvo una duración de unos 150 años (1500-1650). Nunca se había dado una situación así en Europa. El aumento de precios no fue similar en toda Europa ni para todos los productos. Su incidencia tampoco fuera misma. Algunos teóricos de la época como Azpilcueta y Brodino se preguntaron las razones que llevaron a este hecho y se las atribuyeron a la entrada fundamentalmente de plata de América y su posterior acuñación. Aparece aquí el comienzo de la explicación monetarista. Hamilton y Keynes apuntaron que este flujo de metal precioso no sólo activó el comercio, sino que depreció el valor de la moneda. Para estos autores el resultado fue de aumento de precios, que crecen de forma más rápida que los salarios, lo que provoca un aumento de los beneficios que según ellos abocó a Europa al desarrollo del capitalismo que se habría retrasado en algunos lugares como España ya que aquí la inflación habría sido menor que en el resto de Europa. Se intenta cuantificar todo esto mediante la ecuación de Irving Fisher, que en su forma simplificada dice que el precio de los mercados (P) por la cantidad de bienes intercambiados(Q) es igual a la masa de moneda existente (M) por la velocidad de circulación de la misma (V). El precio de los productos es directamente proporcional al uso de la moneda por su velocidad de circulación e inversamente proporcional a la cantidad de bienes intercambiables. En el ámbito europeo, el
precios no se distribuyó de igual
comenzando por España. Esto es una contradicción ya que el mundo que debía irradiar este aumentó sería el receptor de moneda, es decir España. Inglaterra y Suecia suben los precios desde el año 1500, antes de que se sintiesen los efectos de la llegada de metal. En Italia el aumento de precios más importantes será entre 1552 y 1560, también con anterioridad a la llegada masiva de metal americano. En España de inflación fue más fuerte en la primera mitad del siglo XVI, con una tasa de aumento anual de precios del 2,8% mientras que la segunda mitad fue del 1,3%. Esto también están contradicción con la llegada de metal, que fue justo al revés. Esto obligó a buscar explicaciones más complejas que la puramente monetaria, que de todos modos continuará siendo importante.

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Gráficos de llegada de materiales preciosos elaborado por M. Morineau para desmontar la teoría de Hamilton.

La visión monetarista acepta que la economía del siglo XVI funcionaba con leyes económicas similares a las nuestras, con un mercado de oferta y demanda, cuando en realidad la penetración de ese mercado era muy limitada en ambientes familiares donde el autoconsumo y la autarquía son importantes. En este sentido se recurre a otra serie de variables, como el impulso poblacional que ejerce una presión importante sobre los recursos -especialmente los climáticos- y que a la postre provocan un aumento de precios. Al igual que en el siglo XIII, el aumento de población obligó a cultivar tierras de peor calidad, marginales, que sólo eran rentables a un alto costo. Esto hace crecer la oferta de alimentos muy lentamente dada la insuficiencia tecnológica. Uno de los fenómenos más importantes de la economía del siglo XVI fue la llamada Revolución de los Precios, es decir, el crecimiento sostenido de precios y salarios durante todo el siglo. En la Revolución de los Precios fue esencial la llegada masiva de oro y plata desde América que hizo aumentar la masa monetaria. Sin embargo, también fue importante el aumento de la demanda por el crecimiento demográfico. La Revolución de los Precios fue muy perjudicial para la artesanía española, pues el ascenso de los precios la hacía poco competitiva en el exterior. Además la Corona no llevó a cabo inversiones productivas sino que sus gastos eran suntuarios y bélicos. El oro y la plata americanos terminaban en manos de banqueros extranjeros de manera que el capital en España siguió siendo escaso. La mentalidad española era rentista y poco inclinada a hacer inversiones. La política de la corona fomentó el desvío de capital hacia el préstamo con interés (juros). Las causas que motivaron el desarrollo del capitalismo comercial durante la Edad Moderna son bastante debatidas, había técnicas, las siguientes:

  • Los Préstamos; Que se realizaban mediante organismos como; Los Montes de Piedad y los Bandos de Préstamos.
  • Transferencias de crédito. Letras de cambio y cheques, de origen italiano.
  • Bancos de depósito: Rialto de Venecia (1587), San Ambrosio de Milán, del Espíritu Santo de Roma, Wisselbank de Ámsterdam (1609), bancos de cambio de Hamburgo (1619), Nuremberg (1621), Delft (1621), Rotterdam (1635), Estocolmo (1656), san Petersburgo (1769). Bancos públicos, que emiten billetes: Banco de Inglaterra (1694), Banca Real de Escocia (1727), Banca de Copenhague (1736), la Banca de Prusia (1765), el Banco de san Carlos (1782) en España y el Banco Federal de Estados Unidos (1783). Solamente Francia carecerá de un banco de estado. Los principales centros bancarios son Ámsterdam en el XVII y Londres en el XVIII.

 La Crisis del s. XVII y el impacto desigual

La crisis del siglo XVII  es llamada por la historiografía del siglo XX como “la crisis general”. El tratamiento de esta crisis ha sido una tarea muy ardua y complicada, con distintos enfoques y teorías.  El por qué de una crisis general lo encontramos en que esta afectó a la gran mayoría de los campos, la economía, la política, las relaciones sociales, el pensamiento religioso, el comercio,  la producción agrícola y la demografía.  Es un periodo lleno de dificultades que no deja de ser paradójico que se encuentre entre el siglo XVI y siglo XVIII que eran épocas no demasiado malas. En cuanto al significado de la crisis, algunos autores piensan que puede ser una recesión prolongada, como apunta Morineau, otros piensan que es una gran reconversión, y otros que es un cambio brusco de carácter coyuntural. Según las teorías que sigamos podemos incluso pensar que el siglo XVII no tuvo crisis alguna. Los indicadores de esta crisis son los antes citados, esos campos en los que se produce un retroceso o un enorme estancamiento, pero veremos que eso no es así del todo. Por ejemplo la industria textil tuvo grandes problemas en España, Francia, Países Bajos, Italia y Reino Unido, pero en el caso de Italia se produjo más bien una reconversión industrial al pasar de la manufactura del paño a la de la seda, que la convirtió en el principal exportador de seda de Europa. En España la crisis textil fue muy grande pero con la caída de la industria en Castilla se fomentó la de Valencia y Barcelona, lo que hizo que no fuera todo un gran agujero negro. En cuanto a Reino Unido y Países Bajos la crisis textil no fue tan grande por tener una gran cantidad de mano de obra y material, eso si, la de los Países Bajos quedó  relegada a la aristocracia, dado que se dedicó a la tela de alto nivel.  En la demografía vemos que hay un estancamiento de la población, no sube. La productividad de la tierra cae y no se recupera en muchos sectores, salvo en Inglaterra y los Países Bajos, donde con el sistema de abandono del barbecho y la planta forrajera se gana mucha productividad. El mundo del comercio y las finanzas también tuvo una gran crisis, debido también a la entrada menor de materiales preciosos desde América. Según Hamilton  la crisis tiene un correlato con la entrada menor de capitales desde América y de materiales preciosos, eso daña la economía europea. Pero todos estos indicadores son revisados de una manera precisa y se puntualizan y corrigen en muchos sentidos. Uno de los autores que puntualizó sobre la situación es Morineau quien piensa que la entrada de materiales preciosos en Europa no se estanco, siguió en marcha pero quizás sin un gran crecimiento, pero jamás se vio privada la economía de la entrada de los materiales preciosos.  Este piensa que  el estudio de Hamilton es incorrecto dado que no demuestra los elevados niveles de fraude que se producían en la época, Morineau busca en otros documentos como  las gacetas mercantiles.  Este autor piensa que no se puede hablar de una crisis del siglo XVII sino de un gran periodo de recesión.   La crisis, si es que la fue, fue desigual en los territorios y en los distintos campos. La crisis comenzó antes en los entornos del Mediterráneo y terminó antes ahí también, está se fue desplazando al norte, que llego más tarde.  En lugares como Inglaterra no podemos hablar de crisis, solo de algunos problemas en su industria y en su tejido productivo, pero no hubo demasiados problemas, igual en Provincias unidas. En Europa Mediterránea y en la Europa Oriental es donde estuvieron la gran cantidad de los problemas, sobre todo en Europa Oriental donde la agricultura no se recuperaría hasta el siglo XVIII. Podemos ver que el campo en el que la crisis más incidió fue en la agricultura. Además dentro de los campos también había desigualdades, un ejemplo es el sector que hemos hablado antes, no es la misma crisis la pañera de Italia que la de castilla.  Morineau piensa que el hecho de que no se hable de crisis tiene un efecto “libertador” dado que permite apreciar mejor los procesos que se llevaron a cabo, lejos de una visión ominosa de la situación.  Tenemos que ver que en muchos casos la crisis fue un proceso de limpieza, se quito de en medio las industrias poco productivas, se reconvirtieron otras, y se aumento la productividad después de la crisis, no todo fue malo.  Se produjo una diversificación del sector de la industria y supuso además la basculación del poder del mundo mediterráneo a una hegemonía de la Europa Noroccidental, que creció demográficamente y lideró el proceso de urbanización.

  Crisis de la sociedad rural e inicios de las transformaciones agrícolas.

El sector agrario fue el que peor salió de la crisis del siglo XVII. En el caso de la producción de los cereales cayó de una forma estrepitosa, en los mejores momentos del siglo XVII se llegaron a niveles del siglo XVI, es decir, una productividad muy mala.  Se produce un estancamiento de la producción. Es en la Europa Noroccidental donde el estancamiento y la caída de la producción es menor, donde incluso hay etapas de recuperación  a mediados del siglo XVII.  En cuanto a Inglaterra, solo fue durante el periodo de la guerra civil cuando se produjo una crisis de la productividad agraria.  En el área mediterránea la regresión productiva fue más temprana  y después experimentó una leve recuperación. En Castilla se produjo una regresión, en el literal fue muy leve y en Cantabria incluso hubo una buena productividad.

Es en Europa Central donde la crisis es de gran gravedad, hasta el siglo XVIII no se produce la recuperación.  Las explotaciones agrícolas también sufrieron un leve retroceso. El descenso de la productividad llegó al 17% en Europa Oriental, del 18% en Alemania y en Inglaterra un 13%, además como caían los precios los problemas de la explotación agraria aumentaban.  Solo el área noroccidental sufrió una mejoría considerable, cuando los precios aun seguían el alzas, de ahí que la desecación de los Polders de los Países Bajos  la crisis del mundo rural. omunales para incrementar sus propiedades señoriales. esto   Todo para incrementar su apropiaci el I fuera de una gran intensidad en esa fase.   Pero si con el estancamiento de la producción el panorama era sombrío hay que sumarle los mecanismos que usaron los señores para garantizar sus beneficios.  Todo para incrementar su apropiación del producto agrícola.  Ocuparon los bienes comunales para incrementar sus propiedades señoriales. Esto agudizó la crisis del mundo rural.  Esta presión ejercida por lo señores se le sumo la del estado que subía los impuestos por los motivos bélicos y por la construcción del absolutismo. En Europa central esta crisis se agudizó en extremo por las medidas de  los señores. Los señores acabaron con las pocas tierras de uso comunal que poseían los campesinos. Se produjo una agrupación del poder y propiedad de la tierra en un grupo selecto de la aristocracia rural.  Esto hizo que el proceso de servidumbre se fortificará, algo que ya se venía dando desde el siglo XV.  Además con la excusa de la guerra los señores se hicieron con todo el poder, y dieron al campesinado aun más trabajo, les aumentaba el numero de horas de corveas, todo para tener un mayor beneficio. Todas estas actuaciones lo que hacían eran empeorar la situación de productividad y de la vida del campesinado.  En Europa Occidental el campesinado también estaba endeudado, es cierto que no había esclavitud como en la Europa Oriental por la crisis demográfica del siglo XIV, pero la situación también empeoró porque el señor vivía de una renta fija y con la variación  de los  precios y la baja productividad se vieron perjudicados y tenían que buscar beneficios por otros medios.

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Sistema de cultivo cuatrienal sin barbecho del Condado de Norfolk

En Inglaterra se produjo la desaparición del campesinado pequeño tras 1660. Se quitaron las trabas feudales que hacían que todo el poder de la tierra no pudiese estar solo en unas manos, además se empezaron a cercar las tierras, desaparecieron los espacios comunales de los campesinos. La presión de estos propietarios que  administraban con mayor eficacia la tierra, fueron los arrendatarios quienes introdujeron las mejoras en sus tierras para poder escapar de la caída de los precios mediante un aumento de la productividad. Los vínculos que existían con los Países Bajos hicieron que la tecnología y los métodos que allí se usaban pasaran a darse en Inglaterra. Se eliminó el barbecho y se dio importancia a las plantas forrajeras las cuales daban de alimento a los animales y fertilizaban la tierra. El cereal quedó en segundo plano y los cultivos intensivos aumentaron. Esto favoreció un incremento de la producción del cereal. La política del gobierno también fomentó este modelo en todo el estado. Esto produjo que Inglaterra llegase a autoabastecerse a finales de la centuria.  El resto del continente la respuesta a la baja productividad tuvo una respuesta más tradicional. El cereal seguía teniendo su papel de protagonista en la agricultura. Solo se hicieron pequeños ajustes. La reducción de la producción afectó sobre todo a los cereales panificables. Mientras que el centeno y la avena se mantuvieron mejor por el hecho de que podían destinarse a la alimentación ganadera. La mayor innovación en materia del cereal fue la difusión del maíz. Se había difundido desde el siglo XVI, en Galicia. Tenía una gran productividad. Y como se podía insertar en sistemas de rotación de cultivo se pudo abandonar el barbecho. Dio buenos resultados en las explotaciones campesinas. Otro nuevo cultivo fue el arroz, en Italia se dio mucho. Daba mucha productividad también. También se dio el cultivo de la morera en Francia y en Italia, lo que llevo también a la producción de la Seda. Finalmente la viticultura se fomentó mucho en Francia. La crisis hizo que se produjera una enorme diversificación del sector agrícola  y sentó las bases de la especialización regional.

Causas y naturaleza de la crisis del Siglo XVII.

grafico crisis

Esquema acerca de la crisis económica del siglo XVII en Europa

Durante la segunda mitad del siglo XVI culmina el Europa un largo proceso de expansión económica. Se pasa a una situación conflictiva que ha permitido hablar de una crisis del siglo XVII.
Una de las primeras interpretaciones dadas a la crisis desde una perspectiva económica aunque también social, es la dada por Hobsbawm en 1955. En uno de sus artículos plantea la existencia de indicadores que apuntan a una recesión del ritmo expansivo precedente. Él explica esta recesión: la sociedad del momento era todavía eminentemente feudal, pero en ella se habían desarrollado ya elementos de tipo capitalista. Esta descompensación habría supuesto un obstáculo a la continuidad de la expansión. La situación había sido especialmente complicada en el sur y el este de Europa: Portugal, España, Polonia, Rusia… Solo al norte de Europa, en Holanda e Inglaterra, el cambio de esta estructura había provocado una rápida transformación en la sociedad que les llevó en el siglo XVII a un rápido desarrollo capitalista. El planteamiento neomaltusiano también intenta explicar la crisis del siglo XVII por medio del desfase entre recursos y población.
Otros autores son muy críticos por lo que respecta a la existencia de una crisis generalizada en el siglo XVII. Según ellos lo que se dio fue una sucesión de malos momentos que se alternan en el espacio. No fue una recesión ni uniforme ni prolongada. Además estos autores matizan el concepto de crisis generalizada. Afirman que ésta época no fue claramente conflictiva en relación con épocas anteriores y posteriores. Algunos autores que afirman que sí existe crisis lo que hacen es analizar la demografía. Explican que a finales del siglo XVI hubo un frenazo en la expansión demográfica que incluso en algunas zonas se vuelve recesión. Pese a la recuperación de la población de la segunda mitad del siglo XVI, el crecimiento sería muy bajo todavía a finales del siglo XVII. Autores que analizan la producción y llegan a conclusiones muy semejantes analizando los libros  que recogen la serie de diezmos. Teóricamente estos diezmos respondían a un 10% de la cosecha y tenían que ser entregados a las iglesias. Así se puede estudiar la evolución de la cosecha año tras año: en la Europa del sur hubo una trayectoria de quiebra en la producción agraria durante el siglo XVII.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL:

FLORISTAN. A.   Manual de Historia Moderna Universal. Ariel Historia. Barcelona. 2004.

TREVOR-ASTON. H. Crisis en Europa ( 1560-1660). ( Múltiples ediciones).

HOBSBAWM.E. En torno a los orígenes de la revolución industrial.  ( Múltiples ediciones).

PARKER. G. El Siglo Maldito. ( Múltiples ediciones).

PUEDE INTERESARLE: 

Video acerca de la crisis de la Monarquía de España del siglo XVII. Una parte interesante de la historia nacional en el enclave de la crisis del siglo XVII.  Fue el Dr. Elliot el que trabajó mucho sobre la crisis y decadencia de España en el siglo XVII.

ARTÍCULO REALIZADO POR:

Héctor Linares González.  Director del Blog.

Héctor Linares González.
Director del Blog.

LAS REFORMAS CULTURALES EN EL REINADO DE CARLOS III DE ESPAÑA

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LAS REFORMAS CULTURALES EN EL  REINADO DE CARLOS III

por

Héctor Linares González

 hector.linares@estudiante.uam.es

CARLOS III

Carlos III. Rey de España ( 1759-1788).

Las reformas en materia cultural y educacional del reinado de Carlos III[1] son unas de las más importantes de su gobierno. Carlos III fue un rey amante de la cultura y que sabía valorar de una forma  excepcional el gran papel que la cultura y la educación jugaba en la sociedad del momento, el siglos de las luces. El rey ilustrado comenzó una agenda de reformas culturales que ya habían iniciado sus antecesores en el trono, pues Felipe V y Fernando VI también fueron reyes amantes del arte, la música, la literatura, y cualquier manifestación cultural. Una de las reformas más importantes en este plano fue la creación del gabinete de historia natural de Madrid, y que para ello se mandó construir el Palacio del Prado[2], de estilo neoclásico, y realizado por el arquitecto Juan de Villanueva. El Museo albergaría esta colección de historia natural, pero luego se pensó que era el lugar perfecto para la pinacoteca real. Se creó así uno de los museo más importantes del mundo, con una de las colecciones más ricas e importantes de toda la historia.  Otra reforma importante en el plano cultural fue la creación del real jardín botánico de Madrid, concebido como espacio no solo científico sino cultural.  Ahí se plantaron especies traídas desde todas las partes del mundo, y estudiadas por prestigiosos científicos  botánicos del momento.  Además mandó construir el Real Observatorio de Atocha, uno de los centros de estudio de la astronomía más modernos de Europa. También se fundó en 1780 el Real Colegio de Cirugía y Anatomía de San Carlos, cerca de la estación de Atocha.

carlos III

Fernando VI frente al espejo. Detalle del cuadro: La familia de Felipe V.

El rey Carlos y su mujer, María Amalia, eran grandes amantes del arte. El rey Carlos III pensaba que el arte era un instrumento perfecto para transmitir el poder político de la monarquía hispánica. Con su gobierno se atrajo a grandes artistas del momento como fueron Rafael Mengs, Tiepolo, o Giaquinto.  Fueron los palacios reales los lienzos de estos grandes artistas del periodo carolino. El palacio real de Madrid se vistió de las obras de estos  autores. Una de las obras más importantes del palacio real de Madrid es “el triunfo de la monarquía hispánica[3], realizado por Tiepolo, del mismo autor también se ven los cuadros realizados para el convento de San Pascual de Aranjuez. Tiepolo se considera el último gran pintor del barroco italiano.  Rafael Mengs fue otro artista que vino a España a trabajar a la corte del rey Carlos III, y sobre todo, para la alta aristocracia del momento. Mengs retrató a grandes personajes como el marqués de Santacruz, y a las mismísimas infantas de España. Mengs además entabló amistades con aristócratas como Azara, gracias a esta relación tenemos una gran cantidad de obras en retrato de este autor.  Dentro de las artes decorativas, Carlos III fue un gran amante del arte rococó imperante en el momento. Mandó llamar desde Italia al arquitecto e interiorista Matías Gasparini, el cual es el autor de la sala de nombre homónimo del palacio real, donde el juego de colores en mármol hace a la sala de una de las mayores joyas del palacio. Además de la época de Carlos III tenemos los Stradivarius de la colección musical real, que fueron adquiridos en el año 1775.  Es la mayor colección de Stradivarius del mundo.  Su afición por lo relojes,  que luego seguirá su hijo, hará que al palacio real de Madrid  tenga una de las colecciones más importantes de Europa. Otro hecho que ocurrió durante el gobierno de Carlos III fue la implantación de la tradición del Belén en nuestro país, pues era una costumbre napolitana que se instauró en nuestro país con la llegada de Carlos III, y de su mujer María Amalia. Se creó entonces una cultura del Belén y se empezaron a ver talleres de artesanos dedicados solamente a la creación de belenes y sus figuras.   Las bibliotecas fueron otro punto de interés de Carlos III.  La biblioteca real de Madrid otra de las preocupaciones que  Carlos III quiso fomentar. Durante su reinado  se produjo un aumento enorme de ejemplares impresos, además se dotó a la biblioteca de ejemplares manuscritos acerca de matemáticas, aritmética, botánica, medicina o lingüística española. Muchas de esas obras fueron realizadas por el sacerdote José Celestino Mutis.  Se fomento la creación y edición de libros españoles, y  se empezaron a dar las bases de la creación de la imprenta real. Se nombró bibliotecario mayor del reino a Juan de Santander, un intelectual con gran prestigio en el campo cultural.  Además con  Carlos III se fomentó el mundo taurino, y se construyeron una gran cantidad de plazas de toros en España, se hizo fiesta nacional de España.  Otro elemento cultural muy importante del reinado nuestro rey ilustrado fue el impulso de las Reales Academias. Con Felipe V se había creado la Real Academia de la Lengua, con Fernando VI, la Academia de las Artes, y con Carlos III se fomentaron estas academias, además de la la Real Academia de la jurisprudencia, de la Farmacia, de las ciencias exactas, y la Real Academia de la historia. El presupuesto de estas instituciones aumentó considerablemente.

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Escena de la película de S. Kubrick “Barry Lyndong”

En la música debemos destacar la gran difusión que se dio a la ópera. Aunque el rey Carlos III no era aficionado a la ópera, sabía que era una arte que merecía atención y difusión, y lo difundió por todo el país. Con su gobierno se construyeron gran cantidad de teatros y salas de música. Un ejemplo es el teatro de Carlos III de El Escorial. El teatro de los caños del peral de Madrid tuvo un enorme auge durante el gobierno de Carlos III. Se empezaron a interpretar obras de grandes artistas como Boccherini. El compositor italiano llegó a España en 1768, atraído por el nuevo reinado ilustrado de Carlos III. Boccherini[4] pronto comenzó a trabajar para la monarquía de Carlos III,  y estrenó en Aranjuez, en 1768, la ópera “L´Almería”. El hermano de Carlos III, el infante Don Luis, contrató a Boccherini como su violonchelista y compositor de cámara personal. El italiano vivió durante muchos años en el palacio de Boadilla del Monte, hasta que se fue a trabajar a la Corte de Federico Guillermo de Prusia.  Carlos III no entendía demasiado bien la música, pero la valoraba. A sus hijos le dio una buena educación musical con autores como el padre Soler o el músico José de Nebra. Todos sus hijos sabrán tocar perfectamente el clave.  Durante su reinado, además, se fomentó la música de cámara y la música cortesana. Destaca en este periodo el gran brillo que obtuvo la zarzuela, un género que se ha denominado como “la opera a la española”. La zarzuela tuvo un enorme auge durante su gobierno, y se creó la “tonadilla escénica”, un género que se creó en su reinado y que casi se olvidó cuando Carlos III murió.  Consistía en  composiciones musicales de una enorme carga españolista. Otros músicos de la talla de Vicente Martín y Soler, o José Herrando[5], tuvieron en la Corte de Carlos III un sitio especial, y se fomentó desde la Corona su producción musical. Martín y Soler, que fue incluso envidiado por el mismísimo Mozart, estuvo trabajando en la Corte madrileña algunos años.   A través de ese fomento de la música por parte de la Corona, muchos nobles se hicieron auténticos mecenas de la música del siglo XVIII, sobre todo de la música de cámara. Algunas familias nobiliarias como el Ducado de Osuna o el de Alba, fueron auténticos promotores de la música de cámara, con  protegidos como José Herrando.

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“La gallinita ciega” por Francisco de Goya y Lucientes.

En materia de educación hemos de nombrar su gran reforma del plan de estudios universitarios, una reforma que fue duramente contestada por instituciones como la Universidad de Salamanca. Sus cambios en el plan de estudios y de la supresión de los Colegios mayores[6] fueron posibles por la expulsión de los jesuitas[7].  Era algo fundamental, porque los que dirigían esos colegios eran, en muchas ocasiones, quienes dirigían también las grandes universidades españolas como la de Salamanca,  Granada, Alcalá de Henares, Santiago de Compostela, Valencia, Valladolid o Sevilla.  Además la mayor parte de las universidades estaban dirigidas por la iglesia.  Se redactó una ordenanza que suprimía la Junta Central de Colegios Mayores. Se establecieron inspecciones de educación en universidades, y se estableció una nueva norma para las colegios.  Esto hizo que los poderes de los Colegios fueran menguando, y se produjo la eliminación de esa élite de la educación universitaria. Se democratizó la universidad  y se alejó un poco de la doctrina de la Iglesia y de la tiranía de los Colegios mayores.  Se dieron los pasos para que la universidad fuera un servicio público, y se estandarizó el estudio universitario español. Se establecieron los libros de texto, y se fomentó el estudio de la medicina, la farmacia, la aritmética y geometría, la geografía,  la historia, el derecho, las ciencias naturales y exactas, la biología y la literatura.  Además de la reforma del plan de estudios ( 1767) , que renovó la enseñanza y las materias de las carreras, se produjo una renovación educativa en las colonias hispánicas[8]. Carlos III expulsó a los jesuitas que hacían una enorme labor cultural en América.  Carlos III quiso que los indígenas conocieran el español tanto oral como en forma escrita, y que la cultura española fuera inculcada desde la educación.  Hizo que los indios fueran admitidos en los colegios de la América española, y se fomentó el acceso a los estudios de estos personajes que no pertenecían a las élites americanas.  En 1770 se abrieron dos centros de estudios en Nueva España, de enseñanzas básicas y medias, y otro de enseñanza universitaria, donde se impartían estudios de derecho ( civil y canónico) , Teología o medicina.  Los dos grandes proyectos de reforma de la educación universitaria en la época de Carlos III fueron Pablo de Olavide, el cual introdujo la reforma en la Universidad de Sevilla, y Don Gregorio Mayans.  Ambos crearon las reformas del plan de estudios universitario del periodo carolino.  Como curiosidad decir que Olavide pensaba que los clérigos debían centrarse en dar misa y dejar la educación a un lado, pues esta debía ser laica y democrática.  Impuso un sistema de oposición para catedráticos y doctores, y una edad mínima para acceder a esos grados, dado que se veía con regularidad catedráticos con apenas 20 años cumplidos. Hemos de decir también que sin la expulsión de los jesuitas ( 1761) nada de esto se hubiera podido dar. Según los ilustrados eran un enorme obstáculo a derribar. Para los ministros ilustrados la educación superior era esencial pues era el centro donde se formarían las élites del futuro, y las nuevas generaciones de políticos y altos funcionarios del estado.  Hemos de mencionar también que la reforma educativa también afectó a la materia lingüística de lugares como el País Vasco o Cataluña. Carlos III redactó una ley por la que el catalán no debía prevalecer sobre el castellano, que era la lengua del reino. Esa ordenanza le valió muchas quejas en el principado de Cataluña.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL:

AQUERRETA, SANTIAGO, Finanzas y Mecenazgo en la España del siglo XVIII, Eunesa Ediciones,  Pamplona, 2002.

FEROS, ANTONIO. El Duque de Lerma; Realeza y Privanza en la España de Felipe III, Marcial Pons, Madrid, 2002.

FLEMING, JOHN. Historia Mundial del Arte, Akal, Madrid, 2004.

FURIÓ, VICENÇ, La Sociología del Arte, Cátedra,  Madrid, 2000.

GLENDINNG, NIGEL.,  BARÓN, JAVIER., PORTÚS, JAVIER., RUIZ, LETICIA, y otros…   El Retrato Español; Del Greco a Picasso, Ediciones Museo del Prado, Madrid, 2005.

GRIFFITHS, PAUL. Breve Historia de la Música Occidental, Akal, Madrid, 2009.

MÁRTIN MORENO, ANTONIO, Historia de la Música Española; Siglo XVIII, Alianza Musical,  Madrid, 2007.

MORÁN, JOSÉ MIGUEL, El Coleccionismo en España, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985.

MORÁN, JOSÉ MIGUEL, Nobleza, Coleccionismo y Mecenazgo,  Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Sevilla, 1998.

SAMPEDRO,  JOSÉ LUIS. La Casa de Alba; Mil Años de Historia  y leyendas, de Obispo Don Gutiérrez a la Duquesa Cayetana. La Esfera de los Libros, Madrid, 2007.

FERNÁDEZ-CORTÉS, JUAN PABLO, La Música en las Casas de Osuna y Benavente ( 1733-1882) , Un estudio sobre le mecenazgo musical de la alta nobleza española.  Sociedad Española de Musicología, Madrid, 2007.

“El Renacimiento en Andalucía”. Jornadas Europeas sobre Patrimonio. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Sevilla, 2006.

 

“El Palacio real de Madrid”, Patrimonio Nacional de España, Madrid,

ARTÍCULOS DE REVISTA

ARIAS DE SAAVERDRA ALÍAS, I. ( 1994). “La Universidad de la Ilustración: Granada y América en las reformas de Carlos III”. El reino de Granada y el Nuevo Mundo: V Congreso internacional de Historia de América, mayo de 1992. Vol. 2. Pp. 175-196.

[8] ARIAS DE SAAVERDRA ALÍAS, I. ( 1994). “La Universidad de la Ilustración: Granada y América en las reformas de Carlos III”. El reino de Granada y el Nuevo Mundo: V Congreso internacional de Historia de América, mayo de 1992. Vol. 2. Pp. 175-196.

PUEDE INTERESARLE:

Documental sobre el reinado de Carlos III de España.

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Héctor Linares González.  Director del Blog.

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Director del Blog.

LA GLOBALIZACIÓN EN LA HISTORIA

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LA GLOBALIZACIÓN EN LA HISTORIA 
 por
ROCIO FERNÁNDEZ MUÑÓZ
Universidad Rey Juan Carlos 
  1. EL COMIENZO DE LA GLOBALIZACIÓN

Comencemos definiendo que es la globalización. La globalización es “la tendencia de los mercados y las empresas a extenderse alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”[1]. Otra definición igual de acertada es “La expresión de la expansión de las fuerzas del mercado, espacialmente a nivel mundial y profundizando en el dominio de la mercancía, operando sin los obstáculos que supone la intervención pública”[2]

FMIEl Fondo Monetario Internacional (FMI) la define como “la interdependencia económica creciente en el conjunto de los países del mundo, provocada por el aumento del volumen y de así como de los flujos internacionales de capitales, al mismo tiempo que por la difusión acelerada y generalizada de la tecnología”.

La realidad, es que la globalización económica ya no es una teoría, o un posible camino de la economía y el mercado, sino un hecho concreto que está cambiando por completo las estrategias económicas de todas las naciones, redefiniendo las relaciones internacionales y creando nuevos y poderosos patrones culturales.

El propósito económico que inspiró la globalización es, sin lugar a duda, el de crecimiento económico de la clase empresarial, pero no hay evidencia de que la cuestión de desarrollo del ser humano tiene parte importante en el movimiento, ahora precipitadamente a flote en todas partes del mundo. Como tal, la globalización puede ser una buena estrategia para la acumulación de riquezas, pero esas riquezas son ante todo para unos pocos y no integra ninguna política proyectada para el desarrollo integral de una comunidad o una población.

Hay dos  tipos  de  razones  impulsaron  el comienzo de la globalización:

a) La aceleración del progreso técnico tras la revolución industrial hizo posible que  la globalización  avanzara rápidamente  en este  período.  Los avances  de  los  medios  de  transporte  y  comunicación  acortaron  las distancias, haciendo el mundo más pequeño. Los progresos de la medicina tropical permitieron que los europeos penetraran en el corazón de África y se establecieran en otras regiones de clima cálido. Finalmente, las nuevas armas  de  finales  del  siglo  XIX  hicieron  más  fácil  para  las  potencias industriales el sometimiento, conquista y explotación de nuevos territorios.

b) Las decisiones políticas de los gobiernos en la segunda mitad del siglo XIX impulsaron la integración de la economía mundial. En primer lugar, los  gobiernos,  como  veremos  de  inmediato,  tendieron  a  liberalizar  el comercio, reduciendo las barreras arancelarias que limitaban el flujo de mercancías entre los Estados. En segundo lugar, pero no menos importante, los  gobiernos  de  los  Estados  más  poderosos  adoptaron  políticas imperialistas  que  incorporaron  por  la  fuerza  a  la  economía  mundial  a regiones  más  pobres  y  débiles  que  anteriormente  vivían  relativamente aisladas.

El  aumento  de  los  intercambios  en  una  economía  mundial  más unificada favoreció sin duda el crecimiento económico global. Pero, no  todas  las  regiones  se  beneficiaron  por  igual  de  ese crecimiento, y algunas no se beneficiaron en absoluto. En gran medida, la historia de las décadas finales del siglo XIX es la de cómo se fue abriendo entre las diversas regiones una brecha cada vez mayor en la riqueza y el poder, o cómo el mundo se fue dividiendo en territorios desarrollados y subdesarrollados, ricos y pobres, entre los países industrializados y aquéllos que después de la Segunda Guerra Mundial se conocerían como el “Tercer Mundo”. Como veremos más adelante, el “imperialismo” fue la expresión más llamativa de la división del mundo entre fuertes y débiles, entre un pelotón de “ganadores” y un grupo mayor de “perdedores” en la nueva economía global.

«La cuarta ola de globalización se insinuó con la conquista francesa de Argelia en 1830, pero realmente despegó con la victoria de los británicos en la guerra de la década de 1840 para imponer en China sus importaciones del opio británico cultivado en India. Terminó con la matanza interimperialista de 1914-1918. Ésta fue la ola que creó la división de los siglos XX y XXI entre países desarrollados y subdesarrollados, o «en desarrollo», que aún sigue determinando las diferentes trayectorias de vida en el mundo, en particular sus probabilidades de supervivencia. Desató una oleada de capitalismo en Europa, Estados Unidos y otros vástagos europeos. El comercio global cebó los motores del capitalismo industrial noratlántico, mientras que el en su día rico  y  desarrollado  mundo  asiático  fue  derrotado  y  quedó  relegado  al subdesarrollo.  En  África  se  impusieron  la  disposición  arbitraria  de  las fronteras contemporáneas y los lenguajes oficiales europeos.»[3]

2.     ETAPAS DE LA GLOBALIZACIÓN

La primera etapa de globalización: 1870-1914

friedmanSe caracteriza por una combinación de reducción de costes de transporte, nueva tecnología de transporte (el ferrocarril), reducciones de barreras arancelarias (impuestos

a las importaciones), mejoras en la información promovidas por el telégrafo, incremento de los flujos de capital hacia los países en vías de desarrollo. El patrón de comercio resultante es del tipo Norte-Sur (mercancías del sector primario, intensivas en tierra, se intercambian por manufacturas de los países desarrollados). 60 millones de personas migran desde Europa a Norte América y Australia, lugares donde la tierra es abundante.

Globalmente, el crecimiento mundial se acelera, ayudado por el comercio, los movimientos migratorios y los de capital. La desigualdad en el mundo continua crecimiento pero el importante crecimiento mundial reduce la pobreza.

La segunda etapa de globalización: 1945-1980

Los malos resultados del nacionalismo de la etapa previa presionan hacia la internacionalización: se produce una cooperación entre países desarrollados para reducir barreras al comercio de una forma selectiva (solo se reducen en el comercio de manufacturas entre países desarrollados, los países en vías de desarrollo se enfrentan a severas barreras al comercio de productos manufactureros, y de productos agrícolas competidores de la agricultura de los países desarrollados. Esta liberalización selectiva tiene como efecto en los países en vías de desarrollo que éstos levanten barreras entre ellos y con los países desarrollados. En esta etapa se producen nuevas reducciones en costes de transporte. Se restaura un patrón de comercio Norte / sur (intercambio de manufacturas por bienes primarios intensivos en tierra que no compitan con los productos del sector primario de los países desarrollados), pero no se avanza en movimientos internacionales del capital o del trabajo. Para los países ricos esta segunda etapa de globalización fue excelente (gran expansión del comercio de manufacturas entre ellos, permitiéndoles el aprovechamiento de economías de escala internas y de aglomeración en la reducción de costes de producción, y de la especialización internacional del trabajo). En los países desarrollados se produce un rápido crecimiento económico, reducción de la desigualdad y de la pobreza. Hay poco cambio neto en los niveles de desigualdad y pobreza de los países en vías de desarrollo en esta etapa de globalización. Como resultado, hay una mayor desigualdad entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo.

La tercera etapa de globalización: 1980-en adelante

Tiene características especiales y que la distinguen de otras etapas de globalización.   Un gran grupo de países en vías de desarrollo pasan a ser competitivos en los mercados mundiales del comercio de manufacturas.

Otros países en vías de desarrollo quedan crecientemente marginados de la economía mundial.

Los movimientos internacionales migratorios y de capital vuelven de nuevo a ser importantes.

II.          LA REFLEXIÓN

hayekLa globalización, entendida como un ” proceso de interacción e integración entre personas, empresas y gobiernos de diferentes naciones, impulsado por el comercio, la inversión internacional y la ayuda de la tecnología de la información”[4], es un  proceso que  tiene efectos sobre el medio ambiente, la cultura, los sistemas políticos, el desarrollo económico y la prosperidad, así como el bienestar de las personas.

Para algunos, el momento histórico (aparte del actual)   en el  que se registró un progreso vertiginoso en  la globalización, fue  la  segunda mitad del siglo XIX. Al establecer una comparación entre la globalización de aquella época y la actual, nos encontramos que la aceleración del proceso experimentado en el siglo XIX, se debe en gran parte al progreso técnico tras la Revolución Industrial, mientras  que el comienzo de la globalización actual se establece con el fin de  la Unión Soviética, cuyo proyecto representaba las economías y sociedades cerradas.

Algunas de las diferencias más notables entre estos dos procesos son:

La aceleración de la globalización iniciada en el siglo XIX, fue posible gracias  a las políticas expansionistas de las naciones industrializadas, cristalizadas con el imperialismo, que supuso una exaltación del nacionalismo y la idea de la superioridad de la raza blanca. Por el contrario, la globalización presente representa una puerta hacia la multiculturalidad e incentiva el  surgimiento del internacionalismo.

De igual modo, el imperialismo supuso una sobrexplotación desmedida del medio ambiente del país colonizado, así como una explotación menos regulada de la mano de obra, mucho más abundante y barata. Con la globalización contemporánea, ha aumentado la presencia de la democracia, a tal punto que en el 2000 el 62.5% de las naciones tenían sufragio universal[5]

Por otro lado, una de las grandes diferencias entre esta globalización y las anteriores son los grandes avances alcanzados en  el campo de las tecnologías de información  que han transformado enormemente la actividad económica. Gracias a las tecnologías de la información, los agentes económicos disponen de nuevas y valiosas herramientas para distinguir oportunidades, además se realizan transacciones de una forma más rápida y efectiva.

 

 

En palabras de Thomas Friedman esta globalización se caracteriza porque “va más lejos y es más rápida, más barata y más profunda”.


[1] La Real Academia de la Lengua Española

[2] Francisco Javier Murillo, ¿Globalización, Una nueva organización económica?

[3] Göran Therborn, El mundo: una guía para principiantes (Madrid: Alianza Editorial, 2012),

290.

[4] Pideselo a katherine

[5] Freedom House una organizacion liderada por y David J. Kramer

Palacio de Versalles a principios del siglo XVIII.

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EL PALACIO DE VERSAILLES, UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

Héctor Linares González

Hector.Linares@estudiante.uam.es

             Imagen Cuando hablamos de conjuntos palaciegos siempre nos viene a la cabeza el gran Palacio de Versalles. La residencia de  los monarcas franceses no siempre se situó en este pequeño pueblo del sur de Paris, en la Ile de France.  En un principio los reyes de Francia residían en el palacio real de las Tullerías de París, el problema que empezó a molestar a Luis XIII fue que la ciudad de París, gracias al capitalismo y al gran éxodo que se producía hacía la capital del reino,  empezó a crecer de una manera sorprendente. El palacio que en su origen estaba a las afueras de París, empezó a estar rodeado de edificios, el pueblo llano ya estaba cerca de la familia real, y es algo que no estaban dispuestos a consentir los reyes de Francia, por lo que se pensó en cambiar la residencia real. En el gobierno de Luis XIII, casado con Ana de Austria, hermana de Felipe IV de España, el Palacio de Versalles no era más que un simple palacete de caza.  Ese Palacio primitivo de caza en Versalles sufrió majestuosa metamorfosis cuando  comenzó el reinado de Le Roi Soleil, Luis XIV. En un principio, durante el gobierno de su madre, Ana de Austria, al morir Luis XIII, el Palacete no tuvo casi reforma, pero cuando Luis XIV cumplió la mayoría de edad y apartó a su madre del consejo de ministros, comenzó la remodelación de Versalles.

ImagenVersalles fue desde el gobierno de Luis XIV el centro político y administrativo, a la vez que social y cultural de toda Francia. Era la Corte del reino, donde residían los reyes y la nobleza de corte; los encargados de la dirección del país por mandato divino.  Fue Luis XIII quien, agobiado por la situación de su palacio en París, dado que veía que la ciudad había crecido demasiado y ahora el palacio real tenía vistas a la ciudad de París, quiso retirarse a las afueras. Su idea fue la de un conjunto palaciego en la ciudad de Versalles, a unos 40 km de París.

El palacio comenzó siendo un pequeño pabellón de caza, como lo era el Palacio de la Zarzuela  en Madrid, y poco a poco fue ampliándose. Fue con el gobierno de su hijo, Luis XIV, cuando el Palacio experimentó una enorme transformación.  Dicen las crónicas y escritos de la época que Luis XIV, ansioso por mudarse a Versalles, llegó y todavía estaba en andamios la gran sala de los espejos, que por cierto, en un origen era una gran terraza que daba vistas al jardín del gran canal.  Se cerró porque las previsiones de día soleado en Versalles no eran las mismas que en la costa azul, evidentemente.  El palacio pronto fue ampliado por el rey Sol, y estableció que sus aposentos reales tendrían que estar por donde saliera el sol, para que el primer rayo de luz de la mañana alumbrase su habitación, dado que el se consideraba el Sol de Francia.

ImagenVersalles fue ampliándose a medida que las ambiciones urbanísticas de Luis XIV y sus sucesores iban siendo mayores.  La capilla fue empezada durante el reinado de Luis  XIV, en 1609, para terminarse en 1710. Está construida en honor a San Luis, uno de los patrones de Francia.   Es una joya de la arquitectura barroca donde destaca su retablo cubierto enteramente con pan de oro.  No podemos dejar pasar por alto la enorme columnata que rodea todo el espacio de la capilla.  Es en esta donde se casarían Luis XVI y María Antonieta, aunque no se produjo ahí la coronación, dado que  en Francia ese tipo de actos se realizan en la Catedral de Reims.   Las habitaciones principales de Palacio, que han de ser citadas, son; El gran salón y galería de los espejos, ya mencionado anteriormente y donde se realizaban grandes sesiones de baile y fiestas de gala. Es en este espacio donde se proclamó el II imperio alemán por Bismark en 1871, también se firmaron ahí los Tratados de Versalles, en varias ocasiones.

ImagenOtro espacio de lo más singular es la cámara de la Reina. Posee una decoración rococó de estilos florales que asombran a quien  visita la instancia.  La cama está coronada con plumas de todo tipo de aves. La Cámara del Rey, en el centro de palacio, el lugar donde sale el Sol , era el lugar donde su majestad el rey de Francia dormía, como puede verse, tanto el Rey como la Reina de Francia poseían instancias separadas, como marca el protocolo real. Todas las habitaciones regias poseen la llamada baloustrada, un elemento que separaba la parte pública de la cámara de la parte privada. En esta segunda  mitad de la habitación solo podía estar el Rey o la Reina. En la habitación de la reina, tenemos que comentar,  estaba detrás de una pared, y escondida, la habitación secreta de la reina, la llamada “meridiana”.  En donde se refugió la reina cuando el Palacio fue asaltado por la muchedumbre enfurecida durante la revolución francesa.

Encima de cada una de las camas reales se encontraba la alegoría de  Francia, la cual guiaba a los monarcas en el ejercicio del buen gobierno.  En estas cámaras reales, y en sus antecámaras se desarrollaba el ritual de el Grand Levé. Consistía en el despertar de los reyes.  Era un honor estar presente en el momento en el que los reyes se levantaban y se vestían, solo una minoría cortesana podía verlo.

Le Roi Soleil, Luis XIV,  no solo reformó el palacio, lo dotó de capilla real con columnatas de estilo clasicista,  y construyó las alas ministeriales, sino que además mandó reformar los jardines.   Los jardines en Versalles son concebidos como una figura arquitectónica, es el sistema de panterre a la francesa, donde el jardín sigue trazados realizados por un arquitecto. Todo es armonía, es rectitud, es exactitud, lógica y razón. Belleza sin igual se respira en el invernadero de Versalles, donde se encuentran más de 300 especies de plantas distintas.  Pero la joya del conjunto es el  Gran Canal, coronado con la preciosa fuente de Apolo, donde se representa al Dios griego con una carroza tirada por caballos que parecen flotar en las aguas del canal. Un canal que posee aguas del río Sena, y que es traída mediante un sistema complejo de bombas de agua y presión, denominada “Maquina de Marly”.

Imagen Los jardines fueron un elemento esencial en la vida palaciega. Los nobles acostumbraban a pasear y jugar  en los jardines de palacio.  Conciertos y lectura se daban a menudo en  los alrededores del conjunto de Versalles. La gran renovación del jardín real se produjo con el gobierno de Luis XVI, quien, con su mujer Maria Anotonieta, dotaron de nuevos espacios al conjunto ajardinado.  Uno de los más importantes es sin duda el Dominio de la Reina, o también llamado “aldea de la reina”. Es una reproducción de una aldea típica francesa de la zona de la Bretaña, donde hay una granja, un lechería, un palomar, jardines y huertas, un estanque dotado de peces comestibles, y demás elementos que evocan a la vida bucólica.  Era un divertimento de la Reina,  donde se disfrazaba de campesinas con su camarilla, formada entre otras, por la Duquesa de Polignac y por la Condesa de Lamballe.  Se hacían pasar por campesinas y eso les parecía un juego de lo más divertido.

El pequeño y gran Trianón no quedan lejos de la Aldea de la Reina. Eran pequeños palacios donde el Rey y la Reina de Francia se alejaban del bullicio de la Corte de Versalles. Estaban en el interior de lo jardines de Palacio, tenemos que recordar que el conjunto de jardines tenían una extensión de unos 15 km.  En los últimos años del reinado de María Antonieta y Luis XVI de Francia, la Corte de Versalles estaba casi vacía porque los reyes pasaban más tiempo en sus espacios privados que haciendo vida social con la nobleza palaciega. Los nobles pensaban que de que servía vivir en Versalles si ya nunca veían a los reyes. Empezaron a abandonar la Corte, y con ello, la monarquía de Francia empezó a tener menos apoyos de la nobleza. Causa  muy importante para luego entender la revolución francesa.

El valimiento y los golpes al poder real

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El valimiento y los golpes al poder real

Héctor Linares González

Hector.Linares@estudiante.uam.es

Uno de los grandes fenómenos que ha sido constante a lo largo de la edad moderna española, y sobre todo, durante el gobierno de los Austrias menores, ( término acuñado por don Antonio Cánovas del Castillo en el siglo XIX), fue el de los pulsos y retos al poder real, y uno de los más grandes fue el sistema de valimiento y los golpes de estado.

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La monarquía católica se configuró desde los tiempos de Felipe II como una maquina burocrática capaz de dirigir un imperio que no tenía casi límites, pero dentro de todo esquema siempre hay fracturas. Felipe “el prudente” sabía perfectamente que el sistema de valimiento era un instrumento que debilitaba a lo política, que la subordinaba a un individuo, por ello intentó durante la mayoría de su gobierno  el uso del auto-gobierno, él era quien dirigía el aparto burocrático y el estado. Cuando Felipe II fue victima de las enfermedades, y el  mal de cuerpo empezó a ganar la batalla al ímpetu del alma, fue cambiando de parecer. Del sistema de Consejos al de Juntas, y después del de Juntas al del valido. ¿Por qué este cambio?, muy sencillo, por la protección de la corona como institución sólida y duradera durante los siglos.  Si un gobierno realizaba mal su gestión, y el monarca era la cabeza de este, el pueblo, la nobleza, el ejército, y demás elementos de la nación,  se pondrían en contra del monarca, pero si la cabeza no era el propio Rey, sino un primer ministro o valido, solo se tendría que cambiar al valido en un momento dado y ya esta.  Ese era el pensamiento, era un método de auto-protección, al igual que el capitalismo para sobrevivir creó el llamado “estado de bienestar”, la monarquía creó el sistema de valimientos. Hacía que la monarquía quedase alejada de todo escándalo político, en la mayoría de las veces, siempre hay excepciones.  Con la llegada de los Borbones el sistema continuó, aunque, si bien es cierto, Luis XIV “Le Roi Soleil”, le decía constantemente a Felipe V de España, su nieto y Duque de Anjou, que se apartase de los validos.  Pero era un mecanismo muy cómodo, y Felipe V nunca se sintió bien en España, era un extranjero gobernando en un país al que no conocía, donde la  ropa según él era “Gris y negra” y la comida “Olía a ajo”.

ImagenEl valido se encargaba de dirigir la política nacional. Configuraba una camarilla de acólitos que le seguían en todo momento, y creaba redes clientelares, por ello muchas veces se producían las revoluciones nobiliarias, porque entraba un valido y se favorecía a una determinada familia o Casa nobiliaria.  Un ejemplo es el valimiento del Duque de Lerma, con él en el gobierno se produjo el ascenso de los “Sandovales”, una de las familias más poderosas de la España del siglo XVII. Con el valimiento del Conde-Duque de Olivares se produjo el ascenso de sus primos y familiares, como el Marqués de Leganés ( que por cierto, fue uno de los grandes coleccionistas de arte de su tiempo, gracias a su primo el Conde-Duque).   La nobleza siempre fue un factor de estabilidad para la monarquía, pero a veces se configuraban como elemento de destrucción y caída de gobiernos. Con el gobierno de Felipe IV se produjeron dos grandes revoluciones en la península ibérica, una de ellas es la del golpe de estado en Portugal por el Duque de Braganza, Don Juan de Braganza, que se proclamó Juan I de Portugal, de la nueva dinastía de los Braganza. Que un noble de tu Corte realice un golpes de estado y se convierta en Rey de Portugal es un hecho que jamás pudo superar Felipe IV, y que al final tuvo que dejar pasar dado que la guerra hispano-portuguesas se estaba cobrando muchos muertos y demasiados reales, un peso que la hacienda española no podía sufragar.  El Duque de Medina-Sidonia, cuyo fundador de la Casa fue Guzmán el Bueno,  también intentó un golpe de estado contra el gobierno de Felipe IV, estaba hablando de cuando intentó proclamarse Rey de Andalucía, quedó todo en un amago. En la década de 1640 se produjeron una serie de hechos que casi hacen caer a la propia monarquía hispánica, y fueron las revoluciones de Sicilia y Nápoles y la muerte del heredero al trono, el príncipe Baltasar Carlos.  Tres golpes que casi postraron a Felipe IV. Las revoluciones de Milán también se produjeron al intentar instaurar la Inquisición en sus territorios, pero la monarquía tuvo que dar marcha atrás y no instaurar el tribunal del Santo Oficio en el Milanesado. Las revoluciones de Nápoles y Sicilia no eran contra la monarquía sino contra el gobierno oligárquico que poseían, era contra las élites poderosas, de hecho se oía por las calles “Viva el Rey y abajo el mal gobierno”. Los responsables políticos de aquello eran los Virreyes de Nápoles y Sicilia, es decir, El Duque de Arcos y el Marqués de los Vélez.

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Con el gobierno de Carlos II es cuando más golpes al poder real, desde la nobleza, se dieron. Cuando murió Felipe IV, en la década de los 60 del siglo XVII, comenzó el gobierno de Carlos II, primero con la regencia de su madre, Mariana de Austria. Felipe IV, tras la muerte de su hijo, el Príncipe de Asturias, Baltasar Carlos, engendró a Felipe Próspero, que se convirtió en Príncipe de Asturias, pero murió a los pocos años, dando otro golpe a la monarquía, se pensaba que ya no habría heredero,  hasta que nació Carlos II, el Rey enfermo.  El cual se pensaba que había sido hechizado por la gran cantidad de enfermedades que poseía, y por ser estéril. Las pócimas y rituales que se le practicaban para intentar quitarle el demonio, que según decían, llevaba dentro, eran escalofriantes. Entre ellos estaba ponerle pólvora en los genitales para ver si podía eyacular, o darle tritones o sangre de aves diversas.

ImagenFelipe IV dispuso que su mujer, Mariana de Austria, fuese la regente del reino hasta la mayoría de edad de Carlos II, y creó un Consejo de cinco Grandes de España para aconsejar a la Reina, y se la advirtió de evitar el valimiento, aunque hizo caso omiso y nombró como Valido a su confesor, el jesuita Nithard, de origen suizo. Eso cabreó mucho a la nobleza dado que era extranjero.  El gran aspirante al cargo de Valido era Don Juan José de Austria, el hijo bastardo de Felipe IV, nacido por la unión de Felipe IV y la “Calderona”.  Don Juan José movió fichas hasta que hizo caer al valido, pero no consiguió que la reina le nombrase a él como primer ministro, y se nombró Valido al amante de al reina,  el señor Valenzuela,  esto hizo que se produjera la revolución de los Grandes de España, todos apoyando a Juan José de Austria y haciendo caer al gobierno y obligando a la reina a nombrarle Primer Ministro. Carlos II cumplió la mayoría de edad y se le mandó casar con María Luisa de Orleans, que no obtuvo con ella descendencia, además murió muy rápido y joven,  ( Se cayó montando a caballo) era una reina muy poco querida en Madrid, y cuando murió, los diarios y periódicos anunciaban la alegría de la muerte de la reina.  Su segunda esposa fue Mariana de Neoburgo, y se la eligió porque su madre había tenido 23 hijos, es decir, que tenía genes de fertilidad. Pero el Rey era incapaz de concebir hijo alguno, y para tener influencia en la Corte, la reina  fingió tener hasta 11 abortos.  Mariana se hizo cargo del gobierno y fue expulsando a todos los que no la apoyaban, instauró su gobierno personal,  hasta que en los últimos años de Carlos II, cuando se sabía perfectamente que no había continuidad en el trono, el Cardenal Primado de España, Luis de Portocarrero, se hizo  cargo del gobierno y se eligió sucesor al que Mariana de Austria había elegido desde hacía tiempo atrás,  José Fernando de Baviera. El problema es que este murió de forma repentina, quizás asesinado por el Emperador Leopoldo para que su hijo, el Archiduque Carlos de Austria obtuviera la Corona hispánica, pero el heredero fue finalmente, gracias a las influencias del Cardenal de Portocarrero, el joven Duque de Anjou, Felipe de Borbón.

Imagen Los golpes al poder real no siempre venían de la nobleza, aunque en gran parte se debía ella, es cierto. La Iglesia, el ejército y el mismo pueblo también participó contra el poder del gobierno, no podemos explicar todos los sucesos, pero vamos a nombrar alguno de ellos,  dentro de las revoluciones del pueblo tenemos que hablar de las Regalías de Valencia, las Germanías, y la revolución de los Payeses.  El ejército se revolucionó mucho más a  partir del siglo XIX, hasta el año 1814 no se produjeron grandes saltos del ejército, pero es en este siglo cuando irrumpe de manera brutal, haciéndose la política entorno a esta institución del estado. La Iglesia, aunque parezca mentira, no siempre ha estado del lado de la Monarquía, en algunos casos incitó a la revolución, como en el “Motín de Esquilache”, durante el gobierno de Carlos III.  Tendríamos que nombrar aquí también las revoluciones en los Países Bajos, o las de América o la de Aben Humeya con la guerra de Granada, durante el gobierno de Felipe II, pero han sido unas leves pinceladas

Fuentes de información

FLORISTAN, A. Historia Moderna de España, Ariel Historia, Barcelona, 2000.

FLORISTAN, A. Historia Moderna Universal, Ariel Historia, Barcelona, 2004.

CASO, A. Donde se Alzan los tronos, Planeta, Barcelona, 2013.

ALVAR, A. Demografía y Sociedad en la España de los Austrias, Ediciones Arcos, Madrid, 1996.

PARKER, G. Felipe II, la biografía definitiva, Planeta, Barcelona, 2013.

LA ARISTOCRACIA Y SU RELACIÓN CON EL ARTE

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     LA ARISTOCRACIA Y SU RELACIÓN CON EL ARTE

Héctor Linares González

Hector.Linares@estudiante.uam.es

LA ARISTOCRACIA Y EL ARTE 

Nuestro trabajo se centra en el estudio y análisis de una faceta muy característica de la Aristocracia y la Nobleza española de la edad Moderna, que es el llamado “mecenazgo”. Fue la Aristocracia la que financió en gran medida las grandes obras de arte que se produjeron en la antigüedad. Tenemos que acordarnos del gran Lorenzo de Medici, y demás familias de la alta alcurnia que quisieron subvencionar  el arte, adquirir obras de arte y crear ese arte.  Nosotros vamos a estudiar ese afán de coleccionismo de la nobleza. Los usos del arte, los clientes y los grandes artistas. Las obras más famosas y su significado. Recorreremos desde el arte pictórico, y más común, hasta el musical, centrándonos en el arte pictórico y en el arte musical. En el Arte musical analizaremos la música del siglo XVIII, sobre todo la llamada “Música de Cámara” y sus principales promotores de la nobleza. Dentro de la pintura y la arquitectura daremos pinceladas de los gran mecenas de los dos ámbitos y las grandes obras que produjeron, analizándolas y comentándolas. Todo dentro de la España Moderna, y haciendo alusión en alguna ocasión a Casas de la nobleza europea.  En definitiva,  el análisis de una aristocracia que fue “mecenas del arte”.

Imagen  Desde la antigüedad la aristocracia y la gran nobleza han sentido la necesidad de poseer arte, ya sea por su gran valor estético, por el “amor al arte”, por razones políticas, religiosas,  de legitimación, de deleite personal, o por el valor monetario que pudiese tener la dicha obra en un futuro. Todo quedaba dentro del legado familiar, de la herencia del apellido y de la Casa. Vemos Casas de la gran nobleza como la de Alba que posee grandes  obras de arte, o como la de Osuna o el Infantado. Todas ellas serán analizadas detenidamente en los apartado de pintura.

La aristocracia estaba ligada a un mundo que solo los grandes de la alta alcurnia estaban acostumbrados a vivir. Era una vida de lujos y excesos, donde no se escatimaba en fiestas, bailes, banquetes y espectáculos. Algo que bien puede definir a la aristocracia de la edad moderna es la “gran teatralidad” que en el barroco tendrá su máximo esplendor. En España quizás de manera más selecta, solo presente en las grandes familias de la nobleza como los Osuna, Alba, Infantado o Medina Sidonia. En Francia, sin embargo, era algo muy frecuente. La nobleza disfrutaba de grandes privilegios sociales, políticos, económicos, religiosos y judiciales, pero también tenían una serie de obligaciones por ser nobles.               Obligaciones que hoy en día nos resultarían graciosas. El espectáculo, la ornamentación y la imagen de la nobleza era uno de los principales trabajos del noble. Era noble y por lo tanto debía actuar como tal, es decir, debía vivir en un palacio, con criados, jardines, carruajes, audiencias con los reyes, fiestas, cenas de gala,  conciertos.. y demás actuaciones que eran propias de su condición de aristócrata. Debían comportarse de esa forma, como elemento obligado a su condición.

ImagenEn general era una vida de lujos  y de excesos como ya dije anteriormente.  Grandes familias aristocráticas españolas, como es el caso de la Casa de Alba, Infantado o Osuna, entre otras, tuvieron la necesidad de demostrar su poder social y económico, así como intelectual, mediante el sistema de mecenazgo. Todas las grandes Casas de la gran nobleza española sintieron esa llamada a colaborar con las artes, ya sea en la escultura, en la música, en la literatura o en la pintura. Quizás fue el arte pictórico el que más se favoreció de la práctica del mecenazgo. La música y la pintura eran  elementos esenciales en la formación de las mujeres de la edad Moderna, de las mujeres de la nobleza, que eran formadas en literatura, música, pintura, poesía y un poco de economía doméstica. Era la formación básica de toda mujer aristócrata. Antes de nada, tenemos que tener clara una serie de cuestiones, la primera es  el mecenazgo, y la segunda  es el por qué de este.

El mecenazgo[1]  era una práctica ejercida por los grandes nobles a través del sistema de patrocinio mediante poder económico. Un privilegio financiero que se le otorgaba a un determinado artista para que pudiese llevar a cabo su obra, siempre a nombre del patrocinador, su señor, el mecenas. Es decir, se le otorgaban al artista los elementos necesarios para poder realizar su labor artística, dándole nombre a su señor. En cuanto al por qué del mecenazgo es algo muy sencillo. Como bien sabemos la apariencia, la imagen, los valores, el linaje, el gran teatro de la nobleza necesitaba una serie de elementos para que el actor pudiese seguir luciéndose en el escenario. Para dar una imagen de nobleza culta, leída, entendida, sensible, amante de las artes y de las humanidades, algunas grandes familias vieron en el mecenazgo un gran móvil para que la sociedad viese en estas  un gran sentido de la cultura, y buena reputación. Este tipo de obras daban una buena imagen de la institución que las financiaba.  Por ello muchas familias recurrían al sistema de mecenazgo. Sin embargo, luego había también nobles que verdaderamente sentían un gran apego a las artes, eran enamorados de la cultura. Estos realizaban la obra de mecenazgo por el llamado “amor al arte”. Otros por una cuestión de deleite personal, otros por motivos religiosos o motivos políticos. Pero siempre tenían un por qué muy claro.  Cuando hablamos del mecenazgo siempre nos viene a la cabeza la imagen de Lorenzo de Medici “El Magnífico”. Fue uno de los grandes precursores del sistema de mecenazgo. Pero como bien sabemos, nos centramos en España, y debemos nombrar a las grandes familias que realizaron los mecenazgos durante la edad moderna. Estas Casas, no podemos citar todas, solo realizaremos una muestra de las Casas de la nobleza más importantes, llevaron a cabo una gran labor del patrocinio artístico. Primeramente nombrar la casa de Alba, una de las más famosas y la que mayor patrimonio artístico posee. La Casa de Osuna es otra que en el siglo XVIII tuvo su máximo esplendor, lástima que hoy en día su patrimonio esté mermado, y soy muy generoso al usar el verbo “mermar”. El Infantado o Medina Sidonia son otras de las grandes Casas  de la aristocracia que realizaron este tipo de prácticas, junto con la casa de Benavente.

ImagenLa aristocracia empezó una enorme labor coleccionista[2] a  partir del siglo XVII. Durante la edad media   siempre se había realizado esta labor, pero con los reinaos de Felipe III y Felipe IV se empezó a realizar de forma más común. Los nobles querían copiar esta acción real para sus hogares y comenzaron a realizar colecciones personales.  Fue con Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares los que animaron enormemente el coleccionismo en España.  Dentro de esta enorme corriente coleccionista tendremos que nombrar a grandes nobles que fueron las cumbres del coleccionismo del siglo XVII, fueron Don Luis de Haro, Almirante de Castilla, el Marqués del Carpio, el Conde de Monterrey,  y el Marqués de Leganés.  Las obras de arte de la aristocracia iban siendo intercambiadas entre nobles, y entre nobles y el rey. Regalos y ofrendas en muchos casos que eran de obligado cumplimiento para que la norma social se hiciese patente. En algunos casos, el noble lloraba la perdida de su obra, que por la norma social y el protocolo, debía ser regalada  a su majestad. Otra cosa que se realizaba a menudo eran los mercados de intercambio y venta de arte. Había ferias de arte donde se realizaban intercambios de obras escultóricas, picts de Villanueva del Fresno, . iy que habor poseerlas. Un ejemplo es Don Alonso de Sotomayor que en su casa del Espinar poseesos,óricas y de artes  decorativas.  Incluso había disputas entre los nobles que querían diversas piezas que otro también quería poseer, un ejemplo son las piezas del canónigo Don José Cuevas[3], que fueron origen de disputa entre el Marqués de Alcañiz y el Duque de Albuquerque.  Así se vio como los palacios de las grandes familias aristocráticas estaban repletos de obras de arte.  Galerías y salones eran construidos en los palacios para que se pudiese admirar la enorme colección del noble, que se llenaba de orgullo por poseerlas. Un ejemplo es Don Alonso de Sotomayor, Marqués de Villanueva del Fresno,  que en su casa del Espinar poseía grandes colecciones de arte, y que había intentado imitar la disposición del Real Alcázar de Madrid.

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Como podemos ver el arte estaba presente tanto en la realeza como en la nobleza, que fue imitando los hábitos de la corte para aparentar estar más ligada a ella. Poco a poco se convirtió en una costumbre y las colecciones privadas de las grandes familias aristócratas fueron aumentando de una forma vertiginosa. De tal manera que en el siglo XVII era la aristocracia quien patrocinada la mayor parte de las obras de arte en España. Con fines estéticos, políticos  y sociales, pero a veces por amor verdadero y sincero por el arte. Tenemos que acordarnos de las lágrimas que vertió el Marqués de Leganés cuando le regaló dos obras a Felipe IV. En algunos casos fue amor por el arte. Gracias a la labor de mecenazgo poseemos hoy en día una de las mejores pinacotecas del mundo, El museo del Prado, grandes fundaciones como la Lázaro Galdiano,  la fundación Cerralbo o  la  fundación Casa de Alba.


[1] MORÁN, JOSÉ MIGUEL, “El Coleccionismo en España”, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985

[2] MORÁN, JOSÉ MIGUEL, “El Coleccionismo en España”, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985

[3] MORÁN, JOSÉ MIGUEL, “El Coleccionismo en España”, Cátedra Ediciones, Madrid, 1985.